¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

Vida eterna.

Dejé de contar los días, los meses, los años, empecé a contar mi vida, era más corta que el tiempo y más interesante, un día sin darme cuenta desperté en un hospital.

Tal vez era lo único que recordaba, un hospital, pero no recuerdo bien la razón, de vez en cuando se escucha un llanto de un recién nacido, de vez en cuando agonías de un anciano, cada que abro lo ojos es algo diferente, parece que cambio de hospital como de día. Parece que dormitar me hace gastar mi vida.

Aún no conozco mis patologías, pero empiezo a creer que son muy graves.

Aún no conozco mi vida, pero empiezo a creer que es muy buena.

Un día desperté en los brazos de una mujer, una mujer que lloraba desconsolada gritando mi nombre, reclamando a Dios.

Otro día desperté en los brazos de una mujer, que también lloraba, pero no de tristeza, sino de alegría, decía el que pensaría que es mi nombre con voz suave, mientras acariciaba mi pelo, agradecía a Dios, y me parece recordar que en algún momento tarareaba alguna canción de cuna entre soliloquios.

¿Cuántos días llevo aquí?

¿Cuántas vidas llevo aquí?

Y, ¿Porque no logro recordar ninguna con claridad?

Observe mis manos, eran pequeñas y suaves, delicadas y descoordinadas. Al otro día mis manos eran temblorosas, arrugadas y con artritis, del otro lado del hospital logre escuchar el llanto de un recién nacido, mientras el último aliento salía de mi ser.

Aquí vamos de nuevo…


- Diego Mora.
Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com