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UN DIA MAS-Capitulo dos-COOPERACIÓN

fantasyfantasy Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
editado agosto 2009 en Ciencia Ficción
todo lo que acordamos.
Eso hicieron y la gente, como era de esperar estuvo de acuerdo en un todo, así que mientras los hombres y mujeres se preparaban para ir a cazar, el resto empezó a subir al camión por tandas trasladándose al hospital Austral.
En el cual ya había gente pero es tan grande que había espacio para todos. Allí encontramos médicos, gente de barrio, de l calle, de los country. Fue muy bueno el cambio, auque algunos de mente débil querían mantenerse aislados por su posición social (no solo los de plata, si no también los pibes de las villas que se automarginaban) el resto se unía y era solidario colaboraba con lo que podía. Nos dieron el ala este y el segundo piso, según yo un lugar ideal. Los últimos tres viajes fueron algo peligrosos ya que era de noche pero la gente que ya estaba en el Austral nos ayudaron.
Al terminar el traslado Nadia puso en marcha el camión y junto con Karo y yo nos dirigimos hacia donde se estaba ubicado el lugar donde se encontraban los hombres cazando, para así ayudar con el transporte como habíamos acordado, emprendimos el viaje durante quince minutos, luego nos desviamos por una calle lateral, costeando el viejo colegio. El plena oscuridad, las luces del camión eran como un faro en la neblina, salimos hacia el lugar de las quintas, cabe aclarar que esos lugares ya los conocía por que tiempo atrás, forme una Comisión de madres que daba almuerzo gratis a doscientos chicos, y recurríamos a las quintas para solicitar verduras gratis. Pasamos por la reserva Toba, pero ya no había nadie seguimos y a la distancia escuchamos e el medio del silencio, los gritos de nuestra gente cazando. Nadia se desespero y acelero el camión dirigiéndose al lugar desde donde provenían los gritos, así llegamos a un gran plantío de acelgas y choclos, aun en la oscuridad se notaban las formas de los grillos, porque cuando parecía que tenían cercado a uno se producía un movimiento en forma de marea y todos los choclos bailaban, porque los grillos con sus cuerpos tocaban a las plantas. Nadia puso el camión con la cabina hacia el frente del campo y Rubén reconociéndola le dijo.
-¡¡¡Nany, prende las luces que así va a ser mejor ya que se quedan inmóviles con la luz!!!
Nadia lo hizo y contrariamente a lo que en otro momento hubiera sido espeluznante, la visión de cientos de grillos inmóviles, me produjo alegría, y unos deseos enormes de comer, recién allí me di cuenta que desde la mañana no había comido nada sólido y era la situación de cada persona adulta, ya que la poca comida que quedaba era repartida y fraccionada para los niños. Nosotros nos arreglábamos con mate o agua. Estaba pensando en eso, cuando se acercan Grego y Rubén trayendo al hombro dos grandes patas de grillo cada uno y sonriendo con ganas nos dijeron.
-¡¡Chicas!! Miren están invitadas al asadito- dijo Rubén y Grego acoto
-Pavada de asado, o sopa va a salir de esto.
Tiraron las piezas en la caja del camión y se fueron a traer mas, nosotras aprovechamos y tomando coraje comenzamos a juntar acelgas y choclos, todo lo tirábamos atrás, estábamos en eso cuando de acercaron dos voces conocidas eran Miguel e Irene (mis hijos) que traían un grillo completo, cuando estaban llegando, los fuimos a ayudar y entre los cuatro lo tiramos adentro. Todos bajamos saltando del camión, y Miguel se reía por que Irene estaba toda manchada del liquido viscoso del grillo, en eso veo una cosa negra que se movía con gran rapidez y sin poder hablar me di cuenta de que era una enorme araña que venia seguramente atraída por el ruido y olor y en su dirección se encontraba Miguel, el bicho venia directo a él, que estaba de espalda y sin armas, fue cuando escuche el grito de Irene
-¡¡¡Nay agarra esto!!! Y le tiro una lanza que Nadia atrapo, sin saber que hacer entones Irene le grito de nuevo.
-¡¡Déjala que pase y le clavas la lanza!!
A todo esto que sucedió en fracciones de segundos Miguel y yo estábamos inmóviles. La araña calculo y salto, yo lo empuje a él arrojándolo a un costado e Irene se metió en el lugar de su hermano aseguro su lanza en el suelo y l sostuvo con fuerza, la araña cayo y se clavo la lanza en el medio de su asqueroso cuerpo, fue cuando tomando coraje Nadia se acerco y le dio estocadas hasta que dejo de mover las patas.
Nadia estaba empapada en su sudor, Irene empapada con los fluidos del bicho y Miguel y yo mudos por lo que acabábamos de presenciar. Los hombres ajenos al suceso venían riendo y hablando de cuentos viajes harían, pero al llegar se encontraron con ese cuadro y fue Héctor quien dijo.
-Más vale que nos apuremos por que si apareció una, pronto aparecerán más.
Ya todos se callaron y hasta Nadia y yo fuimos a buscar resto de grillos. En la cuadrilla eran ocho hombres y seis mujeres. El camión lo llenamos, así que la gente subió como pudo hasta en cima de l cabina y el capot. Rubén subió y dando marcha atrás salio del campo, antes de arrancar, Grego contó cuantas personas estábamos y por surte no faltaba ninguna. Arranco el camión en dirección a la ruta, faltando dos cuadras para llegar vimos unas formas a los lados de la calle, parecían montañitas de tierra que luego fueron cambiando hasta ser arañas que se dirigían ala campo donde habíamos estado.
-Si se puede acelera Rubén- dijo Miguel.
Y desde ahí y hasta llegar al Austral nadie hablo.
Cuando llegamos nos preguntaron y explicamos lo que fuimos a hacer a los que estaban e el hospital, los que organizaban dijeron que iban a avisar para que los demás siguiera el ejemplo, nosotros nos fuimos directo a las cocheras y allí improvisamos un fuego con ramas poniendo tres o cuatro grillos asarse.
Fue el mejor asado que disfrute en mi vida, algunos hombres comían poco y miraban como sus familias se alimentaban pero me llamo la atención uno en particular que se dio vuelta y las lagrimas corrían por su cara pues su hijo le dijo.
-Papi, gracias por que por vos ya no tengo hambre.
Y lo bueno fue que quedaba mas de donde vino esto y se podrían alimentar todos. Esa noche fue, lejos la mejor, por que pudimos descansar todos al lado del ser querido al menos por una vez en tranquilidad.
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