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Symphaty

YachiruYachiru Anónimo s.XI
editado octubre 2008 en Romántica
Esta historia es un original de Wrath Revolution (Mi Editorial... que algún día espero poder crear) Espero que les guste, y que dejen su opinion, comentarios, quejas, criticas y spams... jejeje bueno eso ultimo no .

Intentare actualizarla lo mas rapido que pueda jejejeje



“Que el cielo exista, aunque nuestro lugar sea el infierno. “Jorge Louis Borgues.








Capitulo Uno: White Riot.



Ultimas semanas de Diciembre y una horrible tormenta azotaba a la Ciudad Vieja. Las nubes grises que cubrían el cielo, no cedían ni un solo centímetro para que el sol saliera. Era una noche eterna, en donde los monstruos disfrazados de personas, escapaban de sus cárceles. Y donde las personas se escondían en las profundidades des de sus casas. Si Liesel hubiera echo caso a su razón, estaría en la sala de su casa, acurrucada en su sillón favorito con un buen libro de misterio y una taza de café caliente en la mesa. Pero Liesel Ascott nunca hacia caso a su razón, prefería escuchar esa pequeña voz en su mente, que en esta ocasión la invitaba a desafiar a la madre naturaleza. Que la castigaba por su osadía con una horrible lluvia.


-“White Riot, en la esquina de Park Down y King Rose. A las 4 de la tarde.”- le había dicho Jack, apenas la vio esa mañana.


White Riot, el café bar favorito de los bohemios, freaks, melancólicos, escritores frustrados y de las parejas prohibidas. La fachada del edificio era de dos pisos, databa del siglo XIX y parecía sacada de algún libro de terror. Decir lúgubre, terrorífica, amenazadora, imponente y vieja no era suficiente para describirla. Podría decir que era de un estilo barroco, gótico o cualquier otro pero debido a la mezcla de estilos en la ciudad era difícil especificar. Las ventanas de madera, el foco titilante de la entrada, que combatía heroicamente contra la oscuridad de la entrada, a la cual nunca le ganaba y un viejo letrero. Eran las cosas más normales que podías esperar ver ahí. Las malas voces de la ciudad decían que era un local de perdición, donde se veneraba al diablo, cometían asesinatos y desaparecían las inocentes y dulces jóvenes de la ciudad. Ciertamente las malas voces que se ocultaban tras un disfraz de decencia, humildad y riqueza nunca habían entrado ahí y no sabían que solo era un bar café como tantos otros en Ciudad Vieja, aun cuando su exterior asustara.


Debido al nerviosismo y a la excitación que abrumaban a la pobre Liesel, esta sin pensarlo llego 1 hora antes de lo acordado. Se sentó en la mesa más cercana a la salida y espero a que fuera una mesera a atenderle. Su mirada empezó a deambular por el lugar, buscando las cosas de las que había oído, un altar para el diablo, gente teniendo sexo en los rincones, drogadictos, velas con la llama negra, pentagramas en las paredes, etc. En su lugar encontró a una pared llena de álbumes, un pequeño escenario, una rockola de donde se podía escuchar Hotel California de Eagles, una pantalla plana por donde pasaban un partido, unas 10 personas sentadas a su alrededor y en la barra 4 mas. Termino de inspeccionar el lugar y sin saber porque su mirada regreso a la barra, en exactitud hacia un joven. La gabardina que este traía no estaba mojada, por lo que debía de tener mucho ahí sentado. No podía verle bien la cara, pero aun así sabia que era bastante guapo y joven. Estaba pensando en cambiarse de lugar para poderlo ver, cuando llego la mesera.


-Buenas noches, ¿le gustaría ver el menú Srita.?- iba a darle el menú, pero una voz la detuvo.


-No es necesario Jenny, ella va a querer un "Something" y para mi lo siempre- la dueña de la voz era una joven, de cabello azabache corto, camisa de manga larga blanca, un poco transparente ya que dejaba ver la playera de tirantes negra que traía debajo y unos lentes oscuros que no dejaban ver ni una sola pisca de sus ojos.


-O.K.- antes de irse, Jenny le dedico una exagerada reverencia a la recién llegada. Liesel, la siguió con la mirada, llego hasta la barra. En donde seguía sentado el misterioso rubio.


-Así que Srita. Ascott ¿que es eso tan importante que tenia que decirme?-
Lizl se le quedo viendo, la joven aparentaba unos 23 años. Por lo que no debía de ser ella a quien esperaba. Además aun faltaba casi una hora para la acordada.


-¿Disculpe quien es usted?- pregunto Liesel


-Yo soy Marie- dijo la joven.


-¿Es usted Marie?- Era la pregunta mas tonta de todas las que ella había podido pensar. Aun así no pudo evitar repetirla. -¿Es Marie Sartre?, ¿Es la madre de Jackson?-


-Si - su voz era suave y baja, como si estuviera cantando una nana.- Como ya le había preguntado, podría aclararme que es lo que usted quiere de mi.


-Como le debió haber dicho Jack, esto es un asunto sumamente importante. Usted tiene información muy valiosa para mí. Necesito que me ayude, ya e intentado por todos los medios conseguir esta información, pero me es difícil a cada paso que doy me hallo con callejones sin salida. No saben nada de él, es como si nunca hubiera nacido. Pero yo e visto fotos, e leído de él y me han platicado de él. Por eso se que existe y que mejor prueba que usted.- Liz estaba echa un caos, soltaba todo lo que se le venia e la mente. Necesitaba ponerle orden a sus palabras. Pero seria muy difícil. Los monstruos de su mente estaban sueltos al igual que los que paseaban por la ciudad. - Es por eso que le suplico, le ruego, que me ayude. Necesito encontrarlo y hacerle unas preguntas. Tengo poco tiempo…


Hubiera seguido vomitando incoherencias si Jenny no la hubiera interrumpido al traer las bebidas.


-Aquí esta tu "Pain" Marie, y para la nueva el "Something" -dejo una botella de cerveza frente a Marie y una copa con lo que parecía ser una bebida. Liz observaba su trago con una cara de escepticismo.


-Es solo vodka con jugo de limón- Marie parecía divertida con la cara de Liesel.- vamos, no seas miedica, dale un trago- la animo mientras ella le daba un largo sorbo a lo suyo.


Liz la observo bien. Marie era bonita, en una extraña manera ya que debía de tener por lo menos unos 33 años. Esperaba a una señora en traje, en ves de eso tenia frente a ella a casi una adolescente.

-Vamos, niña bebe-

Aun dudando, Liesel se lo tomo de un solo trago, De lo cual se arrepintió, ya que su garganta le quemaba. Aun así le gusto el sabor. No tuvo que esperar mucho para que le hiciera efecto la bebida. Después de que le dejo de arder la garganta, un reconfortante calor subió por su columna, ayudándola a olvidar las húmedas ropas que traía. Sus pálidas mejillas se tiñeron en un suave rosa. Dándole el aspecto de una muñeca de porcelana.


-Bueno, ahora que ya estas un poco mas calmada, dime ¿Qué información necesitas de mi?- La bella sonrisa de Marie se ensancho mas al ver que Liesel volvía beber de la copa vacía.


Liz daba gracias por el maravilloso vodka. Que había logrado algo que ni las pastillas, la religión, los psicólogos, las terapias de shock, el amor de sus padres y su propia voluntad habían podido. La voz en su mente se había callado, sus demonios interiores habían desaparecido. Ahora con la calma y la seguridad adquiridas después de beber la mágica bebida. Podía pensar detenidamente las palabras que tenia que decir.


-Quiero que me digas el paradero de un ex paciente del Instituto Driftwood- al oír esto Marie se quedo inmóvil, con la botella a medio camino hacia su boca. Esa era la prueba que necesitaba Liesel para saber que iba en buen camino. – Necesito saber donde esta su abuelo, Jacques Sartre-

Comentarios

  • YachiruYachiru Anónimo s.XI
    editado octubre 2008
    Capitulo 2.- Warning



    Lentamente, en el transcurso de 5 horas, el White Riot se fue vaciando, llenando y vuelto a vaciar. Pero lo único que no cambio en ese periodo de tiempo fue la joven sentada en la puerta más cercana a la salida. Una belleza rubia de ojos verdes, con los rasgos delicados, perfectos y pequeños de una muñeca de porcelana. Por muy contrario de las demás muñecas esta de tamaño real llevaba puesto una chamarra de mezclilla, debajo de esta un sweater verde militar y un pantalón de mezclilla deslavada además de un par de Convers negros.

    Varios de los clientes ya habían intentado flirtear con ella. Pero Liesel estaba en un mundo aparte. En donde no había nada más que la conversación que había tenido con Marie Sartre. Recordaba vívidamente a Marie aun sentada en la silla de enfrente con sus lentes oscuros y su apariencia demasiado joven para su edad.

    -No- fue lo único entendible que puedo salir por la boca de Liesel después de haber escuchado la respuesta de Marie.

    -Lo siento niña, pero es la verdad-
    dijo Marie mientras se apuraba tomarse lo que quedaba del Pain- mi abuelo murió hace muchos años.-

    -¿Cómo murió?- La voz se le quebraba por el esfuerzo de contener las lagrimas. Si este era el final, por lo menos necesitaba saber los detalles. Quería saber como había muerto el hombre que había destruido a su familia.

    -No lo se, no es algo de lo que hablaran mucho mis padres, yo era muy pequeña cuando-

    -Ah…-
    no sabía si su cerebro estaba atontado por el Something o por lo que le acababan de decir.

    Pero por mas que lo intento sus ojos ya no pudieron retener las lágrimas, dejaron escapar unas cuantas, que limpio rápidamente. No quería que la vieran llorar. No aun y menos enfrente de Marie. Pero aun así podía escuchar la voz de su hermana, repitiéndole lo mismo -“Te lo dije, no ahi ni un gran misterio. Todo es una mentira creada para intentar regresar el renombre a la familia.”- Se hundió en el asiento. Deseando por primera, que la voz regresara. Ella sabría que hacer, a donde ir, que buscar. Pero el efecto del Something aun no desaparecía. Y Marie se estaba levantando, mientras buscaba algo en la chamarra de cuero que tenia colgada en el respaldo del asiento.

    -¿Para que querías saber de el?
    -pregunto Marie mientras sacaba una billetera blanca con morado.”

    -Disculpa- la voz de Jenny, la camarera que la había estado atendiendo la saco de sus recuerdos. - Pero ya estamos cerrando, ¿Quieres que te pide un taxi o llama a alguien para que venga por ti?-
    Liesel observo su alrededor, no había nadie mas que ellas dos.

    - No, yo puedo irme sola, gracias de todas maneras- al intentar levantarse, todo a su alrededor comenzó a dar vueltas, haciéndola caer.

    -Claro que no puedes irte tu sola así como estas, te has bebido unas 6 copas de Something, estas mas que borracha, estas en otro mundo
    - dijo Jenny al ayudar a levantarse a Liz.-Es culpa de Marie, le hace falta tacto y mas discreción, pude escuchar toda su conversación desde la barra y no dudo que él también la haya escuchado…-

    -Oye-
    Liesel intentaba decir algo pero Jenny no parecía demasiado enfrascada en su monologo.

    -Con la edad que tiene pensarías que debe saber como tratar a la gente, digo, si fuera yo te lo hubiera dicho más lento. Preparándote primero, no de sopetón. Pero ya vera cuando venga mañana-

    -Disculpa…-

    -No es necesario que te disculpes, de todos modos le diré todo. Y es que de verdad ahí gente que no sabe ver cuando las personas lo están pasando mal por lo que dicen y ellas no ahí siguen hable. Si vieras como me cae mal esa gente-


    -BAÑO-
    grito Liz ya sin poder soportarlo, intento contenerlo, pero el espasmo del vomito le gano.

    -Ah-
    fue lo único que dijo Jenny. Después de ser bañada por el vomito de Liz.

    -Disculpa, pero es que… yo… no lo pude evitar-
    el olor, le estaba provocando otro espasmo. Pero Jenny fue más rápida, jalo a Liesel hasta un bote de basura cercano donde pudiera darle rienda suelta a su estomago. Después de otras dos rondas mas de regurgitación, parecía que ya no quedaba nada mas en su estomago. Se dejo caer en las escaleras que había detrás de ella. Entre sus brazos esta un nuevo bote, listo para ser usado si es que su estomago lo necesitara.-Mierda- técnicamente la expresión que uso Liz no fue para referirse a como se sentía debido a las bebidas, o para describir con lo que había llenado a Jenny, a ella misma y al piso de madera del White. Era por lo que vio colgado sobre la pared que daba hacia la salida, un enorme reloj que marcaba las 2:45 de la mañana.

    -No te preocupes, ya estoy acostumbrada a tener que limpiar estas cosas- Liz estuvo tentada a decirle que no le importaba eso, si no que la iban a matar cuando llegara. Pero al ver la sonrisa que le dedicaba Jenny, con su blusa blanca y su pantalón negro lleno de esa asquerosidad, no podía ser tan cruel.

    -Lo siento mucho, es que nunca había bebido tanto- la más lamentable escusa que se le pudo ocurrir.

    -Ya te dije que no hay cuidado, no eres ni serás la única que haya vomitado aquí, bueno claro que limpiamos inmediatamente y nunca es tan seguido y eso. No vayas a creer que no ahí higiene aquí. Todos los días barro y trapeo el piso. Adema limpio las mesas y lavo los vasos, tazas y copas.- Liz no sabia si Jenny hablaba tanto todo el tiempo o si lo hacia, al igual que ella, por estar nerviosa.

    -Dios mío que me pasa, no puedo dejarte con esa ropa, ni a mi misma con esta, es mejor cambiarse antes de limpiar- sin decir más jalo de la mano a Liesel levantándola.

    -¿A donde vamos?-
    no es que Jenny le diera desconfianza pero aun no dejaba de pensar en los rumores sobre White Riot.

    -Vamos a mi casa, te prestare algo de ropa para que te puedas cambiar. Además podrás hablar a tu casa para que alguien te recoja, o algún taxi.- Con la sonrisa que puso Jenny, Liz pensó que nadie se atrevería a dudar su palabra. Empezaron a subir las escaleras.
  • rocinanterocinante Garcilaso de la Vega XVI
    editado octubre 2008
    Que peligro teneis con estos nombres tan raros tirando a anglosajones, que los veo y se me va la mano para el baneo que da gusto, ya que la verlo tengo que asegurarme de que no sena bots, o virus, o telarañas.
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