- Un colgante que tenía una medalla chica y gruesa de plata oscura, como envejecida ¿Te acuerdas?, yo siempre la llevaba al cuello y me gustaba – decía Jorge mientras se tocaba el cuello y su frente se cubría de minúsculas gotas de transpiración.
-Ah sí, si me acuerdo –Respondió Carlos
-Pero en realidad, eso no me preocupa, pasaron tantas cosas anoche que en realidad lo que menos me importa en este instante, es la famosa medalla -Dijo Jorge con ademanes de indiferencia.
-¿Y por eso se enojó Andrea contigo?-preguntó su amigo.
-La verdad, no creo que sea solo por eso, yo creo que es la gota que rebalsó el vaso nada mas- dijo Jorge sin ninguna preocupación, mirando hacia la esquina a ver si llegaba el trasporte que esperaban.
- ¿El vaso compadre? Ese era como un balde ya, un vaso queda chico- le responde Carlos entre sonrisas, él conocía la historia reciente de su amigo y de Andrea que se llevaban de pelea en pelea hace un par de meses.
- En realidad a Jorge no parecía importarle nada, ni siquiera la pelea que había tenido hace muy poco con su novia Andrea, definitivamente el estaba pensando en otra cosa, su mirada estaba perdida entre la tierra que levantaban los autos al pasar por aquella esquina, el pasto gris y los juegos de oxidados rojos y azules de la plazoleta de enfrente.
- No viene nunca la micro – dijo Jorge quejándose y llevo la mano a su frente como si fuera un visera para luego achicar los ojos y esquivando un poco de luz trató de mirar lejos bajo el sol que rebotaba en el pavimento.
- Ya ¿Y para donde vamos ahora?, tengo que volver a las cinco y no puedo llegar más tarde, mi hermano me espera y no quiero volver a pelear con él, no quiero más castigos - dijo Carlos.
- Necesito devolver algo a una amiga, vamos a La Florida, en diez minutos estamos allá – explicó Jorge hablándole de espaldas a su amigo.
- ¿Y qué amiga es esa?- preguntó Carlos.
- Tú no la conoces, se llama Esperanza - contestó cortante Jorge
- ¿Esperanza?, que antiguo el nombre para una niña, ¿Cuántos años tiene?, ¿Y como le dicen?, alguien que se llame así tiene que tener un apodo al menos.- Preguntó Carlos con un curiosa ironía.
Jorge dándose vuelta esta vez y mirando fijamente a Carlos dice - Bueno yo le digo Esperanza y no sé, si le dicen de otra forma.- como indicándole que ya le molestaba el interrogatorio.
- Ya, pero sin enojarse, ¿Y cuando la conociste? – Preguntó Carlos tratando de averiguar algo más.
-Anoche – dijo Jorge y miro de nuevo hacia la calle, como para cortar la conversación de una vez.
En el caluroso paradero, Carlos seguía intrigado, pero también sabía que no debía preguntar tan directamente, debía tener paciencia, Jorge tenía un carácter terrible y había entendido el mensaje de Jorge, ellos se comunicaban muy seguido de esa forma y Carlos parecía ser uno de los pocos que entendía esas “no palabras”. Después de unos minutos en silencio, Jorge tomo su camisa a cuadros y se la amarró a la cintura, soltó un poco sus bototos de combate, que tanto odiaba su madre, y arremangó un poco su polera negra.
-¡Por fin!, viene esa porquería- dijo Carlos, refriéndose al trasporte que esperaban.
Cuando se acercó el bus, los dos a la orilla del camino levantaron ambos sus manos para que este se detuviera, la máquina se detuvo varios metros más adelante, venia ya con las puertas abiertas. Los jóvenes corrieron un poco y subieron justo antes de que volviera a partir. El chofer, un gordo de pelo muy crespo y con la camisa abierta a la mitad con su pecho rojo y sudado, luchaba con la palanca de cambios, mientras los jóvenes subían y pagaban de malas ganas, al mismo chofer, los trescientos pesos que costaba el viaje. El bus tiritaba por completo y las ventanas sucias de un lado dejaban entrar todo el sol, calentando los cueros sintéticos de los asientos. Unas pocas personas que miraron de reojo a los dos jóvenes estaban en medio de la micro siguiendo el ritmo incesante de la máquina, Jorge y Carlos se sentaron más atrás, el último abrió la ventana para que entrara un poco de aire fresco o quizás para que saliera un poco aire caliente y corrió la cortina para mirar hacia afuera.
La máquina se movió bruscamente una vez hacia delante y luego bruscamente hacia atrás y finalmente, continuó su largo recorrido.
Un par de personas subió luego de un deportivo heladero desilusionado, que solo pregonó un par de veces su producto y descendió tan desilusionado e igual de deportivo como se había subido.
Jorge, sacó un lápiz marcador de su bolsillo, y escribió en el respaldo del asiento de adelante: “Esperanza, ya voy!!!”. Carlos solo se sonrió y volvió a mirar por la ventana.
Jorge se paró de su asiento y tomándose de un pasamano y mirando hacia el frente del microbús dijo - En la próxima calle nos bajamos, después de ese quiosco rojo que se ve allá.
Carlos no dijo nada, pero estaba medio preocupado, el sector donde se estaban bajando, era peligroso, se escuchaba música de distintos lugares, gritos y grotescas risas y una jauría en un dialogo interminables de perro y ruedas de autos.
Bajaron de la micro, el cartel del paradero donde bajaron solo indicaba el descontento de los jóvenes, no se podía leer entre todos esas rayas que significan nada, y tampoco importaba mucho de todas formas no se podía leer, una pequeña lata doblada en la esquina, tenía una flecha oxidada que decía “CALLE TAMARUGAL”.
Carlos le dijo a Jorge – Espérame aquí en la esquina, yo voy le dejo esta cosa a la esperanza y nos vamos rápido.
-¿Qué es eso?- Preguntó Carlos. Jorge solo lo miró y le dijo nuevamente que lo esperara y que volvería luego.
Carlos, se quedo esperando tranquilo, con un ojo en la otra esquina saco de su billetera del bolsillo trasero y la abrió, sacó un cigarrillo todo machucado y un encendedor del otro bolsillo. Prendió el cigarrillo mientras se apoyaba en la pared de un costado del kiosco.
Iba en las tres cuatros del cigarro cuando de pronto siente un grito: - Carlos! … Corre!
De un susto salto y tiro el cigarro. Corrió y su boca todavía bombeaba humo de los pulmones, corrieron doblaron una calle más atrás y no pararon, la gente los miraba, los viejos más que los niños, un par de perros le ladraron, murmullos escuchaban en su rápida carrera, Jorge tenía claro por qué corría, pero su amigo no entendía nada. Carlos comenzó a bajar el ritmo y una puntada en las costillas finalmente lo hicieron parar y caminar. Su amigo se dio cuenta y detuvo su carrera y lo esperó, ya se habían alejado bastante de aquella esquina.
-Ya Jorge – dijo Carlos jadeando y tratando de respirar y afirmándose al costado que todavía le punzaba - Ahora tienes que explicarme por que corremos. Que fue eso.
- Disculpa amigo, pero en realidad no sé cómo vas a entender esto. Esperanza me dio esto y dijo que corriera sin mirar atrás y que no volviera jamás y yo solo obedecí – Mientras decía esto le mostraba a Carlos dos ajos atravesado con un clavo grande y oxidado.
Carlos lo tomó y vio algo entre los dos ajos, aprecia algo metálico de poco brillo, quiso saber de qué se trataba y sacó uno de los ajo y en ese momento Jorge cayó al piso desmayado, desvaneciéndose y azotándose sobre la verdea de esas calles desconocidas, Carlos vio que el metal que atrapó su curiosidad era la medalla de su amigo que se había perdido y que estaba arrevesada también por el clavo. Soltó el extraño artefacto y fue hasta donde su amigo, botado en el suelo seguía desvanecido pero respiraba solo estaba desmayado. Carlos le dio unos golpecitos en las mejillas y lo zamarreó mientras repetía su nombre con miedo.
(gracias por leer, agradecería enormemente sus opiniones, y de nuevo gracias)
Comentarios
En esta parte, me parece que le sobra el guión:
Me ha causado un poco de confusión esta parte:
Jorge, sacó un lápiz marcador de su bolsillo, y escribió en el respaldo del asiento de adelante: “Esperanza, ya voy!!!”. Carlos solo se sonrió y volvió a mirar por la ventana.[/OCULTAR]
¿Por qué escribe eso Jorge? No veo que encaje bien.
Los diálogos entre los amigos me han gustado. Me han parecido bastante reales y van aumentando paulatinamente la tensión.
No es nada mal el relato. Me ha gustado. Si pules algunas cosillas, puede quedar redondo.
de verdad les doy gracias, y a ver si lo subo corregido o terminado...
Saludos desde Chile