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Operación Retrete

animalSonanimalSon Pedro Abad s.XII
editado febrero 2014 en Narrativa
“Grabando… Bien, no tengo mucho tiempo así que me remitiré a los hechos que me trajeron hasta aquí…

Anoche, el encargado de la oficina me invitó a cenar. Le caí bien al tipo, y como es mi supervisor, a mí también me cayó bien a la fuerza. Aunque sinceramente no me cae nada bien. En fin, fui a cenar, sonreí falsamente varias veces, elogié la comida fea de su mujer fea. Y cerca de medianoche, después del postre, me fui.

Camino a casa, dicho sea de paso iba caminando, disfruté de la noche. Un clima de esos que son para remerita y pantaloncito corto, o bucito y jeans. Veintidós grados. A pesar del clima agradable, por el barrio no andaba nadie. Ni a pie, ni en moto, ni en auto. Una hermosa soledad. Así que seguí por un par de cuadras disfrutando del clima y de la soledad.

Llegando a la esquina de Corrientes y Callao lo vi. Como venía solo durante las cuadras anteriores, empecé a caminar por arriba de los bancos y los canteros para no aburrirme, y no prestaba atención a la calle. Pero en ese momento justo en que normalicé mi paso, noté por el rabillo del ojo una silueta inusual en el medio de la calle Corrientes. Así que enfoqué mi mirada y ahí estaba. Un inodoro. Sí, un inodoro, con todo y mochila, en el centro exacto de la calle.

Bueno, en primera instancia no detuve mi marcha y me puse a pensar que algún desubicado lo había puesto ahí para joder. Pero reconozco que no podía dejar de mirarlo. Seguía caminando y mi cuello se doblaba cada vez más hacia atrás. Entonces me frené y me senté en el banco de cemento de una casa. Quería ver si pasaba un auto para ver qué hacía el conductor. Pero no hubo caso, esperé cinco minutos y nadie.

La curiosidad me venció, y a riesgo de parecer un tonto, inventé una excusa para acercarme a verlo de al lado. Si alguien me preguntaba algo, yo me iba a hacer el preocupado por la seguridad de los transeúntes y a decir algo como “qué locura, quién puso esto acá”, o “vamos a correrlo para que nadie se lastime”; pero la verdad que me acerqué por mera curiosidad.

Mientras me aproximaba al objeto, me constaté de que era real. Se podía percibir, ya de más cerca, la porcelana blanca que brillaba. Lo inspeccioné por los cuatro costados con la vista y el tacto y sí, no cabían dudas, era un inodoro común y corriente. Pero… “¿Qué es lo raro?” me pregunté, y no me daba cuenta qué era lo que no encajaba. “¡Ah claro, tiene agua!”. Tenía agua el inodoro. Pero no podía ser, pensé. Entonces me puse a analizar con los ojos cerrados cómo era que funcionaban estos aparatos.

A ver… el agua entra en la mochila por el caño de agua fría del baño, y cuando ésta se llena, un flotador cierra la entrada de agua para que no rebalse. Cuando tiro la cadena, abro la boca de salida hacia la mochila con la palanca, el agua limpia cae de la mochila hacia el inodoro, y el agua sucia se va por el desagüe. Por último, al vaciarse la mochila, el proceso comienza de nuevo cuando el agua vuelve a llenarla.

Bien, aquí en medio de la calle, no se veía ningún caño. Así que no entendía cómo era que el inodoro estaba lleno de agua. “Debe ser un truco”, pensé, y tiré la cadena para asegurarme de que no pasaba nada y quedarme tranquilo. Pero, como una gacela salvaje, mis sentidos se alertaron al ver que la cadena funcionaba. El agua se vació, y de a poco se volvió a llenar. Di un salto hacia atrás alertado. Miré hacia todos lados pero no había nadie en ninguna parte. Todos dormían. Volví a pensar que era un chiste, entonces tiré una moneda y volví a tirar de la cadena. Sorprendentemente se la llevó el agua. “¡Mierda!” dije en voz alta con los ojos bien grandotes. Otra vez miré para todos lados, y de pronto me tranquilicé. “Soy un boludo, esto es una joda para la televisión, y yo caí como los mejores” pensé mientras sonreía buscando alguna cámara oculta en los techos o en algún poste de luz. Como último intento quise levantar la tapa de la mochila, pero estaba pegada. Quise mover el inodoro entero, pero no pude, imposible. “A mí no me van a cagar” dije, y a pesar de no querer, me vine a mi casa.

Llegué, pensé en el inodoro, abrí la puerta, pensé en el inodoro, tomé un trago de leche, pensé en el inodoro, apagué las luces y me acosté, pensé en el inodoro, intenté dormir durante una hora completa pero no pude, pensé en el inodoro. “Ahora van a ver, hijos de puta, de mi no se van a reír” me dije mientras agarraba un bate del armario.

Me fui corriendo hasta la calle corrientes y ahí estaba. El inodoro. Yo había jugado softbol durante unos años así que sabía batear bastante bien. Desde lo profundo de las tripas le asesté un golpe en el asiento como para matar a un toro. Las manos me temblaron en un dolor espantoso, y el bate se partió en dos. El inodoro no tenía una rayita. Una terrible furia, que había estado subordinada durante veinte años dentro de mí, estalló de repente. “¡Ya está! ¡Ya se rieron bastante! ¡Me rindo!” grité ahora mirando para todos lados. Nadie contestó.

Abrí el teléfono celular y busqué en la agenda para llamar. “Hola cacho… si ya sé perdoná, escucháme bien. Veníte ya para Corrientes casi esquina Callao… No hay tiempo gordo, hacéme caso ¡Vení urgente!” y corté. A los diez minutos llegó con cara de dormido en el coche. “¿Qué pasa?” me dijo sin notar el inodoro que estaba ahí al lado. “¿Cómo, qué pasa? ¿No ves lo que hay ahí?” dije con cara de loco señalando el objeto contundente. “Sí un inodoro ¿Y qué? ¿Para eso me llamas a las dos de la mañana?” dijo ahora el gordo medio enojado.

En ese momento mi ira se duplicó. Consideré que no había tiempo para explicar y salí corriendo subiéndome a su auto en marcha. Mientras me gritaba sarta de insultos, metí la marcha atrás y retrocedí hasta la esquina. Aceleré a fondo y encaré, mientras las ruedas chirriaban y sacaban humo por los lados. Justo antes de impactar contra el inodoro, recuerdo que sonreí babeando venganza. Después no me acuerdo qué pasó.

Abrí los ojos y estaba repleto de gente alrededor. Yo estaba tirado en medio del asfalto, mirando hacia arriba, y todo raspado y dolorido. Estaba la policía, la ambulancia, el gordo Cacho agarrándose la cabeza mientras miraba a su auto destrozado, un motón de chusmas, y el inodoro intacto.

Me levanté como pude, por suerte no tenía nada fracturado. La policía había cerrado la cuadra y examinaban el inodoro con atención. Al rato me interrogaron, justo cuando llegaba una grúa enorme dando vuelta a la esquina. “Hagan lugar, abran paso” decía un oficial a la multitud para dar paso al armatoste motorizado.

Yo miré todo desde un costado, sentado y envuelto en una manta porque tenía todas las ropas rajadas por el choque. Enlazaron el inodoro con unos cables de acero, se alejaron todos, la grúa se puso en funcionamiento, y cuando el tipo que manejaba tiró de la palanca, supongo para levantar el brazo mecánico, un ruido estrambótico se escuchó, y el brazo hidráulico completo se desprendió de la grúa causando un caos total. El inodoro seguía impecable e inmóvil. Varias personas salieron heridas.

Después de eso evacuaron la manzana completa y rodearon todo con unas cortinas enormes. Nadie daba explicaciones de nada a las miles de personas y prensa que rodeábamos la zona. Cuando amaneció, aterrizaron dos helicópteros y bajaron corriendo unos hombres vestidos de blanco y otros de militar con armas de guerra. Algunos periodistas me entrevistaban pero esa era toda la información que les podía dar. No se entendía que estaba pasando. Esta mañana todo el pueblo estaba parado.

Tres camiones inmensos llegaron cerca del mediodía y se metieron atrás de las cortinas que rodeaban el perímetro. El gordo me preguntaba a cada rato quién le iba a pagar el arreglo del auto.

Bueno, el tema es que hace un rato, cerca de las tres de la tarde, el ejército evacuó el barrio entero, y por lo que tengo entendido, más tarde quizá evacúen toda la ciudad completa. Yo ahora estoy juntando alguna ropa en un bolso porque tenemos que salir de la zona lo antes posible. La calle es una locura. La gente corriendo, hombres, mujeres, chicos, y los soldados arrinconando todo y apurando a las personas. A los que no tenemos auto, nos van a llevar en colectivos que ya tienen preparados en el hospital. La televisión está cortada, no hay nada en ningún canal, lo mismo pasa con la radio.

Ahora tengo que dejar de grabar, un soldado está golpeando la puerta…”

Comentarios

  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado octubre 2011
    Hola, rebienvenido:p:):D
    Muy chévere tu historia, algo diferente, me gustó;):)
  • Espiritu del VientoEspiritu del Viento Miguel de Cervantes s.XVII
    editado octubre 2011
    Fua, Buenisimo chabon, espero que no hayan destruido ni al Palacio de la Pizza ni a Banchero por que ahi si que yo mismo me encargare de esos milicos, felicidades che, me encanto tu historia.
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado octubre 2011
    Angustiante tu historia.

    Muy interesante.

    Me pregunto: ¿que hubiese pasado si era un bidé?
  • ShaiantiShaianti Fray Luis de León XVI
    editado octubre 2011
    Peor que el monolito de 2001-Odisea en el Espacio...:eek:
  • animalSonanimalSon Pedro Abad s.XII
    editado octubre 2011
    Hola! gracias a todos por leer y comentar. Este texto lo escribí hace mucho, y ante la incorfomidad de algunos lectores (y mía también) por el final abierto, más tarde decidí escribir una segunda parte continuando y cerrando la historia. Si a alguno le interesa saber más lo publico.

    Saludos!
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado octubre 2011
    Claro, nos gustará mucho saber que piensas hacer con ese retrete, no es bueno tenerlo en mitad de la calle:):):p;)
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado octubre 2011
    animalSon escribió : »
    Hola! gracias a todos por leer y comentar. Este texto lo escribí hace mucho, y ante la incorfomidad de algunos lectores (y mía también) por el final abierto, más tarde decidí escribir una segunda parte continuando y cerrando la historia. Si a alguno le interesa saber más lo publico.

    Saludos!

    Quedamos a la espera amigo.
  • Espiritu del VientoEspiritu del Viento Miguel de Cervantes s.XVII
    editado octubre 2011
    Te espero la segunda parte por que me gusto mucho tu historia.
  • DragonDragon Lope de Vega s.XVII
    editado octubre 2011
    Al leer tu relato,me viene sin querer a mi mente,que és una birda hacia la situación actual de esta crisi mundial.Lo mismo nada tiene que ver,pero me vino a la mente que el inodoro son los bancos y que tú estás arremetiendo contra ellos sin poder derribarlos...enfin....mi imaginación que vuela muy alto y saco concluciones que no son.De todas maneras.muy bueno el relato.Un saludo desde el sur.
  • pantomima7pantomima7 Anónimo s.XI
    editado febrero 2014
    Sólo decir, que me ha gustado mucho tu relato y me he "echado unas risas". Muchas gracias por hacerme reír.

    P.D: No sé que segunda parte puedes haber escrito, pero me gusta ese final tan abierto, los lectores también tenemos que trabajar.
    Un saludo.
  • SuinaSuina Garcilaso de la Vega XVI
    editado febrero 2014
    Lo que siempre digo, el tema escogido es lo de menos, un retrete, o un cielo estrellado en términos literarios viene a ser lo mismo si se trata bien, lo de menos también es el género escogido.

    Me hace gracia como el protagonista intenta en todo momento dar una explicación lógica al abandono del retrete, las estratagemas que utiliza por el esperpéntico encuentro. Encajas un hecho absurdo en un relato hiperrealista, y eso es justamente lo que, a mi parecer, ha hecho que funcione el relato.

    El primer encuentro me gustó, con el rabillo del ojo mientras sorteaba bancos para no aburrirse…la manera en que dilata su acercamiento al retrete…el análisis de ojos cerrados (J)..el llenado y vaciado continuo del wáter…ysobre todo el debate consigo mismo para encontrar una explicación lógica al evento.

    Al final resultó que el inodoro era un monstruo indestructible, ni siquiera la grúa, ni siquiera el ejército pudo con él ( y con las dosis justas de humorada….como el reclamo del gordo para su auto roto).

    Divertido, en un hilarante in crescendo ¡Si señor!

    Gracias por elbuen rato:-D
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