Es curioso que el poema de Machado dedicado a la saeta, y que luego fuera interpretado y musicalizado por Serrat, sea tan valorado y aplaudido entre los devotos de nuestra Semana Santa, hasta tal punto que es raro el año en el que no la oigo llegada esta altura festiva… Y digo que es cuanto menos curioso porque a mi entender este poema pretende precisamente criticar la “ignorancia” y aptía "inherente" al pueblo, la parafernalia, la falsedad, lloriqueos, penas, derrotas y desalientos exhibidos sobre todo frente a la gran multitud y una imagen de pequeño tamaño con semblante ensombrecido…
Si esto fuera así ¿podríamos hablar de ironía del destino? Me gustaría que si alguien tiene una opinión diferente a la mía, o sabe la razón de este hecho, me lo explicara, por favor. Y ¡¡ojo!! que yo personalmente soy aficionado a las procesiones.
Os posteo el poema de Machado,
Un saludo,
Max
¿Quién me presta una escalera,
para subir al madero,
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?
¡Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!
¡Cantar del pueblo andaluz,
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz!
¡Cantar de la tierra mía
que echa flores
al jesús de la agonía,
y es la fe de mis mayores!
¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!
Antonio Machado
Comentarios
En cambio el Jesús que andaba en la mar nos habla de un hombre que disfrutaba de la vida, nos habla de un Dios que puede conducir a disfrutar de la vida.
Me parece que ni tanto, ni tan poco. Cada cosa en su medida. El sufrimiento es parte de la vida pero hacerlo el centro es peligroso, cuando no enfermizo. Negarlo, tampoco es sano y deja fuera a todo aquel que en este momento está sufriendo.
Pero recordar al Jesús que anduvo en la mar me hace sentir que la vida es buena y que Dios quiere que la disfrutemos, El mismo lo hizo.
No creo que conteste exactamente tu pregunta, pero es lo que el poema me inspira.
Un abrazo, serrana
Max
El héroe nacional de los uruguayos, José Gervasio Artigas, que profesaba la religión católica, lo dijo de este modo Nada podemos esperar sino de nosotros mismos.
Un abrazo también para ti
Si visitas alguna vez España y llegas en la altura de la Semana Santa, ve a Andalucía (más concretamente a Sevilla), es probable que no hayas conocido fiesta tan litúrgica y emotiva como ésta.
Un abrazo,
Max
A mi me parece más bien, que lo de menos en ese poema es la religión y costumbres religiosas en sí. Lo que Machado trata de reflejar, a mi modesto entender, es simplemente un cuadro de costumbres que él ha mamado desde pequeño y que lo lleva en la sangre, al igual que otro poema comenzaba con: "Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, donde florece el limonero...."
Es evidente que el pueblo español es un pueblo beato y supersticioso, pero no creo que ese poema estuviera dirigido a criticar esos aspectos.
Por Tierras de España
El hombre de estos campos que incendia los pinares
y su despojo aguarda como botín de guerra,
antaño hubo raído los negros encinares,
talado los robustos robledos de la sierra.
Hoy ve a sus pobres hijos huyendo de sus lares;
la tempestad llevarse los limos de la tierra
por los sagrados ríos hacia los anchos mares;
y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra.
Es hijo de una estirpe de rudos caminantes,
pastores que conducen sus hordas de merinos
a Extremadura fértil, rebaños trashumantes
que mancha el polvo y dora el sol de los caminos.
Pequeño, ágil, sufrido, los ojos de hombre astuto,
hundidos, recelosos, movibles; y trazadas
cual arco de ballesta, en el semblante enjuto
de pómulos salientes, las cejas muy pobladas.
Abunda el hombre malo del campo y de la aldea,
capaz de insanos vicios y crímenes bestiales,
que bajo el pardo sayo esconde un alma fea,
esclava de los siete pecados capitales.
Los ojos siempre turbios de envidia o de tristeza,
guarda su presa y llora la que el vecino alcanza;
ni para su infortunio ni goza su riqueza;
le hieren y acongojan fortuna y malandanza.
El numen de estos campos es sanguinario y fiero:
al declinar la tarde, sobre el remoto alcor,
veréis agigantarse la forma de un arquero,
la forma de un inmenso centauro flechador.
Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta
?no fue por estos campos el bíblico jardín?:
son tierras para el águila, un trozo de planeta
por donde cruza errante la sombra de Caín.
Un saludo, Séptimo miau
Max