Era ya un cumpleaños más... Sereth estaba ya aburrido de contar años, ya habia pasado los mil...
la ocación le recordó la época de joven, inmaduro y ambicioso que alguna vez fue, en aquel tiempo estaba agradecido de tener el don de la inmortalidad, cosa que casi ningún humano puede tener. Ahora es distinto, ya no pensaba lo mismo, pues con los años que iban pasando se iba a su vez dándose cuenta de que la inmortalidad es una cosa indefinible entre un don y una madición; todos a quienes conoce mueren, todo lo que ve construir se derrumba con el paso de los años.
El tiempo no le afectaba, si recibe daños graves en el cuerpo, sus heridas se restauran, puede aguantar todo el tiempo que el quiera bajo el agua, el fuego no le hace daño, era un semidios, indestructible...
Se preguntó si despues de terminada esta guerra su tarea en el mundo haya concluido y por fin podrá partir... lo que sabía en concreto es que no volverá a Elvent hasta un buen tiempo, hacía 250 años que no erraba por el pequeño mundo, siempre con ganas de conocer cosas nuevas, ha sabido incluso de otros mundos que explorar.
Eso no lo sabrá hasta que haya terminado todo este jaleo de guerras y matanzas...
(extracto de Elvent)