Hola a todos.

No sé si está bien colocado aquí este relato. En cualquier caso, es una experiencia vivida que quería escribir, y que lleva algún tiempo en un cajón.
Un cordial saludo.
PD: Quizás me ayudeis a buscarle un título mejor. Porfa.
Llovía a cantaros. El monzón lo empapaba todo, mientras yo tomaba el té a cubierto, en aquella terraza solitaria.. Estaba bien rico. Y dulcecito, como siempre me ha gustado.
]No la había visto llegar y estaba allí de pié enseñándome unos pendientes de plata con turquesas. – Mira qué bonitos…..-
- ¡Caray que guapa! –pensé.
Iba más elegante que el resto de chicas que vendían abalorios a los turistas. Ni siquiera parecía nepalí, y mucho menos hindú. Los rasgos eran más suaves, diferentes.
-No puedo llevar nada, vamos a escalar- señalé las mochilas - pero si quieres, siéntate y toma un té-
Se sentó muy erguida, recogiendo el paraguas y dándome las gracias. Le acerqué una taza, y no supe que decir, pero fue ella quién preguntó.
-¿A que montaña vas?-.
-Al Dhaulaguiri, a la Montaña Blanca.-
-Es peligrosa- afirmó.
-Bueno, no más que otras, pero sí…algo sí que lo es-
Bebió un poco de té, me miró con unos ojos negrísimos y me dijo.
-Te voy a regalar algo para que tengas suerte-
Rebuscó un poco, se levantó y cogiéndome la mano por sorpresa me ató una fina pulsera de hilo, verde y blanca.
-Déjame que te la pague, ¿vale?- Le dije, pensando que era un truco para vendérmela.
Pero cogió su paraguas del suelo, y me dijo:
-No. Es un regalo. Cuando vuelvas, si quieres, búscame y me compras algo-
-¿Y cómo te encuentro? Si me dices cómo te llamas…….
-Enséñala y pregunta. Estaré por aquí. Namasté.- Y dándose media vuelta se fue, dejándome con el té y con la lluvia.
Y la verdad es que tuve suerte allá arriba. Por dos veces.
Cuando volví a bajar la busqué, en tiendas y chiringuitos, enseñando la pulsera y describiéndola. Ni la encontré, ni volví a verla.
Y quizás fue imaginación mía, pero algunas veces, cuando preguntaba por ella, creía notar un tonillo burlón en alguna de las respuestas.
Mucho tiempo después la pulsera acabó rompiéndose y la guardé. Finalmente desapareció para siempre en alguna de mis múltiples mudanzas.
Y aún hoy, cuando su rostro ya se difumina por el tiempo, sigo pensando que me hubiera gustado saber su nombre.
Comentarios
Creo que el título esta bien, no lo cambies.
Si es una experiencia tuya, es muy bonita, gracias por compartirla con nosotros.
Es algo mas que una pulsera lo que le dejo, ve, ella ya desaparecio y sin embargo sigue acechando sus recuerdos, la pulsera, apenas el hilo conductor.
Es un interesante relato.
La verdad es que aún hoy, después de tanto tiempo me pregunto que hubiera pasado si la hubiera encontrado.
Pero...eso... era imposible ¿no?
Un afectusoso saludo.
Si no hubiera encontrado este precioso relato, me habría perdido algo; de verdad que sí.
Tanto la forma de explicarlo, como el misterio y amistad de esta historia, me gusta mucho.Es una historia sin final; dejado al azar; y, sin embargo me transmite emoción por la naturalidad con la que esas dos personas, desconocidas, se comunican y crean un vínculo entre ellas, simbolizado en la pulsera.
Por esto me parece que el título es el adecuado.
¡Mi enhorabuena !. Creo que debes escribir nuevos relatos.
Un abrazo de la suerte.
Sinrima
¡Ooooh. Lo has leido.!
Muchas gracias por la felicitación y por los halagos. Es una historia que nadie hasta ahora ha conocido, después de tanto tiempo.
Gracias de nuevo.
Un cariñoso maullido.
Fer.
Mercí, mademoiselle.
Por cierto, tienes un blog requetebonito. Complimenti.
Fer.