Los ángeles también nos perdonan
cuando pretenden cuidarnos
y por diversiones sin sentido
no nos cuidamos…
quedando al costado de la vida
esperando la oportunidad
de pedir perdón
o de hacer valer nuestro orgullo…
…aquel orgullo que el ángel mismo
proclamo como nuestra armadura
ante la lealtad y compromiso
de mirar a los ojos al prójimo.
En este mundo tan veloz
todos somos víctima del amor y el odio
siempre esta nuestro ángel,
pero cuando estamos solos
recurrimos a nuestros demonios,
perforando nuestras armaduras
con humos que llegan al corazón
perdiendo todo poder de razón
y ahí… justo ahí... el ángel mirándote
impotente porque él tampoco es perfecto
ahora tu eres más fuerte que el
cuando quieres destruirte
siempre eres más fuerte que cualquier
símbolo de paz.
Amar la libertad de pensar
en cielos sin dioses
en infiernos sin demonios
porque no pensar
en cielos con solo decir te quiero
porque no pensar
en infiernos
cuando dos seres humanos
se fusionan en caldos de pasión
para hacer de ellos… uno solo.
“Adiós y con permiso, me voy a comer una manzana”.