En la noche estrellada poblada de sueños errantes
te deslizas, luna llena, hechizando a los amantes.
Diosa nacarada de misteriosa faz y halo perturbador,
tus acólitos son los enamorados que aman con ardor.
Reina de las mareas, musa de poetas, perla de la noche,
satélite solitario que adornas el cielo como un broche.
Tus rayos son pinceladas de efervescente luz plateada,
transformando lo que tocas en loca luciérnaga alada.
Evocas música de violín y amantes vestidos de terciopelo,
burbujas de champán, ecos de risas, besos de anhelo.
Evocas también paisajes de cuento y leyendas ancestrales,
habitadas por elfos, magos, hadas y dragones siderales.
Pero hay otra cara de pesadillas obscenas y perversos destinos,
gritos de locura, aullidos, la lujuriosa mirada de los asesinos.
Aquelarres malignos, sacrificios humanos, mágicos ritos,
el sol del vampiro, delirio, crímenes sangrientos y oscuros mitos.
Luna dual que brillas en esta melancólica noche tornasolada,
guía mis pasos de poeta por los senderos de mi alma atormentada.