Aquellos relámpagos y aquellos truenos, aquella lluvia torrencial y persistente y aquellos gruesos granizos, que con tan mala leche golpeaban contra los cristales de la ventana de mi dormitorio durante toda la noche, eran un presagio de que hoy iba a amanecer, para mí, otro día de perros.

A Chávez López
Sevilla abril 2024
