A veces los sueños se hacen realidad, pero a veces la realidad de tus sueños no es la realidad del sueño que uno quiere que se realice. Bueno... dejen esta especie de trabalenguas y lean... lean...
La mujer de mis sueños
Raras veces se cruza en el camino de tus sueños una mujer que por su propia decisión quiere ser para toda la vida, y a uno le entra unas ganas terribles por conocerla, amarla, rozar su piel, besar su boca...
Y yo confieso que me bebo los vientos por encontrar a esa mujer. Me entra un deseo por dar con ella para desnudarla espiritualmente y unir nuestros corazones; y desnudarla físicamente y unir nuestros cuerpos.
Una mujer a la que quiero devorar a besos, saborear su boca y que mis dedos dibujen su figura bajo la luz de la luna.
Una mujer que hace que el poder de la adrenalina se agregue al de la pasión.
Una mujer a la que quiero estrechar contra mí eternamente.
Una mujer a la que quiero excitar.
Una mujer a la que ansío explorar su cuerpo, acercándome a sus calores.
Una mujer a la que quiero que mis besos la recorran.
Una mujer con la única que deseo el gran final, que me gusta retardar.
Una mujer a la que le abriré la blusa para sentir sus palpitaciones.
Una mujer a la que besaré cada segundo, hasta quedar extasiado.
Una mujer a la que quiero llegar a su alma y a su corazón.
Una mujer a la que mis labios la saludarán, liberando gemidos.
Una mujer a la que mis dientes bajará su tangas.
En mis sueños, me desnudos, me aproximo a su oreja izquierda (la oreja que escucha el placer) y con voz sutil le preguntaré ‘¿me deseas?.’ Y cuando lleve su boca a mi boca, se fundirán. La atraeré hacia mi cuerpo y me la comeré a besos.
Y esto es sólo un aperitivo de la infinidad de veces que vamos a disfrutar el uno del otro.
Y la hallé en mis sueños, la miré pero no crucé palabra con ella. Me golpeé la cabeza y desperté, y a partir de ese día empecé a soñar con los angelitos.
A Chávez LópezSevilla abril 2026