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Nunca lo había notado, pero analizándome bien, siempre me gustó mucho la poesía y la filosofía, aunque de niño no sabía lo que era ninguna de las dos, recuerdo que de niño leía poemas en revistas y periódicos, pensando que pertenecían a letras de canciones, y de alguna manera les buscaba una tonada y un ritmo, pues siempre me ha encantado la música, yo mismo escribía mis propias rimas, inventaba versos para una niña que no existía, para mi primer amor de infancia, de quien estaba perdidamente enamorado, mis rimas eran buenas, pero siempre escribía rapsodias, poemas que no tenían cabeza ni pies, y en algún punto de mi escritura, no sabia como continuar ni si debía terminarlo ahí. Muchas de mis composiciones musicales no tienen sentido, hablan de varios temas a la vez y ninguno queda claro. También desde pequeño fui autodidacta, me gustaba buscar en el diccionario todas las palabras "raras" que leía en aquellos poemas, me encantaba leer los datos curiosos que hay en los costados de los libros de texto y los escolios, también recuerdo que me gustaba leer la biblia, me fascinaban y a la vez me aterraban los contrastes tan extremos entre el libro del génesis y el del apocalipsis, trataba de buscarle sentido a la existencia y a las extinción, a la vida y a la muerte, yo con 11 años ya me cuestionaba sobre Dios, me preguntaba ¿Por qué un Dios tan amoroso y bondadoso a veces se volvía tan cruel e indiferente ante la humanidad? Me sorprendía bastante un relato del génesis en el que Abraham estuvo a punto de sacrificar a su hijo Isaac por petición de Dios, ¿Qué clase de Dios pide eso a sus creyentes para comprobar su fe? Me dejaban impactado los relatos como el de Abraham o como el de "el gran diluvio", incluso relatos como el de las plagas de Egipto, aunque en este ultimo estaba mas de acuerdo en que lo merecían, pero aun así no dejaban de ser relatos crueles. Me cuestione por muchos años sobre ¿Qué tanto nos ama Dios? ¿Cuántos dioses existen? O si realmente existe algún Dios. Poco a poco me fui alejando de ese fanatismo por la religión católica que existía en mi familia, me encantaba y a la fecha me encanta visitar un templo cuando no hay gente, esa paz y esa tranquilidad que se siente en esos lugares no la he encontrado en ningún otro lado, tal vez se le parezca a la paz que otorga un amanecer, o a la tranquilidad de una madrugada, pero para nada se siente igual, y ese es un misterio del que ni siquiera me interesa descubrir su porque, de vez en cuando me meto a los templos solo para tener esa sensación, y eso es algo que nunca le conté a nadie. Me encantaría algún día conocer un templo budista y visitarlo, o una mezquita, y saber si esa sensación me la provocan esos lugares también. Al alejarme de la religión católica por completo, me puse a indagar en otras religiones, no como creyente, si no como curioso, me sorprendió también el parentesco enorme entre la finalidad que tenían Jesús Cristo, Buda Gautama y Mahoma con sus enseñanzas, siendo estos tres los pilares de tres de las religiones más importantes en el planeta. Cuando conocí y profundicé mi conocimiento en la cultura hindú, me di cuenta de que en realidad todas las religiones hablan de lo mismo, y esto me lo enseño el hinduismo. En el hinduismo se habla de Jesús de Nazareth, se le tiene un respeto enorme como profeta, se habla también de Buda como una reencarnación de Vishnú, que es uno de sus dioses mas importantes. Además de que le hinduismo no es una religión adoctrinada, no le rinde culto a un "dios todo poderoso", es mas un estilo de vida que una religión, y eso me fascino del hinduismo, pero aquí también se hablaba de una teoría sobre la existencia, y justo eso es lo que no me terminaba de convencer en ninguna de las religiones que había investigado. Ya siendo un adulto y después de divagar en las distintas religiones y términos que existen para las personas como yo, me sentí más identificado con el término "agnóstico", que se refiere a que los seres humanos no tenemos la capacidad mental para saber si existe o no una deidad, ni tampoco la capacidad para comprender la existencia de la vida, el termino agnóstico, define como tal un neutralismo entre creer y no creer en algo.
Un buen día conocí la película de "Una aventura extraordinaria" (Life of Pi), que esta basada en una novela del canadiense Yann Martel, me sentí tan identificado con el protagonista de la historia, y esto hizo que creciera mas mi curiosidad por las religiones y el verdadero sentido de la vida, me puse a investigar sobre culturas prehispánicas, chamanismo, nahualismo y brujería, ya que son términos que desde hace muchos años existen entre la humanidad, indagando en eso conocí a Jacobo Grinberg, me sorprendió su caso y el de la chamana Pachita, investigue mas y mas sobre los chamanes mexicanos, me quede impactado ante los testimonios pero seguía dudando de que fueran ciertos, y justo eso es lo que me hizo identificarme con el protagonista de "una aventura extraordinaria". Ahí descubrí que era filosofo de nacimiento, un poeta, escritor y filósofo sin títulos ni diplomas, sin carrera ni reconocimiento ante la sociedad, pero en la definición de las palabras "poeta", "escritor" y "filosofo", si lo soy.
Y este escrito lo quise cerrar con una frase propia, que, en lo personal, define por completo mi personalidad de un amanera poética y filosófica, "solo soy fragmentos de la extensa imaginación de un niño profundamente dormido".
Comentarios
Hola Diego, me siento solo en parte camarada de esas palabras e ideas que tan amablemente nos compartes, aunque de cierto la exposición en su plenitud no tiene desperdicio.
Digo camarada porque esas ideas y palabras son las que se consideran como lo normal entre una diversidad de gentes y digo que no tanto, pues a mi me parecen mejor esas ideas y esas palabras, como de otra manera, como en observación de la otra cara de la moneda, esa cara que siempre dice cruz cuando la miras.
De niño había sido un infante de pueblo, paleto y pueblerino, aunque acaso no del todo ignorante y mis deseos para mayor habrían sido ser futbolista o un cantante famoso de esos que salen por la tele. Pero también con una increíble fuerza de sujetar y descubrir lo mío, lo que la vida me reservase en ocasiones y posibilidades. También muy escuchador de los sabios consejos que nuestro "diamon" personal nos ofrece a cada momento.
Yo empecé a leer poemas y novelas en el colegio, por supuesto, pero no por eso precisamente, sino como por otra cosa, casi, casi, como para estar informado de algo. Tu fíjate en tan tamaño despiste que llegué a encontrarme que una vez pensé regalarle por su cumpleaños una novela a un amigo y le regalé "El hombre preprogramado" de Irenaus Eibl Eibesfeldt, como si fuese una novela superinteresante a lo E. Salgari, Verne o Boris Vian. Pero bueno como él tenía un nombre tan divertido, tú fíjate que se llamaba "juan quetglas", pues todo se le podía perdonar.
Ahora yo creo que sé diferenciar una cosa de la otra, es decir, un libro de poemas, de una novela o de un libro de ciencia o de investigación.
Y empecé a escribir primero poesías al llegar, por necesidades de la emigración, a la ínsula Barataria, pero más bien como quien no quiere la cosa, para entretenerme, como afán lúdico y gozoso. Que por cierto a día de hoy ese mismo afán es lo que más acompaña mis escritos. Solo escribo cuando me apetece hacerlo y para poner solo cosas que me gustan. No soy en absoluto entusiasta del género negro, aunque también estoy informado sobre eso, y procuro, en lo posible de mis posibilidades mantener a raya las noticias truculentas y "fuera de lo normal" de los medios audiovisuales.
Pero después lo dejé, hubo un periodo en mi vida que me olvidé de ello,. Cuando por fin consiguiera liberarme del gobierno de aquella ínsula, y partí hacia otros destinos ignotos, fue cuando de nuevo retomé el tema literario y con más fuerza que nunca. Siempre se me había quedado colgando la pregunta al señor D. Quijote del por qué habíamos estado allí.
Y ahí, almoraima, en la cosa religiosa, sí que no te acompaño. Además, siempre me he considerado una persona bastante al margen de la moral y de la ética. Y siempre supe aprovecharme de las artes de la mentira, la distorsión, la picaresca y la villanía, pero siempre dentro de unos límites de lo humano, la competición sobre quién sabría hacer eso mejor, y lo bien visto en cualquier sitio.
Tú piensa sin más en cómo está el mundo en estos días, que Inglaterra está a punto de declarar el estado de excepción nacional por la cantidad de homosexuales y lesbianas que habitan allí. Gente que se va a Conchinchina a descuartizar a otro, para que no le vean hacerlo. La gente recelosa de lo que va a pasar con la martingala de la Inteligencia Artifical, etc, etc,
El mundo está muy ido, de veras, y no habría que extrañarse de oír cualquier día de estos que algunos están erigiendo templos a Yog Sothoth o hicieran ceremonias en nombre de Cthulhu. Esto lo he leído por ahí en algún sitio y me hizo mucha gracia. Pero es serio, sin duda. Y ¿por qué no? me dije.
En cuanto a filosofía y pensamiento, qué decirte, lo indio no está mal, sobre todo por su descubrimiento metafísico del 0, el cero, pero prefiero el pensamiento que se hizo en China.
A mí sinceramente, de verdad me hubiese gustado contestar tus palabras con otras que dijeran algo que tu esperases oír, todavía estamos a tiempo de hacerlo.
Y también me gustaría despedirme con una frase. Es esta: "Lin le había robado las botas a una chica en Ibiza y yo se las robé a él pensando que eran de chico. Yo le estuve muy agradecido a Lin por esas botas, fueron acaso, las mejores que yo había tenido en mi vida".
Post Data: mira Diego, también estoy buscando a un amigo, si tú le conoces, o sabes de alguien que lo haga, el conocerle, pásale mi e.mail: [email protected]. Dile que me escriba sin compromiso, acaso nuestros cuerpos, sirvan todavía para quedar por áhi, a tomar unas cervezas. JEJE. Dile que Juanma quiere hablar con él.