LO INEVITABLE
La novicia llegó al convento sofocada y sudorosa. Las mejillas le ardían y un color sonrosado daba una viveza especial a su rostro casi infantil. La madre superiora la llamó.
-- ¿Qué te ha sucedido, hija mía?
-- ¡Hay, madre Teresa!, me ha pasado lo inevitable.
La anciana monja se inquietó y preguntó: — ¿y qué ha sido?
-- Pues que tenía que regresar por el camino de la acequia y a cosa de un kilómetro del convento me encontré con un labrador.
-- Y ¿Qué pasó?
-- Lo inevitable, madre. Que el hombre se paró al verme.
-- Y ¿Tu qué hiciste?
-- Lo inevitable. Yo también tuve que detenerme porqué el camino es estrecho.
--Y ¿Qué sucedió después?
--Lo inevitable, madre superiora. El hombre me sonrió.
--Y ¿qué pasó luego?
--Lo inevitable. Yo también le sonreí
La madre superiora estaba más excitada por momentos.
--Y ¡¿Qué más sucedió?!
Lo inevitable, madre. Que el campesino se bajó los pantalones.
--¡¡Y tu ¿Qué hiciste?!!
--Lo inevitable. Yo me subí las faldas.
--¡¡¡ Y ¿Qué sucedió después?!!!
--Lo inevitable, madre Teresa. Que una mujer con las faldas arremangadas siempre corre más que un hombre con los pantalones bajados.
BOLERO