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tercera parte...

ikaanaikaana Pedro Abad s.XII
editado enero 2009 en Terror
El Baphomet capítulo 1, 3ª parte

…La impresión de tener tan cerca a un ser tan extraño como aquel, el hecho de estar en un sueño que se veía tan real al punto de no estar segura de estar soñando realmente, y pasar por aquellas experiencias tan bizarras y aterradoras, tenían a Mikaela confundida y con un montón de preguntas que bailaban en su cabeza.
No sabía si temerle o no a aquel ser, por un lado el fue quien la salvó de aquellas aberraciones de perros que se encontró.
Al llegar al suelo, Mika se separó del ser inmediatamente y lo miró aterrada, el hombre alado trato de acercarse pero ella lo rechazó con un gesto. Estaban como en el claro de un pequeño bosque, allí brillaba una extraña luna de color rojo.
-No temas, no te haré daño.
-¿Cómo se que dices la verdad?- inquirió Mika desconfiada
-Así como te ayudé con esos perros, si hubiera querido hacerte algún daño hubiera pasado todo lo contrario, ¿no crees?
Mika lo observó extrañada y sorprendida, jamás había visto a un ser como aquel, pero algo de similitud tenía con las gárgolas, aunque parecía aún más humano, que un ejemplar de estas.
-Aún así, nada me garantiza que estoy segura del todo. No se siquiera si este bizarro mundo es real, se supone que es un sueño terrible, una pesadilla.
-¿Supones que tu mundo es el único existente?- replicó el.
-¿Qué quieres decir? ¿Que existe el infierno?
El Hombre Alado esbozó una sonrisa casi imperceptible, cruzó los brazos y miró a sus pies.
-Dime qué es este lugar- insistió Mika
-Esta es una degradación de tu mundo, digamos un universo paralelo, pero el infierno que describe la biblia no es nada comparado con esto. Este es un mundo en donde se drenan las emociones y pensamientos más atroces del ser humano, pero también las pasiones mas intensas. Tu mundo no soportaría todo este drenaje, si se queda trancado, por eso existe este mundo.
Mika se queda pensando un momento.
-¿Por qué me has traído?- preguntó después de un momento.
-No lo entenderías ahora
-¿Por qué?
-No me lo creerías, apenas entiendes lo que te expliqué hace un momento.
Hubo una pausa, ambos se miraron a los ojos, Mika se percató de que la mirada de aquel ser era profundamente triste.
-¿Qué eres tú?
-Soy uno de las tantas aberraciones creadas por pensamientos de venganza, odio y desilusión. Pero yo fui creado con un objetivo.
-¿Qué objetivo?
-Proteger el Baphomet.
-¿Baphomet?
-Es un asunto delicado de explicar, hubo hace unos años un hombre que descargó su alma en este mundo, dejándolo impregnado con su esencia: su amor, su odio, sus miedos, resentimientos y sed de venganza… por ahora solo puedo contarte eso. Será mejor que te vayas, este lugar no será seguro por mucho tiempo.
-¿Pasará algo?
-Verás, la corrupción de este mundo inunda ciertos lugares y otros los deja libres, como este lugar, pero no durará por mucho tiempo.
-Como el mar, ¿cierto?
-Así es…
-¿Y cómo salgo de aquí?
-Sigue ese sendero, al final encontrarás una puerta, la abrirás fácilmente- le indicó el Hombre Alado señalando detrás de Mika, quien lo miró como si estuviera esperando algo-¿Sucede algo?- preguntó el.
-No esperarás a que vaya sola, ¿o sí?
-Oh, vamos, el camino es corto y seguro, por el momento.
-Ya, ¿y si de pronto deja de ser seguro?
-Si te apresuras, no ocurrirá nada.
-¡No pienso ir sola! Me hicieron la misma antes de que me encontraras, no me arriesgaré a que me ocurra lo mismo.
El Hombre Alado la miró extrañado
-¿Qué quieres decir?- inquirió.
-Un tipo llamado Saúl me dijo que me esperabas en el cementerio, donde me encontré con esas aberraciones.
-¿Saúl? No conozco a ningún Saúl. De todos modos, no vuelvas a confiar en el.
Un sonido extraño hizo que Mika mirara por encima de su hombro, pero no vió nada extraño, y en cuanto se dio vuelta para mirar al hombre Alado… el ya no estaba.
-¿Qué demo…? ¡Mierda! Me hicieron la misma.
Sin más remedio tuvo que ir donde aquel ser le indicó, siguió el sendero y al cabo de unos cinco minutos llegó al fin de este marcado por un gran muro de ladrillos y una puerta, la abrió y atravesó el umbral. De la nada se mareó y calló al suelo.
Cuando abrió los ojos, se encontraba en el pasillo del baño de su colegio, yacía en el suelo y rodeada de alumnos que la vinieron a auxiliar…

Sigue cuarta parte…
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