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La chica triste que te hacía reir.

MarishkaDraculiaMarishkaDraculia Anónimo s.XI
editado julio 2011 en Narrativa
Estaba sentada en la butaca, llevaba dos horas ahí, no se había movido ni un ápice. Había escuchado sus pasos hacia la salida, su portazo al cerrar la puerta con la rabia contenida e incluso le había parecido escuchar el cadente sonido de sus zapatos rozando el suelo, cuando baja por las escaleras de la entrada. Y mientras tanto ella había cerrado los ojos, se había recostado en el cómodo mueble y soltando un largo suspiro mantuvo la mente en blanco. No quería pensar. Esas últimas palabras que le había dedicado el que era su marido, la habían herido, mucho a decir verdad, pero en el momento de escucharlas su cara era una ferrea máscara de cinismo y autosuficiencia. Ella lo sabía. Quería que sintiera lo que ella había sentido durante todo ese tiempo. Se había propuesto no mostrar ni uno sólo atisbo de los sentimientos que se arremolinaban en su pecho y que ahora, amenazaban con alforar. No quería llorar. No por él. Ya no se lo merecía. Ese hombre en muchas ocasiones le enseñó la cruel cara de la indiferencia, de una frialdad inhumana que congelaría al más cálido de los desiertos. Le había echado en cara lo que él durante más de cuatro años se estaba ganando a pulso.
¿Era cruel devolverle la jugada con la misma moneda? Ella pensaba que no. Era lo justo. Era momento de que por una vez no le tocara perder. No había pena sin sangre. Nunca. Y era hora que pagara por todo lo que había echo. Infidelidades, mentiras, algún que otro tortazo porque ya no aguantaba más y perdía los nervios levantando una octava la voz, cuando él siempre gritaba. Pero ni los tortazos, ni las voces le habían hecho tanto daño, como esa congelada mirada cuando le había abierto la puerta de casa y había pasado agarrado a la cintura de una mujer de ojos azules, que la miraba entre risas, mientras él la conducía a su habitación. A la habitación que ambos compartían. Y al día seguiente, después de haberse vuelto loca, de haber llorado sangre, le había dicho que no quería ninguna mención al respecto, que él era hombre de mujeres y que bastante privilegio tenía ella con vivir con él. ¿Y ella qué había hecho? Callarse y perdonar. Pero esa vez, que no fue la primera, era el comienzo de un final, que por fin, después de varios meses había llegado. Podría ponerse de rodillas, suplicar y llorar, pero no. Esta vez no habría ni clemencia, ni consuelo, ni perdón. Era hora de que llorara como una mujer por lo que no había sabido preserbar, defender y cuidar como un hombre.
¿Qué se creía ese imbécil? ¿Que con un "lo siento" se iba a solucionar todo? ¿Qué la niña que conoció y que como una estúpida se enamoró de él, seguiría aguantándo sus desprecios y desplantes? No. Ya le había concedido demasiadas oportunidades. Había hecho demasiado el ridículo durante esos cuatro años de falso idilio. Él había sido el que como si de un perro se tratara la había utilizado, la había ultrajado con sus mentiras y promesas de amor verdadero, cuando bien sabía que quería ganarse los favores de esa otra y le había arrancado el corazón, jugando con él como si de un balón se tratara y después, como un juguete roto lo había tirado en el primer contenedor de basura que se había encontrado.
¿Cómo iba a tener corazón esa joven? ¿Cuántas veces se puede destrozar un corazón y esperar que siga latiendo? Claro que no lo tenía. Él se había encargado de destruirlo todo.

Comentarios

  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado julio 2011
    Que triste, :cool::cool:pero asi las hay aún:eek::eek:
  • WoodedWooded Garcilaso de la Vega XVI
    editado julio 2011
    .



    .
    Me encantaria conocer New York.
    (Y seguir leyendo sus escritos)
  • ShaiantiShaianti Fray Luis de León XVI
    editado julio 2011
    Me repito: ¿Quién tiene mayor culpa, el que engaña o el que se deja engañar?
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado julio 2011
    Por ahí hay un dicho que viene como al caso " la primera vez que te engañan es culpa del otro, la segunda ya es culpa tuya" me imagino que en la primera estabámos inocentes, ya después perdonando y permitiendo es culpa toda de la tonta que perdona una y otra vez, creyendo que ellos van a cambiar, pero lo único que hacen es cambiar pero de persona con quien engañar, una y otra vez, se vuelve un ciclo repetitivo:eek::eek::rolleyes:
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