"¡Qué sí, tío, que no es trola, que esto me pasó el viernes por la noche! ". Esto le decía un amigo a su amigo, al ver en su expresión un gesto de incredulidad. Lean...
La conocí en una discoteca
La morena de rompe y rasga despertó reminiscente y resacosa de una larga noche plena de libaciones y trasnoche. Sus aviesos luceros, color miel, sus mullidos labios carmesí y sus erectos mamelones purpúreos, invitaban a disfrutar de nuevo de su cuerpo cobre. Su curvilínea figura era tan perfecta y atrayente que yo no podía resistirme a la tentación de mordisquear sus marrones puntiagudos botones a la vez que saborear su sensible punto de los labios menores de su vulva.
Con sencillez y lentitud ensayadas, se puso en pie completamente desnuda. Paseó su imagen mostrándome una energía sexual en ebullición, cual guerrillera pidiendo guerra. De nuevo se tumbó en la cama, exponiendo con maestría su suntuoso y redondo culo, al mismo tiempo que se pellizcaba un seno y me lanzaba miradas incendiarias diciéndome.. "ven, ven...".
El cansancio me podía, pero una vez más a sus encantos me rendía, uniendo mi cuerpo con el suyo... Y pasó lo que tenía que pasar, que ellos solos se entendieron y de caballero es de esto no hablar.
¿Era mujer sumisa en la cama, o se portaba así conmigo, para, más tarde, a medida que la pasión la desbordaba convertirse en una ansiosa ninfómana por conseguir más?
A Chávez LópezSevilla oct 2025
