:)Estimados amigos es un gusto saludarlos, espero les agrade la primera parte de una pequeña escritura que conlleva mucho sentimiento de mi parte, espero les agrade y con todo gusto subo la 2a parte dependiendo de lo que puedan decirme o indicarme, a ver si les parece, me cuentan!!:)
COINCIDENCIAS: (Historias Azules)
Era un día como cualquier otro, y yo trabajando en mi oficina pegado a mi escritorio con aquel dolor en el estómago llamado hambre así que le dije a Mary, mi secretaria, que me trajera una taza de café con dos de azúcar, solamente escucho el mandato salió a cumplirlo sin tardarse mucho, al llegar le di las gracias y le dije que se podía retirar; mientras tomaba esta humeante bebida di vuelta a mi silla viendo el cielo celeste y un hermoso sol radiante de mañana, claro, era el vidrio de un piso 17 de edificio, entre tanto que me ponía a pensar, bueno, ya saben, acerca del negocio, expansiones, ventas, adquisiciones, clientes, etc., en realidad, eso es lo que piensa todo buen jefe y dueño de la segunda compañía más grande de ropa y trajes, mi padre había sido un gran empresario al igual que yo y pues era mi deber seguir sus mismos pasos, había llegado bastante lejos, y pues mi nombre? Castillo... simplemente Max Castillo.
-Mamá, mamá, de quien es este número diciendo venta de ropa al por mayor y menor “CASTILLO”, exclamó la joven, a lo que su mamá respondió: Bueno, conocí a un señor que vendía todo tipo de ropa, que por cierto era muy hermosa, así que compre algo de eso; esa es una tarjeta de venta, pero hija, de eso ya han pasado años, ese señor no debe existir ahora, aunque últimamente he oído que su hijo siguió el negocio, así que por que no buscas en la guía telefónica, pues, quien quita, y en una de esas tal vez tenga el mismo nombre. Así que así hizo aquella joven, y así era, allí estaba, ella estaba interesada ya que necesitaba hacer un negocio importante y no sabía en donde conseguir un buen lugar para comprar, en fin, era... no recuerdo la fecha con claridad, pero era un viernes por la noche, estaba yo solo en la oficina y ya estaba preparándome para irme, al salir contemplaba todo lo que era ese lugar, y me dirigía a casa, cuando de repente un molesto (porque ya era tarde) sonido de teléfono se dio en ese momento, no sabía qué hacer, si contestar o no, era todo un pequeño dilema pero el estruendo sonido no me dejaba pensar, así que me decidí a contestar, era algo que inusualmente hacía y en ese momento me puse a pensar que era tanto a donde había llegado que ya ni levantar un auricular estaba acostumbrado a hacer, en fin, me dispuse a contestar,- Aló- dije con una seriedad notable- Aló?- se escuchó del otro lado del teléfono, era una voz sencilla, simple, algo tímida aunque tierna,
- Desea algo, le puedo servir en algo- seguí serio -
– disculpe, hablo a la empresa castillo?
- A lo que respondí afirmativamente
- Quisiera hablar con el encargado
- Bueno, hablo en buen momento ya que habla el señor Castillo- dije con algo de orgullo-
-Quisiera hablar con usted acerca de un negocio de tamaño mediano pero antes déjeme decirle que su nombre se me hace muy familiar, acaso no nos conocemos de algún lugar?
- Bueno, si la conociera sabría con quien estoy hablando y podría responderle- dije con un gesto bromista.
- Oh, disculpe por no presentarme, mi nombre es Valeria Castro...
Disculpe, dije, pero no recuerdo en este momento haber conocido a una tal Valeria Castro, ya que ni el nombre ni apellido me parecen familiar, así que porque no nos reunimos en un lugar, que tal en el café plaza –pensando en salir un poco de la rutina-, así podremos hablar con mas tranquilidad porque ya es algo tarde, así que, que le parece mañana a las 4:00 p.m.
-Esta bien, entonces allí nos reuniremos, soy una mujer de 26 años, creo que me reconocerá rápido, pero de todas formas avise al mesero del café por si llego algo tarde o usted llega algo temprano.
-Bueno,-dije como si no me importara- entonces allí nos veremos, adiós. Levantándome de la silla, colgando el auricular, dando cuatro pasos y cambiando de gesto tan repentinamente, -oh, por Dios, no podía ser ella, no, no Valeria, pero como era posible que fuera Valeria, no puede ser,-repetía en voz baja- será ella?
CONTINUARÁ…
Comentarios
1-respeta los puntos seguidos y los puntos y aparte tambien completa los signos de pregunta.
2-Me gusta tu estilo pero la narrativa...no mucho,igual esta bueno el cuento.
3-como escribistes,el cuento en si tiene una idea muy bien hecha,pero se puede desarrollar mas.
4-Lee mucho para escriir mejor.
Son solo consejos que aprendi de otros escritores del Foro tanto como de la vida real.un Saludo y espero la segunda parte.:D:):D:)
Al día siguiente simplemente esperé la hora con muchas ansias, con la rutina del día y la típica taza de café humeante en un pocillo gracioso que había recibido como parte de un intercambio de regalos de año nuevo, y claro, en mi sillón de cuero de una cantidad alborotadora para algunos, que me había acompañado en varias alegrías y momentos exuberantes en donde antes solo pensaba “por Dios! Si este sillón hablara”; le dije a Mary que iba al Café Plaza, que iba a tardar tal vez una hora (o un poco más si mis sospechas eran ciertas). Salí a las 3:45, no pensé en nada más que en esa joven detrás de ese auricular, como sería y varias veces decía dentro de mí: será ella?, será ella?.
Un tanto nervioso pero decidido entré al café, era un local ya conocido así que no me pareció nada extraño, en ese momento habían pocas personas, solamente un joven que redondeaba los 21, una señora anciana (notablemente), y en otra mesa una familia pero nada de una mujer de “26 años”. Así que me senté y esperando pedí el café usual de cada tarde sin importar el daño que según algunos me podría causar, al terminar de ordenar solo escuche las campanas de la puerta que mencionaban que alguien había entrado, ¡Oh, por Dios! Grité dentro de mí, era ella!, era ella!, aunque más alta, hermosa, no sabría describirla, cambiada eso si aunque reconocible sin duda. –Buenas tardes- dijo, tal vez con el mismo nerviosismo que me invadía a mí, aunque no podría-
-Buenas tardes- exclamé con un nudo en la garganta.
-De casualidad usted es el señor Max Castillo-
Afirme algo emocionado.-Por favor siéntese, yo la invito a lo que desee, simplemente pida- dije como en muestra de agradecimiento al regalo que me habían dado.
-Gracias- dijo con un poco de timidez y solamente ordenó un café.
En ese momento no le podía quitar los ojos de encima, vaya, era ella, que afortunado era al tenerla a centímetros de mí. No quise decirle nada si ella no me reconocía así que empezamos a hablar de negocios y mientras tanto me ponía a pensar que cosas inesperadas estaban a punto de ocurrirme.
-Disculpe, pero me siento un poco incomoda del porque me mira tanto-
-Perdone, solamente estaba pensando en otra cosa-
-Sr. Castillo…
-Max, por favor…
-mmm bueno, esta bien, Max, Ahora, hablando de otra cosa, usted se me hace muy familiar, de verdad no nos conocemos? Es que tal ves recuerde su cara pero a lo lejos, tal ves cuando era más joven o no se.
-oh, debe de ser una coincidencia, debe estar confundiéndome con otra persona.- Hasta después supe que en ese momento ella se concentraba más en reconocerme que en el trabajito que necesitaba.
-Entonces así quedamos- dije, un tanto inconforme con el insignificante trabajo que ella quería, pero alegre de volvérmela a encontrar.
-Sí, gracias por todo, queda en la fecha estipulada la entrega, verdad. Tengo que irme, tengo otro asunto que atender, me despido- Simplemente me dio la mano, dándome la esperanza que la próxima sería una despedida más cercana.
-Adiós-exclamé, se dio la despedida.
CONTINUARÁ OTRA VEZ…
estaré por enviar la 3a parte.
Saludos.
No puedo explicar ni creer las condiciones de la vida, cómo, porqué, etc. estas preguntas venían a mi mente al saber que era ella, por Dios, la persona que más amé y que la tuve frente a mí y sin decirle ni una palabra, tal vez fue el shock de volverla a encontrar.
Siempre acostumbraba a observar a todas las personas, autos, sucesos, etc. Que pasaban frente al edificio porque tiendo a ser muy observador de las cosas y pensaba en lo mucho que amaba a mi empresa y a lo que estaba produciendo en ella, no era solamente un negocio, era mi vocación, mi pasión, lo que más amaba, lo que me encantaba hacer, pero 5 días después del encuentro en esa cafetería no podía pensar en nada más que en Valeria Castro, una mujer despampanante, con unos ojos miel hermosos, y su cabello indescriptible en donde yo sería el primero en votar para que participara en uno de esos conocidos comerciales de shampoo; no había cambiado mucho desde que la conocí hace 12 años ya, en el barrio en donde yo viví por mucho tiempo. Éramos los mejores amigos que se podría imaginar, o al menos eso veía yo en ella pero un día sin más que decir nos hicimos novios, como niños inocentes encerrados en el clóset más grande y espacioso que he podido observar en mi vida con mil y un olores distintos de ropa, fotografías y recuerdos de antaño, ahí, en ese cajón de madera sentí por primera vez el amor hacia una mujer, eso es mucho decir cuando tienes esa edad ya que son los primeros brotes de sentimientos de más de “amigos”, quizás fue únicamente el querer experimentar la sensación de tener la primera novia y el nerviosismo de sentir el primer beso en la década que llevaba de vida, fue el mejor año aparte de haber salido en el cuadro de honor siguiendo a Ulises Alegría, el mejor de la clase con una potente capacidad de analizar problemas algebraicos que lo hicieron de los mejores ingenieros de la región, a veces hemos hablado con él, en ocasiones donde el construir, crear y analizar no le da la solución a la infidelidad de su esposa, cosa que me deja pensando en que cada cosa debe estar en su lugar y que a mucha ciencia esas no son situaciones que se resuelven con un procedimiento matemático. Esto sin mencionar el que estaba explotando mi máximo potencial que según mi madre me llevaría a algún rincón japonés del mundo a fabricar el mejor combustible que salvara la raza humana del calentamiento global. Pero como algunas experiencias tienen un mal destino el mío no fue la excepción, Valeria se fue del barrio dejándome, diciéndome que no era posible lo nuestro ya que ella partiría hacia un viaje (vano pretexto) y no podíamos comunicarnos mas, esto fue el acabose para mi, no podía vivir sin ella, ya me había acostumbrado a tenerla a mi lado, cada día, pensaba casarme con ella (cosa que no es normal a esa edad, se requeriría cierto nivel de madurez) al salir de la Universidad y sospechando en un triunfo programado cuando invertí en esta organización, lo que algunos llamarían fe. Estando yo en esto llegaba ella con eso, no era posible, si yo veía futuro con los dos, la veía a ella y no me cansaba de quererla y de admirar su belleza y ahora 12 años después vuelvo a encontrarla, como si no fuera suficiente el dolor que pude sufrir durante todo ese tiempo, trate de llamarla, de saber de ella, de querer comunicarme, pero nada. Dicen que los hombres olvidan al poco tiempo, quizás para algunos pero ese no era mi caso, claro que no, de algo si me convencí, no se puede olvidar al primer amor, al menos no como yo, a los 12 años que tan convencido puedes estar de la vida y ese era mi argumento primordial, el hecho de encontrarla, ser para ella y que ella fuera para mi, no se si al final antes del viaje se fue con sentimiento de nula importancia o si en realidad el hecho de dejarme le dolía tanto como a mi; escuché una frase una vez que decía “cuando terminas con alguien tienes solo la vaga esperanza que esta persona esté sufriendo igual o peor que tu”, y era solamente con eso que me dejaba antes de partir.
Por supuesto que no me reconoció ya que mi padre estaba divorciado de mi madre y por eso el negocio él lo tenía en nuestro país vecino, siempre dije otro apellido por el enojo de ver a mis padres divorciados y nunca dije que era Castillo, pero fue tan repentino el perdón y arrepentimiento que mi padre tuvo que no pude rechazarlo, por supuesto, cada persona que experimenta una separación por culpa del alcohol y la infidelidad o como yo lo llamo “lo que mantiene viva la frase que todos los hombres somos iguales”, intenta por todos los medios no caer en lo mismo, perdonar no es fácil pero si es una liberación absoluta, algo que ya no daña y que por el contrario me abrió demasiadas puertas a muchas otras cosas, que ahora pienso, si no lo hubiera hecho quizás hubiera terminado igual que el, en algún bar de mala muerte acostándome con cuanta prostituta entrara por esa puerta Pero así fue, se arrepintió y prometió controlar sus sentidos y así comenzamos una nueva vida, además fue el mejor apoyo que tuve cuando murió mi madre Alejandra Solórzano, días triste, días que borraría de la mente sin pensarlo, cosas que aún pensar y plasmar hacen daño pero en donde la vida misma pone sus reglas de tiempo y que como todo ser humano por el hecho de serlo debe cumplir. Siempre le dije a Valeria que no tenía padre, a esa edad no entiendes y quizás no quieres entender, solo tratas de desviar esas preguntas con otros temas así que Valeria no conocía ni a mi padre ni a mi yo actual, además a como era hace 12 años no se compara, no tenía barba, el pelo era totalmente diferente, los kilitos de mas ya no estaban y claro todo esto se da cuando aumentas tu poder adquisitivo y puedes invertir en tu físico, sin orgullo alguno podría decir que he mejorado, sin querer no he dejado huellas de lo que fui y mejor aún de lo que fui con ella, esto me era de beneficio porque tenía un plan fantasma, uno inexistente en donde todo se me presentaba en bandeja de plata pero no sabía cómo empezar y mucho menos como terminar, ella nunca se imaginaría que el joven que conoció hace 12 años llegaría a ser alguien que el destino le haya puesto en frente.
Pensando todo esto estaba cuando observe el reloj y me di cuenta que llegaba la hora de volverme a topar con aquella mujer que me había hecho soñar tiempo atrás, pero esta vez como la enfrentaría?
¿¿CONTINUARÁ??
suerte en la 4ª parte.
4
Julissa Estrada era una mujer demasiado necia en lo que se proponía, nadie o pocos podían hacerle frente, quizás por eso era su vocación de abogacía, carrera que nació junto a ella en las manos del altísimo, ella era una mujer despampanante que al parecer su belleza luchaba contra la fluidez verbal que poseía en ver cuál de las dos era la mejor, o al menos ver cuál de las dos reinaba en ella, tenía una figura preciosa, un lunar con un color oscuro en la mejilla que cautivaba a cualquiera, algunas veces escuche vagas comparaciones con cierta modelo en donde al parecer el secreto de su éxito estético era esta característica, cualquier persona se enamoraría de una belleza de tez blanca, ojos claros y cristalinos como el agua y un cabello largo que mostraba demasiados cuidados y hacia mención que gran parte de su dinero se encontraba en cada curva del mismo.
-Necesito hablar con Max –exclamó la belleza frente al escritorio después de entrar por la puerta-
-Buenas tardes –le respondió la secretaria con un tono sarcástico y nada agradable y con un rostro que dejaba ver que la mujer que acababa de llegar le impregnaba cierto malestar.
-No seas tan amargada, únicamente necesito hablar con él, pasaba cerca de acá y…
-El señor no se encuentra, salió a un negocio importante –sonó cortante la secretaria.
-¡Ja! Tú crees que yo me creeré ese cuento, el no sale a menos que sea una emergencia y a emergencia me refiero a que tenga algún tipo de herencia de algún tío perdido o algo asi, además tu y yo sabemos que le fascina estar en su escritorio sentado por las tardes, su momento es la mañana.
-Lo siento mucho pero es la verdad, es más, no fue lejos, su vehículo está estacionado, se fue caminando, si no me cree, puede echar un vistazo pero el no se encuentra-
-Ush! – expresó la belleza en tacones alto con cierto descontento- Esta bien, voy a creerte, de todas formas estoy con mucha prisa y debo irme, pero dile que vine a buscarlo, yo me encargaré de hablarle más tarde.
-Tenga una feliz tarde, se cuida mucho- expresó la secretaria con un tono de voz con demasiado sarcasmo que envenenaría los oídos de cualquiera.
-La tendré solo si salgo de acá- dijo la mujer.
No sé qué tan alegre o en qué descontento me podría encontrar por el reencuentro con mi hermosa, no puede ser que haya aparecido ahora, por qué ahora eran las únicas preguntas que tenía en la cabeza, me encontraba de lo mejor, dicen que cuando el destino lo marca a uno y las cosas son de uno estarán aunque uno se “quite” y que si no los son no estará aunque uno se “ponga”, he leído libros, he escuchado personas, muchas veces creía que en alguna otra vida mi vocación pudo haber sido estar con la gente y ayudarles en lo que no podemos ver, en lo que nos mueve a todos, podría tomar diversos nombres, carácter, estado de ánimo, búsqueda de felicidad, conciencia, etc. Pero tiendo ir al grano y para eso estaba mi empresa, era para mí un estilo propio de vida, el querer ser monopolio de la mejor ropa de la región, era como poesía para mí asi que en días solo pensaba, la ayuda interna hacia los demás puede esperar.
El camino hacia el lugar de destino a la mejor reunión de mi dia era un camino empedrado, podría decirse que colonial aunque yo lo veía como uno en donde la falta de presupuesto municipal dejaba ver sus resultados de manera drástica, los únicos afectados eran las suelas de mis zapatos negros, los más brillantes que pude ver a 3 mts. A la redonda, pero sería capaz de llegar descalzo y más con tal de verla. Sentía que el camino se hacía cada vez más y más largo cuando pensaba en esa mujer, en esto estaba cuando una lluvia de flash back llegaban a mi cabeza pensando en mis días de adolescencia, los momentos más trágicos que hasta ese momento había padecido, sin ella, cada noche, cada día, en el colegio, jugando, comiendo, quería dejar de pensar en ella, podría decir que eran las hormonas pero estaba seguro que algo dentro del pecho me decía que era algo más, algo por ella, por primera vez literalmente en lo que llevo de existencia tenía algo que era mío sentimentalmente hablando y lo había perdido, se que dicen que amor de lejos es cosa entre pendejos pero yo necesitaba de ella, quería estar a su lado y haría lo que fuera por hacerlo. Un día al encender el televisor pasaron un reportaje de un chico de mi edad aproximadamente que se encontraba en un piso de los edificios más altos de la ciudad amenazaba con tirarse al vacío por el amor de una mujer, algunos exclamaban en la sala de mi casa que era un muchacho que no sabía lo que hacía y que era lo más absurdo y tonto que un niño podía hacer, vi la cara de este chico y me vi reflejado en el, era yo, únicamente que estaba de este lado de la pantalla, sería capaz de quitarme la vida?, de semejante acto por alguien que había sido el amor de mi vida de infancia, en donde aún me faltaba el 80% o más de vida en esta tierra, mencioné que para muchos era un niño entre amargado y enojado y viéndolo desde una perspectiva positiva podríamos cambiarle de nombre diciendo que era demasiado “madurito” para la edad que reflejaba ser.
Esto pensaba cuando justo en este momento las gotas frías que caían y me tocaban el rostro hicieron que reaccionara para apresurar el paso, de todas formas me encontraba a pocos metros de esa puerta, puerta que jamás olvidaría, que sabía que en una simple covacha de cafetería se encontraría lo más hermoso y especial que jamás había tenido, después de esto no pude contener la alegría interna al saber que la volvería a encontrar.
Ingresé a ese lugar que al inicio trae un olor a humedad pero que a medida que iba avanzando el aroma fresco a café recién preparado hacía una invitación a poder quedarse con el mejor de los libros o un diario tan grueso cual biblia en mano, era para mi sorpresa que aquella chica que tanto esperaba no se encontrara en ese lugar puesto que siempre recordé que su madre a quien yo admiraba y respetaba un montón era la primera y la más puntual en aquellas reuniones típicas de comité en donde a mi corta edad creía que era una pérdida de tiempo y una excusa para ponerse al día de los sucesos y chismes que entretenían aquel barrio. Ya pasaban 10 minutos de la hora que habíamos acordado y sentí una leve humedad en las palmas de mi mano, comencé a maquinar en la mente el que por diversas razones tales como el tráfico diario o los compromisos de última hora o quizás aquellos sucesos inesperados de lo que tanto nos quejamos los seres humanos hoy en dia estaban alejándome de mi bella princesa, la dama de mis sueños mas profundos cosa que estaban poniendo mi ansiedad en aumento acelerado.
Quizás de las damas más hermosas, al menos a metros a la redonda estaba una mujer con un delantal precioso que reflejaba el mejor de los cuidados aunque por su trabajo el mismo peligraba diariamente, me miró a los ojos y se fue acercando cada vez mas y mas hasta llegar a mi mesa.
-Desea algo de tomar?- preguntó con una sonrisa, debo confesar, de las más hermosas que he visto.
-un vaso con agua- le respondí, esperando un gesto de aprobación.
-algo más- contestó con un gesto que reflejaba el que no podía creer que no tuviera de líquido vital en mi propia oficina.
-un bollo de los que tiene mostrando también por favor- dije defendiendo mis malos gustos de cafetería.
Lo que algo sí tenía este lugar de tertulia era un servicio rápido e inigualable ya que pasaron entre 20 y 30 segundos para obtener la orden que yo había requerido o talvez fue la simpleza de la misma la que acelero el proceso.
-ud. estuvo aquí el otro día con una señorita no es asi?- dijo la mesera con voz de seguridad.
Me quedé pensando en cual sería la mejor respuesta para una persona que no se si lo hacía para iniciar una conversación agradable o para proveerme de información valiosa –sí, yo trabajo cerca de acá y estaba en un asunto de negocios, puedo saber a que se debe su pregunta.
-Tenía la vaga idea de que a esa chica ya la conocía o que al menos ya la había visto en otro lado, pero si ud. dice que era algo de negocios esta bien-
La vi con una mirada perdida en donde pensaba que era demasiada información para tan poco tiempo, acaso el mundo era solo la ciudad en donde me encontraba, o había algún club de fanáticos de Valeria donde cualquiera podría entrar gratis.
-Perdóneme, me llaman de la otra mesa- dijo con tono apresurado.
No es posible que me deje hablando solo de tal forma, acaso era una broma, cualquier información de mi Valeria era importantísima para mi en ese momento, me sentía como agente de la fbi tratando de recopilar cuanta evidencia o información fuere posible de esta chica que cada dia mas llenaba de muchas cosas mi mente y mi corazón.
No terminaba de refutar contra mis propios pensamientos cuando el pequeño sonido de un mensaje de texto entrante interrumpía mi lluvia de ideas, sonido que me extrañaba ya que hacía mucho que no lo escuchaba cosa que hizo que la rapidez para verlo fuera mayor.
-La expresión de mi rostro poco a poco iba cambiando y se unía a mi malestar de no haber visto a esta princesa en una cita mas que esperada, sin más que hablar al ver el mensaje guardé el teléfono y salí de aquel lugar con el doble de rapidez con la que había ingresado dejando detrás la mirada perdida de la servidora de mesas, un bollo a medio morder y un billete que sin calcular daba más para la propina que para el pago mismo de la peculiar merienda.
CONTINUARÁ...
me tomo un par de relecturas entender los cambios situacion-lugar. Tenes una narrativa muy elaborada,los "fallos" le dieron un toque especial a "Coincidencias" y si tiene muchos caminos hace esto:pone todas tus cartas arriba de la mesa,analizalas,revisalas y elegi la que mejor te paresca,pero creo que cualquiera quedaria muy buena.
Manny,tu narrativa es muy buena,te diria que la sigas puliendo(mas de lo que ya esta)para que sea cada vez mejor.
Y la siguiente parte muy gustosamente la espero.
me encanto eso del bollo jejeje pues imaginé uno dulce, es de esos momentos en que te importa poco lo que comas con tal de estar con ella...y pues te cuento que pasará bonito tiempo para que "coincidencias" continúe porque la verdad no hay una 5a parte
Gracias siempre por las críticas Espíritu...a ver que dia me dejas ver alguna de tus obras!!!
Saludos...