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Cielo - Relato completo

ZaRkOZaRkO Pedro Abad s.XII
editado enero 2010 en Romántica
Cielo 1

Estaba muerto y era consciente de ello.

Lo último que Josh recordaba era un pinchazo en el corazón y frío, frío por todo el cuerpo. Pero ya no sentía frío. Ni dolor. Abrió los ojos. Estaba seguro de que estaba muerto, pero en nada se asemejaba esto a las ideas que tenía sobre la muerte. Hacía semanas que sus músculos habían dejado de funcionar correctamente aun siendo joven, pero ahora los sentía vivos y fuertes. Miró alrededor. Todavía no sabía donde estaba. Aquello no era el hospital aunque todo era blanco, como una niebla interminable y extremadamente densa. ¿Era aquello el cielo? se preguntó. Entonces deseo que hubiera alguien que le ayudara para saber donde se encontraba. Entonces una voz inundó el lugar.

- ¿Me buscabas?

Josh miró en todas las direcciones, suspendido sobre aquella niebla y deseó poder localizar aquella voz. De repente, giró sobre sí mismo y encontró el lugar de donde provenía. Era un hombre adulto, más o menos de su edad y caminaba hacia él. Se dirigía con un paso tranquilo y suave y, bajo sus pies, la densa niebla se solidificaba hasta formar un camino de adoquines blanquecinos.

- ¿Quién eres?- preguntó Josh-.

- Digamos que estoy aquí para ayudarte, para eso me has llamado.

-¿Eres mi conciencia?- Josh estaba aturdido-.

El hombre no dijo nada, pero Josh estaba seguro de que no era su conciencia. Lo contempló más detenidamente. Iba vestido con unos pantalones vaqueros y una camiseta blanca. Entonces se dio cuenta de que iba totalmente desnudo y deseó estar vestido. Al instante, unas prendas cubrieron su cuerpo. Josh se preguntó si todo lo que deseaba podría cumplirse allí.

- Todo lo que desees de forma sincera es tuyo- dijo aquel hombre-.

- ¿Esto es…-balbuceó- el cielo?

- Puedes llamarlo como quieras- sonrió-.

Josh fue armándose de valor y preguntando cada vez más. Deseo poder sentarse, sentir una suave brisa, deseo tener un lugar a donde ir. Y así, todos sus deseos fueron concedidos. De la niebla apareció una casa con un porche donde sentarse a descansar a disfrutar de la brisa. Aquel hombre resolvía todas sus preguntas. Se llamaba Frank y acudió a ayudarle cuando él lo había deseado. Cuando llevabas allí un tiempo, aprendías a escuchar los deseos más sinceros del resto de las personas. Frank le explicó que él también había llegado allí al morir y que llevaba mucho tiempo. Pasaron horas, quizás días mientras hablaba con Frank, allí el tiempo y el cansancio no existían. Pero él ahora deseaba saber la respuesta a una pregunta importante.

- Frank, ¿existe Dios?

- ¿Dios?- Frank se quedó pensativo, pero volvió a su dulce seriedad-. Cuando todo lo que deseas se te concede porque TÚ y sólo TÚ lo deseas, te das cuenta de que tú eres el dueño de ti mismo y la existencia de Dios pierde todo su sentido.

Ahora lo entendía. Todo lo que deseaba estaba en él y únicamente él podía hacer que se cumpliera. Un sentimiento extraño le llenó. Se sentía feliz por haberlo descubierto pero… había tenido que morir para darse cuenta…



Cielo 2

- Frank, echo de menos estar vivo.

Josh llevaba tiempo pensando en ello fugazmente, como una idea que va y que viene. Allí lo tenía todo, o casi todo. En realidad, le faltaban las cosas más importantes. Pero ahora no lo pensaba, lo deseaba.

- Eso les ha pasado a todos los que están aquí- contestó-.

Lo deseaba, lo deseaba con todas sus fuerzas aunque sabía que era imposible. Cerró los ojos con fuerza y deseó desde lo más profundo de su alma volver a estar vivo. Y deseó volver a estar junto a ella. Al abrir los ojos, aquel fondo blanco que teñía su cielo desapareció para dejar paso a otro fondo. Era un escenario familiar, la casa que había compartido con ella antes de llegar a donde estaba ahora. Todo seguía igual que cuando lo había dejado atrás. No sabía cuanto tiempo habría pasado desde que se marchó del mundo, días, horas, semanas… Y allí estaba ella, mirando por la ventana de una casa vacía, vacía de sentido y demasiado llena de recuerdos como para que lo pudiera soportar. Y él la estaba viendo. No estaba con ella, ni siquiera estaba allí, simplemente la veía, veía todo lo que deseaba ver desde donde estaba, pero como si estuviera allí mismo.

- Emma…

Ella estaba cruzada de brazos, apoyada en la pared, mirando por la ventana con la mirada perdida. Las lágrimas inundaban sus ojos y su rostro. Él quiso alzar su mano y acariciarla, lo deseaba. Pero en el mundo real parecía que sus deseos no tomaban efecto. Entonces recordó la primera vez que la vio llorar… de alegría. Josh no pudo evitar sonreír y, dejándose llevar por el momento, deseó que ella sonriera, aunque sabía que sus deseos no funcionaban allí. Pero entonces una ligera sonrisa se difuminó en la cara de Emma… Josh se sorprendió y volvió a sentir su corazón latir.

La repentina sorpresa devolvió a Josh a aquella niebla pálida. Instintivamente se llevó la mano al pecho, pero no notó nada. Ni un latido. Entonces miró a Frank.

- No era el tuyo- pronunció sin desviar la mirada que tenía puesta en la nada-, era el suyo.

Su ánimo se vino abajo. Por un momento había pensado que su corazón volvía a tener vida. Quizás sentir el corazón de su amada debería haberle llenado de satisfacción y alegría, pero ahora se sentía desilusionado. Frank le había explicado que, cuando hay un gran sentimiento hacia una persona, podía percibir sus sensaciones, sus sentimientos e incluso sus latidos o su respiración. Josh se prometió no volver a desear algo parecido. No deseaba sentirse vivo, deseaba estar vivo. Aquella vez deseó que nadie le molestase y Frank se marchó sin decir nada…


Cielo 3

El tiempo era indescriptible allí. Ni siquiera podía imaginar cuanto tiempo había pasado prohibiéndose pensar en ella. A veces la tentación era fuerte, pero siempre que deseaba estar distraído para no pensar en ella aparecía algo que hacer: libros que leer, música que escuchar, largos caminos llenos de flores purpúreas que le conducían de nuevo al lugar de inicio… Pero todo acababa desapareciendo, y era por él. Él deseaba no olvidarla. Pero tampoco quería sentirla. Se contradecía y tenía dudas. Entonces apareció Frank.

- Sé que te das cuenta de lo que haces y lo que sientes- decía Frank, sentado a su lado en el porche-.

- Sí…- Josh empezaba a entenderlo todo-.

Aunque estaba completamente enamorado de Emma, se daba cuenta de que no valoraba sus vidas como una sola. Él quería sus propios latidos, no los de ella, pero no debía ser así. Ya en el Mundo había caído en ese error. Él consideraba su vida y la de ella, no la de ellos dos. Ya desde allí habían tenido latidos distintos, separados, que no latían al unísono. Y había sido culpa suya.

- Soy un egoísta, ¿verdad?

Frank guardó silencio sin dirigirle la mirada, serio como de costumbre, mirando al infinito. Otro fallo más. Otro error rectificado demasiado tarde. Pero no era tarde para arrepentirse. Cerró los ojos. Y deseó con toda su alma estar junto a ella. Y allí se encontraba al abrir los ojos, pero esta vez era distinto. ERa de noche y Emma se encontraba tendida en la cama, sumida en un sueño no muy tranquilo. Se movía de un lado a otro de la cama. Entonces Josh deseó que tuviese un sueño tranquilo. Él se sintió tendido en la cama, observándola mientras su sueño se volvía más apacible. Todo era como antes de morir… Sonrió. Entonces, volvió a sentirlo. Un golpe en el pecho. Otro. Ahora no deseaba detenerlo. Ya lo entendía todo. Deseaba dormir a su lado más que nada, mientras ese latido le guiaba hacia un profundo sopor. Y así, sintiendo sus latidos, se fue durmiendo poco a poco…


Cielo 4

Un golpe en el pecho. Otro más. Emma.



Algo era distinto esta vez. No podía abrir los ojos o se encontraba en la oscuridad más absoluta. Deseaba poder ver, que se hiciera la luz. Frank. Emma. ¿Dónde estaba? Los latidos habían cesado. Emma. No había luz. Necesitaba ayuda, la deseaba. Frank. No podía abrir los ojos y la angustia se apoderaba de él. Esto no podía ser el cielo. La angustia crecía hasta convertirse en miedo. Pero recordó: “tú eres el dueño de ti mismo”. No debía tener miedo allí, sólo él podía hacerse daño. Ahora lo entiendo todo, se repetía una y otra vez. Repetía los nombres en su cabeza. Frank. Emma. Deseaba encontrarlos. Pensaba que no podía quedar sumido en la oscuridad ahora, no ahora que había comprendido tantas cosas.

- Y no lo harás- la voz de Frank resonó en su mente, pero la luz no se hizo-. No quedarás sumido en la oscuridad, no ahora.







Un golpe en el pecho. Otro más.



Los latidos eran continuos e ininterrumpidos. Los sentía suyos, fuertes, verdaderos. Sentía la respiración de los pulmones acordes a los latidos del corazón.

Abrió los ojos. Su mirada captaba el color blanco, borroso y denso. Le dolían todos los huesos del cuerpo. Lo último que recordaba era un pinchazo en el corazón y frío, frío por todo el cuerpo. Sus oídos estaban entaponados. Bajó la mirada del techo para ver como una figura corría a agarrarle la mano. Emma… Sonrió. En su mano, sentía el tacto de la de Emma y algo más. Un golpeteo que se correspondía con sus propias pulsaciones. Las lágrimas desbordaban los ojos de Emma, lleno de felicidad. Deseaba que sonriera. Entonces, Josh sonrió débil e inconscientemente y la misma sonrisa se dibujó en la cara de ella. Deseaba que fueran felices, deseaba vivir con ella siendo uno. Y ella le correspondía.




Y una vez concluido... aclarar que pongo en un relato todas las partes del mismo ya que el primero no es un relato romántico en sí. Y como conclusión, una mención especial a Alice Seabold y su libro Desde mi Cielo, que inspiró este relato.

Comentarios

  • marta gmarta g Fernando de Rojas s.XV
    editado enero 2010
    uuuuuffffffff ZaRko me has emocionado,no podía parar de leer,que bello relato,se hace fácil su lectura,sencilla y profunda,llega hasta el corazón y hasta puedes sentir esos latidos finales.
    me gusta tu manera de escribir,quedé enganchada a ella desde que leí LLUVIA,otro magnifico relato (me encantó la chica de la lluvia)
    espero que no nos hagas esperar demasiado para volver a leer algo nuevo.
    un beso.

    Pd:me alegra tenerte de nuevo por aquí,feliz año nuevo,espero que en el 2010 encuentres la fuente de inspiración que te permita escribir todo aquello que desees.
  • bartonbarton Juan Boscán s.XVI
    editado enero 2010
    Qué bonito... Es tan bonito que lo haya entendido... Me ha parecido estupendo que haya vuelto a la vida, y más que encima haya entendido todo, que haya comprendido la verdadera felicidad. Sobre todo, me ha emocionado la escena en la que él llora de alegría por sentirse vivo. Gracias por el relato :p Xao.
  • ZaRkOZaRkO Pedro Abad s.XII
    editado enero 2010
    Muchas gracias Marta y Barton!! Me alegra mucho qe os haya gustado. La verdad es que este relato lo escribí antes que Lluvia y siempre me gustó mucho. Espero que hayáis disfrutado mucho leyéndolo =) No sé si empezaré otro proyecto como los 2 que he colgado, pero es posible jeje
  • isabel veigaisabel veiga Garcilaso de la Vega XVI
    editado enero 2010
    Zarko, todavía no he podido leerlo pero prometo hacerlo. Es que estos últimos días entre que estáis poniendo tanto que leer y que yo tengo que escribir lo mío y otros trabajos, no doy a basto pero de verdad que lo intento. Leo lo más breve y lo comento; después iré a por el resto.
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