Se esconde en rincones oscuros,
acecha las noches de tormenta,
te espera tras sórdidos muros,
es el miedo quien te tienta.
Te roza con sus alas de invierno,
por tu espalda vibra un escalofrío.
Te sopla su aliento de infierno
catapultando tu pánico al delirio.
Lo presienten los niños bajo sus camas
y dentro de ese armario entreabierto,
es el gemido del viento en las ramas,
es esa sombra de contorno incierto.
Cementerios a la luz de la luna,
bosques umbríos y tenebrosos,
el horrible monstruo de la laguna
de amarillentos ojos bulbosos.