¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

Pico y Piedra

VixaVixa Pedro Abad s.XII
editado noviembre 2009 en Narrativa
PICO Y PIEDRA

Su cometido era picar, picar sin descanso. Picar esa piedra calcárea, rojiza, cada vez más dura. Picaba sin descanso. Ese era su trabajo, su única misión. Nunca se había planteado hacer otra cosa.

Un día le dieron un pico, le enseñaron un pequeño recoveco dentro de una gruta laberíntica y le dijeron que lo único que tenía que hacer era golpear esa pared, hacer crecer el agujero. Nunca se había preguntado porque el agujero tenía que ser cada vez más grande. Nunca se molestó en comprender su cometido. Simplemente picó, picó sin descanso. Un día tras otro, una semana tras otra, un año tras otro.

No era consciente de ello. El tiempo, su transcurso, su paso irrefrenable e inexorable, era un concepto alieno. Nada tenía que ver con él. Desde sus inicios, sólo había existido el pico, y él, lo único que había hecho a lo largo de toda su existencia era golpear sistemáticamente la piedra que tenía enfrente. En caso de considerarlo, para él, el concepto de tiempo hubiese sido algo confuso, difuso. Nunca había visto la luz del sol. No conocía el significado de la palabra día, semana o mes. Su rutina siempre había sido la misma. En su corta, larga o eterna existencia, nunca había experimentado nada, no había realizado acción alguna o visto elemento distinto que sirviese como referencia para empezar a contabilizar los beeps cíclicos, precisos y monótonos que surgían de algún punto perdido en el interior de su grueso armazón.

Del mismo modo que, para él, el concepto de tiempo era voluble, también lo era el concepto de consecuencia, de objetivo, de meta. Él tenía una misión, pero nunca se había planteado el objetivo de su trabajo. Las consecuencias era algo que nunca había evaluado y nunca lo había hecho porque no tenían ninguna influencia en su cometido inmediato: picar, picar una vez tras otra esa rojiza y dura piedra calcárea.

Y de ese modo, beep tras beep, agotaría su existencia en un cometido vano, en las profundidades de un planeta devastado, en una misión de objetivo ya inexistente... sin ser consciente en ningún momento de todo ello. Simplemente, él se limitaría a picar sin descanso hasta que la pequeña pila nuclear que llevaba alojada en su torso agotara sus reservas.

Comentarios

  • bartonbarton Juan Boscán s.XVI
    editado noviembre 2009
    Ha sido bonito, aunque me apena el pobre hombre... Gracias. Xao.
Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com