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.::A Sueldo 2::. Second recharge

AzothAzoth Pedro Abad s.XII
editado octubre 2009 en Negra
[FONT=&quot]A sueldo 2[/FONT]
[FONT=&quot]Second recharge[/FONT]
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Capítulo 1: Caprichos del destino
-Todo termina aquí.-La digo apuntando con mi colt 45, tengo los dedos de la mano entumecidos y un sudor frío que me invade.-Eres mía, no tienes salida, esta vez no.-Se me queda mirando tranquila, formando en su cara una ligera sonrisa atrevida.
-¡Baje el arma!-Oigo a mis espaldas, me doy media vuelta y veo a un agente apuntándome con su arma reglamentaria ¿Me ha gritado a mí?
De pronto mas agentes de policía interrumpen en la sala y todos parecen dirigirse a mí.
-Agentes, me parece que esto es un terrible malentendido, este señorita es…
-¡No se mueva!
-¡Tire el arma!
-¡Está detenido por asesinato en primer y tercer grado, robo a mano armada y por sobornar a un jurado!
Los policías ignoran por completo lo que digo y me gritan entre todos, parecen alterados y todos me apuntan con sus pistolas, saben lo que hacen, he caído en una trampa y aparentemente no tengo otra opción que ganar tiempo. Les echo una mirada desafiante y les apunto con la colt 45, no puede salir nada bueno con esto; pero no hay nada más que hacer, no les haré entrar en acción y he llegado demasiado lejos como para dejarme atrapar en esta trampa que me han tendido. No se que pasará, tengo las de perder, es posible que me líe a tiros a quemarropa y salga perjudicado, quien sabe, para bien o para mal todo debe acabar aquí y ahora.
Mi nombre es Roberto, aunque la mayor parte de mis conocidos me llaman simplemente Rober. Soy del FBI, posiblemente uno de los mejores de sus agentes. Nací en España pero llevo viviendo casi toda mi vida en Norteamérica. ¿Cómo he llegado a una situación tan crítica de la que posiblemente no salga con vida? Pues por culpa de una serie de catastróficas decisiones, dejad que os cuente…

UNOS DIAS ANTES
La primera decisión estúpida vino a raíz de un caso singular. Un asesino en serie que tenía la necesidad de matar a sus víctimas asfixiándolas con un collar, tras meses de investigar a fondo el caso, las pistas nos llevaron a una discoteca en el centro de la ciudad.
-Bien, este es el lugar.-Le dije a mis hombres, estábamos enfrente de la discoteca y éramos cinco en total, sabía con certeza que el criminal se hallaba dentro y leyendo su perfil sabría con seguridad como actuaría.-Tú.-Voy indicándoles donde deben colocarse.-Ves a la puerta trasera. Tú te quedarás esperando aquí, y vosotros dos acompañadme adentro.
La discoteca era grande, poco iluminada y ambientada en los años 80. Estaba llena de gente y había que caminar a empujones, algo molesto pero sin alternativa, contaba con ello. Tenía a simple vista dos pisos, que se comunicaban entre ellos por dos escaleras a los laterales y un miradero arriba que conectaba ambas escaleras y por lo tanto te dejaba una pequeña vista del segundo piso.
-Así va esto, tú entrarás en los aseos por si intenta esconderse y tú subirás por las escaleras de emergencia al tejado.-Ambos obedecieron.
Ya tenía a todos mis hombres ocupando puntos clave y todas las salidas vigiladas, solo era cuestión de encontrarlo. Observé todos los rincones sin dejar de moverme, hasta fijarme en un hombre que se encontraba en el mirador, él ya parecía haberse percatado de mi presencia y pareció haberme calado, acto seguido se marchó, y yo tras él. Al subir las escaleras pude ver brevemente como salió por una puerta de emergencia, sin llamar la atención le seguí, y una vez cruzado dicha puerta ya pude perseguirle sin demora.
-¡Alto!-Le grité y se echó a correr obviamente, debía intentarlo.
Solo un tiro preciso en la pierna fue necesario para detenerle a la fuerza. Me acerqué a él, que estaba tirado en el suelo, y le agarré de la camisa, levantándole medio cuerpo.
-¡Estas detenido, hijo de puta!
-No se de que me hablas.-Me respondió muy nervioso, entonces le propiné un fuerte puñetazo dirigido a la mandíbula.
-¡No te estoy preguntando! ¡Tengo suficientes pruebas para encerrarte entre cejas maldito cabrón!
-Está bien… confieso…
-Así me gusta, ahora dime quien es tu compinche.
-¿Qué dices? Yo no tengo ningún compinche.-No me anduve por las ramas, le volví a apuntar, esta vez en la frente, con el cañón de la colt 45 rozándole.
-Siete asesinatos ¿recuerdas? Tres de ellos fueron ligeramente distintos, con un medus operandi muy parecido, pero alejándose del resto de asesinatos lo suficiente como para saber que fue otra persona la que los realizó.-El cabrón no supo como reaccionar, solo fruncía el ceño.-¡Vamos, contesta!
-No me vas a matar.-El criminal soltó una pequeña carcajada después de decirme lo que creía que no iba a hacer.-Me necesitas para atrapar a mi compañero.
-Si no me lo dices entonces no me sirves, diré que te opusiste y no me dejaste alternativa.
-No te creo, eres un poli, vosotros no hacéis esas cosas.-¡Bang! Reventé su cabeza sin pensarlo dos veces.

Pensé que su compañero habría salido por la puerta principal, ya que no nos vio entrar pero tampoco encontraría al fiambre de su amigo.
Una vez fuera, uno de mis hombres tenía retenido a la única persona que había salido por la puerta principal, me aproximé al sospechoso y agarrándolo con las manos lo estampé contra el coche.
-Estás detenido por asesinato, tu compañero ha cantado, te ha salpicado toda la mierda, te hecha la culpa de todo.
-¡Y una mierda, él también participó en los asesinatos, no solo yo!-El muy idiota cayó en la trampa.
-Tu compañero murió sin decir nada, te acabas de delatar. Por cierto, todo lo que digas puede ser utilizado en tu contra. Chicos por favor, metedle en el coche y llevároslo.

De camino a mi apartamento recibí una llamada de un compañero, Chris.
-Hey Rober, ¿Estás en el departamento?
-Hola Chris ¿qué tal andas? No estoy en él, pero me pilla de camino a casa ¿qué quieres?
-Bueno, si fueras tan amable… Tengo unos documentos encima de mi mesa que me he dejado olvidados ¿Podrías guardarlos por mí? En cuanto nos veamos me los das.
-De acuerdo, voy a cogerlos, al fin y al cabo solo serán unos minutos.

Esa fue la primera decisión catastrófica que tomé…

Comentarios

  • AzothAzoth Pedro Abad s.XII
    editado octubre 2009
    Aunque mas o menos se puede leer la secuela sin haberse leido la novela "A Sueldo", es recomendable leerla primero para entender y disfrutar la secuela al 100%
    Aunque no lo parezca en un principio, ambas están conectadas e intentaré que la secuela también enrede al lector.
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