Hola a todo el mundo.
Acabo de comenzar un blog con pequeñas historias que se publicarán cada jueves. La dirección es
http://cuentoconvosotros.blogspot.com/
Aquí dejo uno de los relatos del blog, gracias:
Cómo perpetrar un best-seller
- Francamente, cariño, tu nuevo libro es la cumbre de las novelas sobre el crimen perfecto: es un crimen perfecto contra la literatura. Si el mal gusto fuese delito, te caía cadena perpetua.
- ¿Y me llevarías flores a la cárcel, Miguel de mi corazón?
- Claro que sí, Laura de mis entrañas. Y no te tomes en serio las bromas de un pintor fracasado como yo que se gana la vida arreglando ordenadores mientras las musas, y las galerías, ni se acuerdan de él.
- Boquita de pitiminí, no te me pongas tragicómico.
- Princesa, es que lo mío es una tragedia que da risa: en realidad estoy rabiando de envidia hacia ti porque, aunque te has condenado como artista, te vas a consagrar como cliente de tu banco mientras mis cuadros se mueren de risa en el desván.
- Mi alma, yo estoy convencida de que el éxito te está esperando a la vuelta de la esquina.
- Bomboncito, si pudiera elegir, no sé qué escogería, si la fama como pintor o forrarme de dinero. Al fin y al cabo, no hay belleza más sublime que la de un fajo de billetes. Eso es precisamente lo más estético de la historia que has escrito, que tiene todos los ingredientes para venderse como churros: asesinatos misteriosos, falsos culpables, una heroína que triunfa fracasando, el complot de los emails falsos, la típica escena del asesinato en la ducha, y, como no, tu empalagoso toque femenino…
- Cielo, básicamente, me he dedicado a copiar los trucos que utilizaste para ligar conmigo, como la noche cuando subimos a la sierra para ver las estrellas desnudos.
- Pichoncito en almíbar, también es un bombazo comercial todas las fantasías que montas sobre el amor imposible entre la pareja protagonista: él es un apuesto príncipe azul que no sabe cómo librarse de la cursi de su novia; y ella, una jovencita casada con un vejestorio ricachón que la maltrata. Sus diálogos son tan acaramelados que me recuerdan a mi primo el de la fábrica de tu marca preferida de mermelada, que compra tirada de precio la fruta a punto de pudrirse y les grita siempre a sus trabajadores: “Más azúcar, más azúcar, que con azúcar hasta la mierda sabe bien”.
- Vaya la guasa del angelito travieso: si me sueltas tantas borderías es que algo estás tramando... El caso es que estoy en deuda contigo: me diste la idea de que el crimen se resuelva por un análisis genético de unos pelos pegados a una tostada con mermelada; y si no hubiera sido por ti, que te has peloteado en el gimnasio a la mujer de mi editor para que le enseñara mi novela, nadie la habría publicado, como pasó antes con todos mis otros libros.
- Muñeca, detrás de toda gran mujer, hay un hombre… sorprendido.
- Amorcito, no te hagas el machista para chincharme. En realidad, te agradezco un montón que hayas soportado a esa rubia de bote con más silicona que cerebro para que me pusiera en contacto con el carcamal de su marido. Y si me estás haciendo rabiar seguro que es para saltarme luego con algún plan romanticón…
- Me lo olía, Miguel, me has traído al primer sitio donde hicimos el amor.
- En lo alto del monte, con la luna como único testigo.
- Perdidos en medio de la naturaleza. Ni siquiera hay cobertura en el móvil.
- ¿No te entra miedo? Ahora mismo podría estrangularte y nadie se enteraría…
- Te vas a conformar con violarme solamente. Anda, coge tu teléfono para hacer fotos, que la cámara del tuyo es mejor.
- Se me ha olvidado en casa.
- Siempre se te escapa algún detalle y la cagas.
- Siempre no, solo casi siempre.
- Fóllame como si fuese la última vez.
- Laura, confiéselo: su coartada no tiene ni pies ni cabeza. Asegura usted que en el momento del crimen estaba en la montaña en compañía de su novio. Sin embargo, él lo niega y ha demostrado que envió mensajes con su teléfono móvil a esas horas desde la ciudad. Por favor, admita que mató a Alberto Somoza en la ducha de su casa. Hemos encontrado los emails en los que amenazaba de muerte al señor Somoza si no aceptaba publicar su novela. Encima, se han detectado restos de su ADN en la mermelada que había junto al cadáver. Y también había pelos suyos por todo el domicilio de la víctima. Es más, contamos con los sms que usted misma mandó al teléfono de su novio, donde aseguraba que odiaba al señor Somoza y que le entraban ganas de partirle el cuello. Además, varios amigos suyos han declarado que estaban preocupados porque Miguel, su novio, les comentaba que a usted se le estaba yendo la cabeza por culpa de la novela que estaba escribiendo. Y eso no es todo: en su libro se describe un asesinato exactamente igual al que se cometió con Alberto Somoza.
- Laura, ¿has visto quién acaba de salir por la tele? Miguel, el pintor ese que era tu novio. Han contado de que ha abierto una posición en la capital, en una fundición que se llama Alberto Somomia, como el millonario que te cargaste. Y tu ex estaba al lado de su viuda, un zorrón con tetas como sandías y con los labios para que le exploten de plástico. Y ella se lo comía a él a besos, que el chaval está para chuparse los dedos, seguro que es una mala bestia en la cama, ¿a que sí?, de esos que te dejan el chocho rescocido. ¿Por qué estás tan desinquieta? ¿Qué escondes detrás de la silla, Laura? Anda, si es un ramo de rosas. Eso será que a la más culta de toda la cárcel la ronda un pretendiente… Uy, y viene con una tarjetita. A ver que la lea: “Vida mía, enhorabuena por tu número uno en la lista de libros más vendidos”.
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