El abueloSentado en su mecedora, aspirando el humo de un puro y con la mirada fija en el jardín, recordaba el anciano el niño que fue en el antaño, cuando su madre y sus seis hermanos llenaban la mesa del jardín a la hora del almuerzo, bajo la sombra de la parra. Su padre había fallecido joven. Recordaba el aroma del café a media tarde, el pan recién hecho, los jazmines, el romero…
Lágrimas escaparon de sus ojos e iniciaron una carrera hasta el cuello; parecía un suave río que desembocaba donde empezaba su camisa. Volvió a aspirar humo, pero ahora empezó a toser. Los ojos crecían de tal forma que parecían salirse de sus órbitas.
Su anciana esposa, que lo estaba mirando dese un buen rato, se acercó a él para decirle mientras le limpiaba las lágrimas con sus propias manos, arrugadas y con las típicas manchas de la edad:
—¿Ya estás otra vez con tus recuerdos de la infancia? No sufras, que cada vez nos queda menos para reunirnos todos de nuevo. Sabes que siempre se echa en falta a alguien. Ahora tenemos que disfrutar de nuestros nietos, porque cuando crucemos al otro lado, no podremos verlo. ¡Anímate, que ahí vienen nuestros nietos!”
En ese momento, entraron en tromba tres niños con pelotas en manos sucias y pelo alborotado.
—¡Hola abuelito! -gritaron al unísono los incansables críos, a la vez que se abalanzaron sobre el abuelo para estamparle un beso en la mejilla, gordita y sonrosada.
El abuelo alzó la mano, en la que mantenía el puro para entregárselo a su esposa y decirle que lo apagase y lo tirase a la basura, y después abrió sus brazos, para colmar de cariño a esos niños que alimentaban su alma con el Amor inocente de la niñez.
Al día siguiente, se repetía la misma escena triste del anciano, que se iba despidiendo lentamente, pero que al llegar los nietos, le pide a Dios con el pensamiento:
“Señor, necesito un poco más de tiempo para disfrutar de mis nietos”.
Qué importante son los nietos en la vida de los abuelos. Los niños alimentan sus ganas de vivir, y ellos les pagan con su Amor, su protección, su sabiduría y su tiempo.
La relación entre abuelo y nieto es poco menos que crucial para el buen desarrollo emocional y social de ambos. Los abuelos transmiten las historias familiares, tradiciones y valores, y los nietos aportan vitalidad a sus vidas. También beneficia la salud mental, ayudando a prevenir depresión en los abuelos y fortaleciendo la autoestima en los nietos.
A Chávez LópezSevilla oct 2026