¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

Mis amantes.

Mis amantes. 

Mi primer amante
estaba astillado y agrietado como un hueso
lanzado contra papel de lija.
Tiritaba al quitarme la ropa,
tiritaba cuando la luz le quemaba la espalda.
Una vez, reventó una botella por el cuello
y me la apuntó,
tomó mi puñado de cosas
y se esfumó por la grava.

Mi segundo amante
amaba el fútbol y jugar con navajas,
pateaba latas de aluminio en el parque amarillento
mientras los televisores escupían nuevos plásticos.
Su padre lo hacía empujar carretas cuesta arriba,
el camino cubierto de escupitajos y calor.
Se reía de los niños que pasaba,
con dientes como vidrio mal masticado.

Mi tercer amante
yacía boca abajo en el pasto,
mandando cartas sin dirección.
Le corté el pelo desordenado con tijeras de cocina,
pero siempre murmuraba alguna dulzura
húmeda, destripada,
así que nos enredamos en el sofá
viendo caricaturas que nunca se molestaban en hacer chistes.

Mi cuarto amante
se mordía las uñas hasta sangrar por mí,
fingía que el primero nunca me había ampollado la columna.
Se ausentaba demasiado;
yo me sentaba a escuchar la radio crepitante,
contando las mentiras torpes que traería de vuelta.
Y cuando venía,
su cuerpo vestía el agotamiento
de un traje demasiado chico.

Mi quinto amante
era jarabe y seda,
el matrimonio mal cosido en su boca.
Era demasiado inseguro,
una sirena suave desafinando.
Quería pruebas de amor—
clavos, trapos santos,
votos cosidos en cada moretón.
Yo habría preferido saborear las vocales
resbalando de su lengua.

Un día dejé de agacharme
a atarles los cordones en cada paso cebra.
Apreté la querida quemadura dentro de mí
y me dejé de olores infantiles y ceremonias sin gracia.
Sudo y sangro sin
una sola cima que me corone. 

Me pregunto, a veces,
qué los abrasó, qué los borró—
en los minutos en que zumba la lavadora,
el horno hace tic,
el autobús cojea por la línea.
Pero no es asunto mío saberlo.
Como mujer, no me concierne.


Comentarios

  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    Curiosa poesía sin rimas de amantes. Quizás entre los cinco salga uno medio bueno, "para todo".

    Manejas bien la pluma.

    Saludos

     :)
     

Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com