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He visto la película La piel del tambor.

Sabréis que está basada en la novela homónima de Arturo Pérez-Reverte (orgullo patrio, de lejos, en el campo de la Literatura). Personalmente me ha gustado más que su otra gran adaptación, La novena puerta, basada en El club Dumas, y que fue dirigida nada menos que por una leyenda del Cine, Roman Polanski (y vaya, protagonizada por Johnny Depp).

Si la novela estaba centrada más en Sevilla y sus tradiciones; analizando todo su simbolismo para toda la Cristiandad, toda plagada de reliquias artíticas: renacentistas, barrocas, mudéjares, mozárabes..., (por ej. ésa impresionante Catedral Gótica, de deslumbradora belleza, construida sobre una mastodóntica Mezquita). ¿No podría haber un contrapunto con Roma y, sobre todo, con el Vaticano?

Pues el caso es que la película analiza más la Iglesia de Roma y el Vaticano. ¿Es moral el derroche artístico de Roma, cuando los sevillanos lo que anhelan es vivir en una ciudad milenaria que, quizás, no han escogido? Pienso que la película aclara éstas dudas, véanla.
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