23 de Septiembre de 1960,
Hasta ahora se han registrado una serie de extraños acontecimientos en donde (Vitae aeternus) ha hecho de las suyas nuevamente en varias partes del continente. A pesar de que un grupo de agentes de DFP y yo, logramos acabar con los planes de ésta conspiración en el norte de USA, no sabíamos que ésta era sólo una de ellas, hasta oír la noticia de que se ha seguido expandiéndose en USA y fuertemente en Europa, de donde se registra que proviene esto. Es por eso el gobierno me ha enviado a mi, junto a mi amigo Bernard y otro agente llamado Max, a investigar sobre éstos acontecimientos en el oeste de Alemania, donde al parecer se encuentra localizada una de las cedes de donde podríamos obtener más información acerca de Vitae aeternus.
Atte.Elizhabet Sharrow
Todo comienza aquella tarde de Otoño de 1965, desde lejos se podía observar un vehículo alejándose de Leipzig, y tomando una ruta que al parecer muy pocas personas habían visitado antes, en la parte trasera del vehículo venían Liz junto a su amigo Bernard, que una vez más se les había asignado una misión juntos. Adelante, venía un nuevo compañero llamado Max, y el conductor, quien simplemente ignoraba sus comentarios y seguía conduciendo por la carretera. Al comienzo el panorama lucia encantador, podían observarse una de las pocas partes donde había vegetación, una parte que no fue tomada por la población alemana. Los chicos no sabían por donde estaban yendo, ni siquiera Hans, el conductor, que nunca había cruzado por ésta zona y no sabía a donde iba, simplemente seguía las ordenes de Max quien tenía un mapa en su mano.
Liz parecía estar disfrutando del paisaje, esto hasta que vio como a medida que seguían recorriendo, había árboles casi sin hojas a ambos lados de la carretera, y a medida que seguía avanzando, menos se podía ver.
- Dónde rayos estamos - pregunta Liz observando los árboles, y como quedaban atrapados por sus sombras.
-No tengo ni la menor idea - replica Hans. En mi vida había venido por éste sitio, en mi vida había visto un ambiente como éste por éstas zonas de Europa, ¿están seguros de esto?, Pregunta con una cara de preocupación. A lo que Max le responde.
-Tú aquí harás lo que nosotros te digamos, y es exactamente aquí a donde apunta éste mapa, así que tenemos que llegar allí cuanto antes posible.
Hans lo miro con una cara de desprecio, diciendo en voz baja –Amerikaner-. Más sin embargo, no tuvo más motivo que continuar por ésta extraña ruta.
Las ramas de los árboles que estaban en el carril derecho, se juntaban con las del carril izquierdo formando una especie de arco, Liz observando esto con una extraña expresión en su rostro, dice.
-En mi vida había visto algo por el estilo.
-Es sólo otro loco invento de éstos europeos, no sé cómo rayos lo habrán hecho, pero no me importa, en fin, tenemos que centrarnos en la misión, aquí no venimos de turistas.
Esto no hizo sentir nada bien a Hans, y con una horrible expresión en su rostro, y sosteniendo fuertemente el volante, no tuvo más motivo que seguir adelante, aunque deseara dejar a Max por tirado en la carretera, y que lo atacara cualquier tipo de animal. Sus comentarios tampoco les agradaban para nada a Liz ni a Bernard, y para ser la primera vez que lo veían, ya querían que se acabara la misión.
Las sombras de los árboles daban una siniestra impresión de éste lugar. Hans tuvo que frenar, porque en medio de la carretera había un tronco, en ese momento algo se movió entre dos árboles que hacían forma de una cruz. Bernard pudo notarlo.
-¿Qué fue eso?, grito.
-¿Qué cosa Bernard?, pregunto Liz con un tono suave- yo no he visto nada-.
-No sé, presiento que alguien nos está viendo – Dijo Bernard un poco preocupado.
Liz miro por ambos, sacando su arma de su chaqueta de cuero negra, y apuntando rápidamente hacia ambos lados. Bernard la siguió con su arma en la mano también, pero al no ver nada ambos desistieron, y regresaron al auto. Poco después Hans pudo quitar el tronco de la autopista, pero esperando unas gracias departe de Max, sólo oye.
-¿Por qué tardaste tanto?, vámonos.
Siguen el recorrido y van cada vez acercándose más.
-¿Podrían decirme a dónde rayos es que tengo que ir?, pregunta Hans metiendo segunda y acelerando un poco más.
Nadie respondió. Más adelante vieron a lo lejos algo entre los árboles, parecía un pueblo, con una apariencia idéntica a la del lugar en la que estaban, simplemente, se veía con unas casas que traían un estilo algo anticuado; se veían sucias y mal construidas, al mismo tiempo se notaba como los pasillos estaban sucios, era como un valle con una apariencia un poco macabra. Liz y Bernard se miran con cara de asombro y terror, algo que Max desde el espejo refractor nota y dice en voz baja –niña-. Liz lo escucha, y a ella le desagrada que utilicen el termino de niñas como insulto, ella entendía que Max era uno de esos tipos de persona que están interesadas sobre todo en el triunfo de sus metas, y al parecer la de él era dirigir ésta misión. Raramente lo dice en singular, refiriéndose únicamente a Bernard. Liz desde el comienzo de la misión ha notado que Max se comporta de forma diferente con ella, a comparación de cómo lo hace con las demás personas. Con ella se comporta de forma amable y sensible, pero al ver cómo ha tratado a Bernard y a Hans puedo notar que él era uno de esos hombres presumidos, que tratan mal a la gente, y se comportan bien cuando ven una chica linda. Más sin embargo esto lo que hacía realmente, era hacer que lo mirara con rostro de desagrado.
Bernard desde que llego a ésta zona, se había sentido incomodo, empezando por el hecho de que fuera de otra raza, se sentía muy discriminado por aquí.
Hans a medida que iba avanzando, miraba hacia ambos lados, los árboles estaban llenos de cuervos. A través de los árboles sólo se presenciaba el pueblo, pero cuando vio a lo lejos, una gran iglesia, con un aspecto diabólico, supo a donde era que trataban de llevarlo, en ese momento frenó en seco, lo cual hizo que los demás pasajeros se fueran hacia adelante.
-No pondré un solo pie en ese lugar- Dijo Hans de una forma muy decidida.
-Escucha amigo – Dijo Max- Te hemos pagado para que vayas a donde nosotros queremos, así que lo harás y eso es todo-
-NEIN- Grito Hans – ¿Que no han oído las noticias?, me habría negado a venir por aquí si supiera que es allí a donde iba – Dijo en voz alta, con un fuerte acento alemán. –Puedes quedarte con tu sucio dinero, yo tengo conciencia, tengo familia, y no pondré un solo pie en ese maldito lugar, y eso es todo, Morid vosotros, yo regresaré por donde vine, eso es todo.
-No nos iremos- Dijo Max.
-Vamos, ya lo oíste Max- Le dijo Bernard.
-¿A ti quien te nombró agente?, eres un cobarde, vete si quieres, yo me iré con Liz.
Aunque a Liz le desagradaba el tono de Max, ella sabía que tenía razón, y no podían abandonar la misión por aquí.
-Bien por vosotros tres, -Dijo Hans en voz alta- yo no moriré en ese lugar, si ustedes quieren quedarse allí para siempre, bien por mí. En voz baja dijo –Tres americanos menos-. –Adiós-, se subió a su vehículo, hizo un peligroso trompo y se fue en dirección contraria dejando a los tres agentes a dos kilómetros del pueblo.
-Muchas gracias Max- Dijo Liz regañándolo –Ahora cómo regresaremos.
-Lo averiguaremos allí-Dijo Max- Por el momento vámonos.
No tuvieron más opciones que seguir hacia el pueblo, ya que la ciudad más cercana a éste lugar se encontraba a más de 20 kilómetros. La expresión de Bernard en el automóvil con respecto al paisaje era de terror, ahora que tenía que caminar por medio de la carretera, se sentía todavía peor. El frío era intenso, puesto a que estaban en los últimos días de otoño. Liz traía puesta su chaqueta de cuero, por lo que no sentía tanto frío. Por lo contrario Bernard venía vestido normalmente, por lo que el frío le estaba dando duro. Extrañamente Max quien venía con una camisa sin mangas no parecía estar sintiendo nada.
Ellos continuaron su ruta. Durante todo el recorrido sólo se escuchaban ruidos escalofriantes, como lechuzas, cuervos, sapos e incluso murciélagos, quienes podían estar cómodos en éste oscuro ambiente. La brisa soplaba las hojas caídas de los árboles hacia ellos, lo cual hacía de esto un incomodo recorrido. Cuando Bernard oyó el ruido de un cuervo muy cerca a su oído volteó rápidamente con su pistola en alto. El cuervo lo miro moviendo su cabeza de una forma extraña, él se iba alejando lentamente, a lo que el cuervo se fue. Cuando Bernard volteó se dio cuenta de que lo habían dejado atrás, Liz y Max eran bastante rápidos, y le costo un poco volver a alcanzarlos, ya cuando estaba a un paso de ellos gritándoles que lo esperaran, salió una gran serpiente de una roca arrastrándoles rápidamente por la carretera, hacia el otro lado; esto hizo frenar a Liz y a Bernard de inmediato. Cuando la serpiente iba llegando al otro lado de la carretera Max le metió dos tiros sin atinarle ninguno.
-¿Estás loco?-Lo regaño Liz, con un tono muy bajo-¿Quieres que nos descubran o qué?.
Max se rió, y puso su mano en la cara de Liz, y luego continuó su camino. Liz se toco la cara suavemente, tuvo una expresión en su rostro de “¿A éste qué le pasa?” y posteriormente continuó su camino.
….
Ya estando a menos de 500 metros del pueblo, Max nota que puede llegar de forma más rápida cruzando el bosque que está al lado izquierdo de la carretera.
-No creo que sea buena idea- Dijo Bernard, a lo que Max blanquea sus ojos.-Podría ser peligroso, no viste a esa gran serpiente, el bosque debe estar lleno de ellas y de otros animales.
-No oíste a Hans antes de que subiéramos al auto-Dijo Max –Por aquí no hay animales salvajes, sólo cosas como murciélagos, lechuzas, halcones, ranas y serpientes. Cosas que no creo que nos causen gran desafío.
-Pero mira toda esa hojarasca,-Dijo Bernard- algo nos podría sorprender si cruzamos por aquí.
Comentarios
-Muy bien,- Dijo Max de repente –Hasta aquí llegamos, es hora de que nos separemos y tomemos cada uno nuestro camino.
-No lo creo- Dijo Liz –Podría ser peligroso que alguno de nosotros ande por aquí sólo.
-Tú puedes venir conmigo si quieres- Le sugirió Max, pero ella le respondió que mejor siguiera cada uno su camino.
Bernard tomo el camino oeste, mientras que Max tomo el éste. Así que a Liz no le quedo más opción que seguir hacia el norte. De un momento a otro sintió que algo grande se movió de entre los árboles, y empezó a oír un suave rugido. Al sentir esto saco su arma nuevamente y apunto hacia esa dirección, más sin embargo, no vio nada. Continuando su camino lentamente con el arma en alto, y un poco nerviosa de lo que le pudiera suceder, va revisando casa por casa, y raramente, todas están vacías; en una de ellas sobresalía el tic tac molesto del reloj, mientras que en otras se oía el chirrido de las puertas y las ventanas que se movían con el viento. Ella sabía perfectamente la causa de todos los ruidos que oía, más sin embargo al oír una puerta cerrándose fuertemente y unos fuertes pasos corriendo a sus espaldas, volteó rápidamente a ver, aunque no supo exactamente de donde venían. Ella continuó su camino hasta la casa más alta que se encontraba en ésta área; al llegar allí oyó un grito desgarrador, era una mujer, seguido de un HILFE, WER KANN MIR HELFEN? Ella no entendió nada, más sin embargo supo que era alguien que necesitaba ayuda, así que fue corriendo hacia el lugar del que provenían los gritos, a medida que se acercaba escuchaba, LASS MIR IN RUHE!, HILFE, ya cuando se estaba acercando, se oyó nuevamente un grito desgarrador, justo al llegar a la puerta, cesó, oyendo un fuerte golpe.
Liz estaba nerviosa, ella tomo el pomo de la puerta, y en su otra mano sostenía su arma en alto, posteriormente, procedió a abrir la puerta, e inmediatamente a apuntar. Ella seguía desplazándose por la casa, apuntando fijamente con su arma, hacia adelante. Al ver a una mujer sentada en una silla decidió bajarla, ella parecía dormida, se veía pálida y tenía un atuendo como de trabajadora, ella sentía que no estaba preparada para ver su rostro, más sin embargo se le fue acercando lentamente, sus pasos se oían, junto al tic tac del reloj, luego procedió a tocarle el hombro a la dama y preguntarle qué pasaba por aquí. Ella no sabía que la mujer no entendía su idioma, más sin embargo ella volteó mirándola con una cara diabólica; esto hizo que a Liz le empezará a latir el corazón de forma violenta, una vez más le preguntó.
-¿Qué pasa aquí?- No le respondió, así tuvo que repetirlo una vez más con un tono de voz más agresivo - ¡¿Qué pasa aquí?¡, RESPONDA. Poco después la mujer sonrió. Por detrás venía otro sujeto de esos, de barba, con sombrero y una pala en la mano. Liz volteó lentamente, a lo que el tipo la golpeo fuertemente en la cabeza con la pala, dejándola completamente inconsciente.
Al caer bruscamente en el suelo, la mujer que estaba sentada en la silla le dijo al hombre.
-Aussenseiter, wir müssen Sie suchen, kommen wir, schnell.
-Scheisse, nicht schon wieder, nehmen Sie ihr hier heraus .Dijo el hombre dirigiéndose a dos personas, una de ellas cargo a Liz inconsciente en el hombro y se la llevó.