Sevilla jun 2024
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antonio chavez
Miguel de Cervantes s.XVII
El bosque del Amor y la Ilusión
En pleno corazón de un vasto valle, rodeado de majestuosas montañas y un río caudaloso y cristalino, se encontraba el llamado “Bosque del Amor y la Ilusión”.
Reconocido que este bosque no era un bosque cualquiera; sus numerosos árboles susurraban secretos milenarios, sus flores desbordaban de colores y fragancias que embriagaban los sentidos, y sus senderos parecían llevar directamente al alma de quienes se aventuraban en él.
Corría una leyenda que este bosque había sido bendecido por dioses, quienes lo convirtieron en un santuario para los enamorados. Se decía que aquellos que se adentraban en sus profundidades, con sus corazones puros, encontraban respuestas a sus más ansiados anhelos, y preguntas sobre el Amor. Parejas sentimentales de todo el mundo llegaban al bosque buscando consuelo, guía y la promesa de un Amor duradero.
Sonia y Javi eran una de esas parejas. Llevaban diez años juntos, pero recientemente habían atravesado tiempos difíciles. La rutina y las responsabilidades habían comenzado a desgastar la chispa que una vez los unió. Decidieron emprender un viaje a esa prodigiosa algaida, esperanzados en que este lugar mágico pudiera reavivar su relación.
Cuando entraron en el bosque, eran recibidos por una brisa suave que acariciaba sus rostros como una caricia amorosa. Los árboles, altos y majestuosos, parecían inclinarse ligeramente, como si los saludaran. Cada paso que daban sobre la mullida alfombra de hojas caídas, resonaba con un eco de promesa y esperanza.
El primer claro que encontraron estaba adornado con flores de toda gama de colores. Cada flor parecía vibrar con una energía propia, y sus fragancias se entrelazaban en el aire, creando una sinfonía aromática que despertaba los sentidos. En el centro del claro, un anciano, de aspecto sabio y bondadoso, los esperaba. Llevaba una túnica blanca que parecía brillar con luz propia, y en sus ojos se reflejaba una penetrante comprensión del Amor.
El anciano los miró y les habló con una voz suave pero firme. Les dijo que el bosque les mostraría tres caminos, cada uno representando un aspecto crucial del Amor: la comunicación, el respeto y la pasión. Para hallar el equilibrio y la armonía en su relación, tenían que recorrer esos senderos juntos y enfrentar las pruebas que encontraran en ellos.
El primer sendero, el de la comunicación, los llevó a un río tranquilo. Para cruzarlo, tenían que construir un puente con palabras sinceras. Sentados junto a la orilla, comenzaron a hablar con una honestidad que habían olvidado.
Compartieron sus miedos, sus deseos y sus frustraciones, cada palabra uniendo los tablones del puente. Al terminar, cruzaron el río y sintieron un peso levantarse de sus corazones.
El segundo sendero, el del respeto, los llevó a un paraje denso y sombrío. Aquí, tenían que hallar la manera de iluminar su camino sin lastimar a la Madre Naturaleza que los rodeaba. Aprendieron a caminar con sumo cuidado, a apoyarse mutuamente y a valorar las diferencias entre ellos.
Al final del sendero, una fuerte y cálida luz los recibió, y se dieron cuenta entonces de que habían aprendido a apreciar y respetar sus individualidades.
El último sendero, el de la pasión, los condujo a una montaña empinada. Escalarla requería esfuerzo, dedicación y, sobre todo, un deseo ardiente de alcanzar la cima juntos. Con cada paso, recordaron los momentos que habían encendido su Amor inicialmente y se comprometieron a mantener viva esa llama. Al llegar a la cima, vieron el bosque extendiéndose a sus pies, un mosaico de Amor en todas sus formas.
De nuevo regresaron al claro donde el anciano los esperaba. Con una sonrisa, les dijo que habían pasado las pruebas y que su Amor estaba ahora renovado y fortalecido.
Sonia y Javi salieron del “Bosque del Amor y la Ilusión” cogidos de la mano, con el corazón lleno de esperanza y con la certeza de que, mientras enfrentaran juntos las pruebas de la vida, su Amor siempre florecería.

Comentarios
Este relato puede verse como una utopía, y también como un aviso hacia una humanidad que carece de Amor, amistad y fraternidad, que tanta falta hace en el mundo. Hoy en día, todo es guerras, conflictos y atropellos. ¡Pero qué bueno que sería que hubiera muchos bosques así!
Gracias por leerme y por colaborar
Saludos
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¡Que hermoso escrito!
Quizás resulte esta pequeña historia un poco empalagosa, pero nada mejor, en mi caso, que lanzar hacia fuera mi sempiterno romanticismo.
Gracias por leerme y por colaborar en el foro, Diego_Mora, que también te leo y me da que no eres menos romántico que yo, además de que escribes muy bien; verbigracia, tu "Júbilo" o tu "Caerán gotas de lluvia".
Un saludo afectuoso