Un llanto en la noche.

editado marzo 2008 en Terror


La casa tenía en su historial una leyenda que hablaba de mundos paralelos, o dimensiones desconocidas. El empleado de la inmobiliaria me miraba con una cara especial al contarme las historias como diciendo
_ ¿Usted no creerá esos cuentos?
Pero sí, yo creía.

Alquilé.
Un sábado por la mañana me mudé.
Mis hermanos me ayudaron con la mudanza. A la noche, mi hermana Carolina se quedó a dormir. Todo transcurrió con tranquilidad.

Había transcurrido un mes de mi permanencia en la casa, cuando una noche escuché un llanto. Era una mujer. Lloraba, con una pena infinita, no pude ubicar de donde llegaba ese gemir. De pronto se hizo silencio. Me encontré al pie de la escalera sin saber que hacer, no se oía nada. Decidí ir a dormir.


Comencé a notar que el llanto se escuchaba los días dieciséis de cada mes. Nadie, me supo explicar cuál era el motivo de que sólo ese día se oía la doliente queja.
Hasta que me acerqué a una vieja vecina y en su casa conversamos.
Así me enteré que un dieciséis, de hacía veinte años desapareció del lugar la esposa del dueño.
La historia era así:

“Clara y Jorge vivían en esa casa, que hoy es mía, desde que se casaron, ella era un ser angelical y él, lo contrario. Era un hombre celoso y grosero no sólo con su esposa, también con los vecinos. Un día ella desapareció, él dijo que lo había abandonado.
Todos, incluida la policía sospechaban que él la había matado. Pero por muchas investigaciones que se hicieron, no se encontraron pruebas, ni el cuerpo.
El tiempo, y el olvido sepultaron la historia.

Él se mató unos años después, la culpa y las voces que se escuchaban en la casa lo ayudaron a tomar esa decisión.
Para algunos se quitó la vida porque la extrañaba, para otros entre los que me incluyo: se mató por culpa.
Pero las voces y el llanto siguen en la casa. Se han hecho conjuros, exocisaciones, pero no hay caso, alguién llora cada día dieciséis”.

Regresé a mi hogar más confundida que antes. El día de las lamentaciones llegó nuevamente, preparé en la casa varias velas bendecidas, las encendí y me fui a dormir.
Eran las 2 de la mañana del día señalado cuando el llanto comenzó. Vela en mano recorrí la casa, descubrí que el llanto, venía de una habitación pequeña que estaba al final del pasillo del primer piso.
Abrí el lugar y no encontré nada extraño, sólo que allí el gemir era más fuerte. Al revisar el cuarto escuché que la voz salía desde un placard. Lo abrí, todo estaba en orden, vacío, limpio. Pero en uno de sus ángulos encontré pequeños restos de material. Comencé a temblar, mi sospecha se hizo realidad, la madera del fondo estaba hueca.
Me acordé de Alan Poe y su gato.
Con un pico comencé a golpear el fondo del placard, como una posesa.
Apareció el vacío, tiré de las maderas y al golpear contra la pared de cal, noté que no había ladrillos, seguí hasta que un pequeño hueso saltó y con el mi histeria salió a la luz.
¡Grite! Seguí gritando y llorando hasta que me calmé, y llamé a la policía.

La cal había evitado el mal olor por la descomposición del cuerpo, y el tiempo había logrado que todo quedara oculto.
La pobre mujer, me guío hasta ella, quería descansar cristianamente.
Nunca más el la casa se escucharon llantos ni gemidos.

Comentarios

  • Ali Al HadedAli Al Haded Anónimo s.XI
    editado marzo 2008
    Estimado/a Autor/a Delestio:

    Lo Felicito Por Este Impresionante Relato Al Mejor Estilo Edgar Alan Poe.

    Admiro Su Talento.

    Gracias Por Deleitarme.

    Salu2
  • editado marzo 2008
    Gracias Ali.
    Me alegran tus palabras, soy nuevita, comencé hoy.
    Un cariño para ti.:)

    María
  • arturoarturo Anónimo s.XI
    editado marzo 2008
    hola, buen relato. Me gusto, saludos bye.
  • editado marzo 2008
    Gracias ARturo. :)
  • PietroPietro Pedro Abad s.XII
    editado marzo 2008
    Hola Marìa, creo que en mitad del cuento das demasiadas pistas sobre lo que sucederà al final.
    En un cuento debes dejar lugar a la sorpresa el lector.
    Te aconsejo releer el cuento y buscar frases distintas para ciertos pasajes, para nocaer en lugares comunes.
    En general buen cuento, dejalo reposar en un cajon un tiempo y vuelvelo a leer.
    El escribir es una creacion artistica solo en su primer forma, luego el escritor debe trabajar en el con la paciencia del artesano, para pulirlo y darle brillo.

    ¡ Sigue trabajando!

    un abrazo
  • editado marzo 2008
    Gracias Pietro, tendré en cuenta tus sugerencias.

    Un cariño.:)

    María
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