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antonio chavez
Miguel de Cervantes s.XVII

Con los ojos cerrados he dibujado mentalmente su cuerpo escultural, completamente
desnudo.
Son ahora las siete menos veinte de la tarde y él acaba de salir rumbo a mi
casa.
Tres horas haciéndome el Amor, sólo sexo, pero sexo de 24 quilates.
Antes de salir me llamó y me pidió que lo esperase en tangas negro y en plan
puta.
A pesar de hacerle caso en eso anterior, jugué con sus ilusiones en nuestra corta
conversación telefónica.
Después, tumbada en la cama de mi dormitorio, pensaba
que le gustaba imaginarme tan entregada. ¡Jaja, a mí, qué nunca he repetido cama
con el mismo tío, qué nunca he aceptado un amante único, vaya!
Quince minutos antes de que él llegase a mi casa me tomé dos latigazos. Quería
estar suelta, que en eso precisamente radica mi éxito con mis numerosos
amantes.
Satisfecho se fue él, y yo con mi hendidura dolorida, pero llena de semen.
Descargo dentro de mí tres veces y yo cinco sola.
Conducía feliz hasta su esposa, seguro que tarareando la
copla Me embrujaste. Así lo imaginé cuando, al final de los tres polvos,
recordaba su cuerpo electrizante y su masculinidad eléctrica.
Después de irse me tomé otro latigazo.
El despecho iba colmando mis vasos, hasta hacerme aceptar, a duras penas,
nuestras condiciones: "sólo sexo".
La última gota me decía que en este momento eran las once de la noche y que él
acaba de llegar a su casa. A las once y cinco recibo un WhatsApp y veo
peligrosos un iconito de besos y dos corazoncitos rojos al final del texto.
Finjo, para mi interior, serenidad. Me cubro los pechos, la vagina, y el culo, para
tapar mis vergüenzas, que era lo que acordamos, que no me recordase él sin
ropa. ¡Maldito acuerdo!
Bueno, la verdad es que estoy satisfecha con nuestro convenio. ¿O no?
¿Me estoy enamorando de él o de su pene? No sé, pero para enamorarme de su pene,
creo que primero tengo que enamorarme de él. Pero hay mujeres que se enamoran
de un hombre sólo por cómo les hacen el Amor
¡Joder, qué disyuntiva de tan difícil resolución!
Bueno, yo, a lo mío, y lo mío es seguir con mis amantes. No me quiero meter
ahora a filosofar barata sobre lo que me conviene o no me conviene. Porque, al
fin y al cabo, yo no me acuesto con nadie por dinero, siempre lo hago por
placer y así valorar el gusto que me proporciona cada polvo.
Pero, ¡joder, es que me acuerdo permanentemente de él, y lampando estoy de que
me envíe un mensajito con iconitos de besitos y corazoncitos rojos, y anunciándome
que de camino viene a mi casa para devorarme enterita.
Sí, definitivamente reconozco que estoy pillada por él, y ya no quiero más
amantes, sólo él. El hecho de que esté casado, no me importa, y no me importa
porque su esposa nunca le podrá dar lo que yo le doy. Además, vislumbro que se está enamorando de mí, y yo sé que estoy
enamorada de él, y no soy celosa.

A Chávez López
Sevilla jul 2026