Los dos hombres se miraron, se midieron, se escrutaron como dos lobos hambrientos disputándose una presa. Y encontraron un lenguaje de miradas del que usaron como armas, como flechas puntiagudas, venenosas, que se tensan en los arcos de los héroes legendarios.
Y de pronto, sonó el gong lleno de bronce. Y su repicar metálico los sacó de la guerra silenciosa de miradas acosantes, maliciosas, imperantes. Las miradas que amenazan, que te advierten, que te anuncian que no habrá ninguna chance de escapar...
Comentarios
Me permito sugerirte un par de cosas:
- "un lenguage de miradas que usaron como..", quitaría el del que, pues no es relativa.
- "chance": el término es correcto, pero creo sonaría mejor, "ocasión" o "posibilidad".
Es sólo mi opinión.