¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

Esquizofrenia y suicidio

Luis KeikopuraLuis Keikopura Gonzalo de Berceo s.XIII
editado julio 2011 en Narrativa
A pesar de tener una familia - constituida por mi esposa y tres hijos - percibo que no tengo el apoyo correspondiente por parte de ellos, todo lo contrario, observo con dolor una indiferencia que provoca malestar en mi espíritu. Prefiero, a veces, ser odiado a muerte que ser ignorado. A raíz de esta situación he notado, pero con más intensidad en estos últimos tiempos, un deseo irresistible de morir, de terminar con mi vida, de conocer otra dimensión, de encontrarme, por fin libre de este cuerpo y dejar que mi alma vuele sobre los montes, árboles, nubes, acompañar a las aves en sus migraciones y disfrutar la muerte en toda su intensidad. Intento encontrar una explicación a esta situación límite.

Analizo mi pasado, mi presente, mi futuro, como tratando de encontrar la clave, el núcleo, el origen de este deseo, pero no lo encuentro. Quizá la respuesta la puede hallar en el presente, pero me encuentro en la disyuntiva de cómo definir ese presente. ¿Es el presente acaso este preciso instante de la madrugada (son las 1:27 hrs.) en el cual me encuentro sentado ante el computador escribiendo, temblando de frío, mientras mi familia y vecinos duerme plácidamente, como es lo normal?, ¿o el presente se inició hace unos diez años, cuando comenzaron a invadirme, con más fuerza e intensidad, los fantasmas y horrores de esta enfermedad? Difícil misión. Entonces me pregunto: ¿Cómo salir de esta encrucijada en que me encuentro enfrascado tratando de encontrar esta definición? Y encuentro la respuesta: “el presente no existe”. Y lo puedo demostrar del siguiente modo: todo lo que acabo de escribir y analizar ya es “pasado”.


Pero como todo tiene una explicación, trataré de encontrar la respuesta, y esa respuesta es la siguiente: como todo tiene medida – incluido el tiempo – pues, lo único que se puede hacer ante este dilema es acotar, o sea, delimitar el tiempo arbitrariamente para así poder definir el presente. Utilizado esta técnica procederé a redefinirlo. Para eso, si trazamos una línea de tiempo, por ejemplo 2001 a 2012 y lo consideramos como presente, queda aclarada mi duda. El presente es desde el 2001 al 2012, es decir diez años. En estos nueve años tortuosos, desde el punto de vista psicológico – y espero que el dos mil doce no continúe esta tortura – las sensaciones que he apreciado han sido de derrota, abatimiento, humillación, producto de la falta de perspectivas, proyectos de vida y sinsentidos, sumado a eso los períodos – casi crónicos – de pérdida de la realidad, temblores, pesadillas espantosas (en una de ellas veía y sentía cómo desde mi boca brotaban gusanos vivos), saltos bruscos en mi cama y sensación de ir cayendo al vacío. En ocasiones he ofendido a mi esposa con expresiones – y sin usar eufemismos - tratándola de “malvada”, “puta”, “traidora”, etc., manifestándole que ella ha destruido mi vida, pero cuando mi cónyuge me interroga por qué razón la he injuriado de esa manera, sencillamente le expreso que no lo recuerdo y es la verdad, la enfermedad produce esta pérdida de memoria a corto plazo. Por supuesto ella no confía en mis argumentos y considera que es una forma de rehuir de la realidad.


Aún así he intentado remendarlos, pero se han tornado recurrentes, lo que me hace pensar que la enfermedad no remite sino todo lo contrario, está provocando en mí una entropía mental a pesar de que el tratamiento médico a base de medicamentos prescritos por el profesional lo cumplo al píe de la letra, excepto cuando me han provocado efectos graves. En momentos en que se me hace imposible seguir con mi tratamiento, todo se desmorona, he llegado a pensar que mi enfermedad es como una “olla a presión” la cual, al ser destapada, lanza con fuerza su vapor lo que pone en riesgo a la persona que la está manipulando e incluso producirle una lesión.

Continúa......

Comentarios

  • Luis KeikopuraLuis Keikopura Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado julio 2011
    Continuación

    Creo – francamente – que estoy condenado a continuar sufriendo estos síntomas hasta el fin de mi vida, solamente con el término de ésta – como es lógico – terminará esta situación. Pero también, debo pensar en mi familia con la cual, aunque breves, he pasado hermosos momentos y sin ellos creo que en este instante estaría bajo un puente padeciendo de frío y, quizá, alcoholizado o perdido en la droga.

    Mi mente se vuelve cada día más caótica, no estoy claro si lo que vivo es real, en resumen, no sé si pienso. Parafraseando al gran filósofo y matemático René Descartes -autor del plano cartesiano: “No Pienso, Luego No Existo”, sin duda que no existo. Lo más probable es que habita en mí un “genio maligno” -como planteaba el gran filósofo y matemático- que me hace dudar de mi existencia, esto provoca en mí un desinterés en la vida y en todo lo que me rodea llegando a plantearme el suicidio como la única salida. Pero no es tan fácil, pues tengo una familia. A punto he estado de hacerlo, incluso en ocasiones críticas y cuando ya he llegado al límite de mi desesperación, he calculado la resistencia de las vigas de mi leñera con la finalidad de tantear si tienen la resistencia necesaria para soportar mi peso, peso que actualmente está en cincuenta y seis kilos. Pero ¿cuál es el origen de estas tendencias suicidas?


    Pienso yo que se deben a los efectos devastadores que provocan en mí los medicamentos. En el apartado Foro de Literatura; Presentémonos, una persona que me da la bienvenida – específicamente “Juancho” - con mucho afecto me recomendaba la película “Una mente maravillosa” o “Una mente brillante”, como se conoce en mi país (Chile). Bien, yo le respondí que la había visto en varias ocasiones. Para que ustedes comprendan mis situaciones límite – y han visto la película, o pretendan verla – podrán percatarse que cuando una pareja contrae compromisos, no solamente se trata de vivir juntos, sino también; preocuparse de los hijos, de sus problemas, de sus estudios, pero a lo que pretendo llegar es que también el amor mutuo siempre debe estar presente y ese amor, nos es solamente darse un abrazo afectuoso de vez en cuando, sino también se debe tener presente – y esto es muy importante - que la pareja necesita caricias, cariño e, inclusive, sexo. Bien, ahí está el problema, caricias y sexo ¿Cuánto tiempo que no existen entre nosotros esos vínculos propios del matrimonio? Continuando con la bienvenida y analizando la película desde esa perspectiva, podemos llegar a la conclusión que es la enfermedad y los efectos de los medicamentos, los que inhiben al enfermo y lo desmotivan desde el punto de vista de las caricias y el sexo, por ende, esa es la causa que hacen que la pareja se vaya alejando paulatinamente hasta terminar destruida su relación. Y esto se ve claramente en la película, específicamente en dos situaciones, la primera, el hecho de que el protagonista – quien representa al afamado científico John Nash, simula ingerir sus medicamentos y, posteriormente, los oculta en un cajón de su escritorio. La segunda situación ocurre cuando su esposa, quizá angustiada por la falta de intimidad de pareja, se acerca a él con la finalidad de acariciarlo, éste se voltea en la cama y trata de zafarse de esa situación, ella se angustia y llora. Este problema le ocurre a la mayoría de los que padecemos esta enfermedad.


    Pero, lo que deseaba expresar, era que todas estas situaciones van provocando fisuras en el matrimonio hasta llegar al punto en que la relación se hace insostenible y termina provocando el rompimiento definitivo de éste. El que origina esta situación es el enfermo, quien, a causa de su padecimiento y los efectos adversos de los medicamentos, cae en un estado de abatimiento y desmotivación que no le permiten realizar actividades que para la mayoría son normales, como por ejemplo trabajar, hacer actividad física, realizar actividades sociales, por nombrar algunas.


    Cuando he logrado ir al centro de mi ciudad, me he encontrado – en distintas ocasiones – con varios ex compañeros de universidad. Cada vez que me ven, desvían su mirada – como tratando de ignorarme - y pasan por mi lado, casi rozándome, “sin reconocerme” o bien cruzan la calle con el objetivo de no enfrentarme. Esta situación es similar a lo que ocurre con las tapas de las alcantarillas, todos pasan sobre ellas pisándolas, pero nadie las abre ¿para qué? si todos sabemos que, al abrirlas, de ellas emanará un fuerte y pestilente hedor a estiércol. Esos ex compañeros de carrera son los mismos que, cuando estudiábamos, me pedían ayuda en ramos que a ellos se les hacían cuesta arriba ya sea; matemática, cálculo, estadística, finanzas, economía, derecho comercial, derecho laboral, en fin. No sabían ellos que yo sacrificaba mi vida personal, es decir mi familia, trabajo, estudios por apoyarlos sin ningún interés o, pensándolo bien, si había un interés de mi parte y precisamente ese interés era no ser humillado por ellos a causa de mi origen indiano y mapuche. De hecho, al principio de la carrera, en el primer año, comenzaron inmediatamente a marginarme y mencionarme con diversos apelativos, a saber, “mapuche”, ”mono”, “negro”, ” monstruo”, ”indio culiao”, etcétera. Pero, cuando comenzaron a ver mis resultados en los exámenes de cátedra de los diferentes ramos, mágicamente olvidaron esos apelativos y el vacío que me habían hecho se transformó en abrazos, conversaciones amistosas, “oye, que eres inteligente” palmadas en mi espalda (como demostración de afecto) y ahora ya no era indígena o mono sino “Luis”, “mi amigo”. Yo, con el ánimo de no volver a sentirme humillado, respondía a sus peticiones, las cuales consistían en que los apoyara en las áreas en que estaban fracasando. Así es que, una vez terminada las clases, me llevaban a su casa en auto – cosa que nunca habían hecho – donde otros estudiantes me recibían con abrazos, apretones de manos, comida y palabras elogiosas referidas a mi inteligencia, según ellos. Era capaz de amanecerme enseñarles derivadas, integrales, análisis financiero, evaluación de proyectos, etc. Todo por no seguir sufriendo con sus muestras de desprecio y racismo. En resumen, sacrificaba a mi familia para no ser marginado por la sociedad.


    Y ahí está la muerte, acechando como un ave carroñera, en espera de mi suicidio.

    [FONT=&quot]El que nunca haya vivido esta realidad, lo más probable es que se le hará difícil comprenderla.[/FONT]
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado julio 2011
    Luis, es cierto que el que no haya vivido tu situación es dificil entenderla, pero creo que nadie en esta vida, habrá estada excepto de alguna de ellas, ya sea que la haya padecido, o que se haya aprovechado de la situación.:cool:

    En mi caso, alguna vez me toco lo de ser inteligente, para ayudar a los compañeros de estudio, sólo que como tenía poca paciencia para explicar, me los quitaba de encima fácil, y aún en día se ve mucho en los políticos, que no lo conocen a uno sino cuando hay votaciones, eso si que me molesta y entre más lambones son, menos voto por ellos, al fin que me puedo dar el lujo de votar o no, si quiero.:)

    En enfermedades si todavía no me ha tocado mucho personalmente, ni en mi familia, lo poco que he visto de amigas, vecinos, los considero, por que me parece terrible, tanto para el enfermo, como para los familiares:rolleyes:
  • edgar89edgar89 Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado julio 2011
    Muy bueno, a veces autocompasivo en exceso, pero muy crudo y muy didáctico a su modo. Justificadamente triste esta honda reflexión sobre el ser humano en su aceptación de no encontrar la felicidad, y su posterior titubeo con la muerte prematura. Me gusto mucho. Un saludo!
  • Luis KeikopuraLuis Keikopura Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado julio 2011
    amparo bonilla escribió : »
    Luis, es cierto que el que no haya vivido tu situación es dificil entenderla, pero creo que nadie en esta vida, habrá estada excepto de alguna de ellas, ya sea que la haya padecido, o que se haya aprovechado de la situación.:cool:

    En mi caso, alguna vez me toco lo de ser inteligente, para ayudar a los compañeros de estudio, sólo que como tenía poca paciencia para explicar, me los quitaba de encima fácil, y aún en día se ve mucho en los políticos, que no lo conocen a uno sino cuando hay votaciones, eso si que me molesta y entre más lambones son, menos voto por ellos, al fin que me puedo dar el lujo de votar o no, si quiero.:)

    En enfermedades si todavía no me ha tocado mucho personalmente, ni en mi familia, lo poco que he visto de amigas, vecinos, los considero, por que me parece terrible, tanto para el enfermo, como para los familiares:rolleyes:

    Amparo, gracias por tu aporte a mi escrito y te encuentro toda la razón, creo que nadie está libre de que, en algún momento, le ocurran estas situaciones, pero creo que es bueno expresarlas ya que, en cierta forma te quitas un peso de encima y ayudan a amainar el temporal. En lo relacionado a los políticos, creo que en todas partes del mundo ocurren estas situaciones, pero tienes que dar gracias que puedas darte el lujo de votar o no, pues cometí el error de inscribirme en los Registros electorales y quedé amarrado por el resto de mi vida y obligado a votar.

    Muchos saludos y un gran abrazo.
  • Luis KeikopuraLuis Keikopura Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado julio 2011
    edgar89 escribió : »
    Muy bueno, a veces autocompasivo en exceso, pero muy crudo y muy didáctico a su modo. Justificadamente triste esta honda reflexión sobre el ser humano en su aceptación de no encontrar la felicidad, y su posterior titubeo con la muerte prematura. Me gusto mucho. Un saludo!

    Edgar89: Gracias por tu opinón. Creo que tienes razón al manifestar "a veces autocompasivo en exceso", pero este escrito explica algunas de las situaciones que me ha correspondido vivir. Después que una junta de médicos psiquiatras me evaluó y llegó a la conclusión que debía jubilarme por invalidez, comencé a realizar los trámites en una oficina previsional. Cuando la secretaria vió el diagnóstico que me había otorgado la comisión médica, su reacción fue de suspicacia y alerta e hizo los trámites en forma rápida y nerviosa con la finalidad de que me retirara rápidamente de su oficina, hasta pronto le dije; ni si quiera me respondió. El diagnóstico del documento decía: ESQUIZOFRENIA PARANOIDE Y PSICOSIS REACTIVA RECURRENTE. Por otro lado te debo manifestar que esta enfermedad va siempre acompañada por tendencias suicidas a raíz de que nos sentimos prisioneros por nuestro propio cuerpo, ya que percibimos que vamos perdiendo el control de nuestros sentidos y estamos siendo manejados por entes extraños a nuestra mente.

    Gracias por darte el tiempo de leer el presente relato.

    Muchos salud.
  • DragonDragon Lope de Vega s.XVII
    editado julio 2011
    No había yo leído esto tuyo y és verdad lo que dices,al afirmar,que esta enfermedad,en ciertos periodos,hace que se plantee el suícidio.No te angusties y verás como todo volverá a su cauce y los medicamentos,aunque bastante fuertes,te ayudan a estar mejor,aunque no lo creas.Después de una tormenta,siempre viene la calma y tú,a lo largo de todos estos años,estás demostrando una entereza formidable.Ánimos y sigue adelante,más que no sea,para saber el final.Un saludo desde el sur.
  • EnteEnte Pedro Abad s.XII
    editado julio 2011
    Lo leí, y pensaba escribir algo, pero realmente no sé que decirte. Tengo 16 años (también soy chileno) y nunca he conocido a una persona que sufra de esquizofrenia. Imagino que sufres mucho, que la existencia se te hace difícil, pero no puedes suicidarte. Por favor, no lo hagas. Tienes familia, no puedes dejarla, no puedo imaginarme en toda su magnitud las cosas que tienes que pasar, pero piensa en tus seres cercanos, queridos. Que te recuerden como el padre presente, y no como aquel que se suicidó.

    Acércate a ellos, de cualquier forma que puedas, aprovéchalos, ámalos, pero no los abandones. Piensa en toda la gente solitaria que desearía una familia, tu que la tienes aprovéchala al máximo y se parte de ella. Como te dije, del tema no sé mucho, pero espero que de alguna forma puedas acercarte a tu esposa con cariño y calor, y a tus hijos con todo el amor del mundo.

    Por favor ( de verdad que te lo pido como un favor) intenta ser feliz junto a tu familia, por todos los medios posibles. No te vayas por un camino por el cual no podrás regresar.

    Disculpa si no puedo interpretar del todo tu situación en algunos puntos.
  • SinrimaSinrima Miguel de Cervantes s.XVII
    editado julio 2011
    Hola, Luís, pensé que ya había leído y comentado este relato; hoy me doy cuenta de que no, y quiero manifestarte, como otras veces, mi admiración por tu buena prosa y por hacernos llegar esa situación límite en la que, a veces te encuentras.
    Decías que estabas en tratamiento privado y que habías mejorado; eso me alegra. Y que sigas escribiendo, también. Eres testimonio del sufrimiento y de las carencias de la sociedad. Te animo a seguir escribiendo y a que encuentres en estos amigos virtuales, una pequeña, pero entrañable, razón para seguir viviendo.

    Un abrazo.
Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com