Buenos Aires está triste, porque fue reprendida. La madre naturaleza, quien es cruel y muy sabia, sopló y sopló que hasta sus arboles arrancó.
Ella estaba enojada porque quiere recuperar su propiedad, la cual fue arrebatada por la especie mas egoísta: el ser humano.
Mucho me dirán que soy un joven idealista y un fanático extremista, pero los que saben de historia, saben como hemos maltratado y abusado de la pobre naturaleza con fines egoístas. Desde la tala de árboles hasta el sacrificio de especies, desde la contaminación de los ríos hasta las pruebas nucleares en los mares.
La naturaleza solo quiere recuperar lo que le pertenece y proteger a lo que queda de las especies. Quiere defenderse de nuestros constantes ataques. Por eso ayer atacó con vientos feroces a cada rincón de la joven Buenos Aires. Dejando muchos daños y a todos los Bonaerenses y Porteños preocupados.
Y así como atacó a Buenos Aires, ataca a otros lugares, algunos con grandes temperaturas, a otros con tsunamis, otros erupciones volcánicas y a otros con agobiantes sequías.



Comentarios
Saludos.
Ese árbol se desplomó al lado de mi auto, y por medio metro no le cayó encima.
Los efectos de la Madre Naturaleza son siempre imprevisibles. A veces se ensaña contra los mismos, pero normalmente los desastres van por barrios.