Y tú a mi lado
No te pido
el sol,
la luna,
ni las estrellas.
Tampoco te pido que me eleves a ningún séptimo cielo
Al sol lo quiero libre de barrotes de oro.
Rabioso o sereno. Inclemente o acogedor.
Resplandeciendo por igual para todo bicho viviente.
Poder darle los buenos días y las buenas noches
Y tú a mi lado: recibiéndole y despidiéndole
A la luna la quiero guadianesca.
Anoréxica o con sobrepeso.
Rielando en el Mediterráneo.
Participando, coqueta, en el juego de los eclipses
Y tú a mi lado: buscando sus rentrées
A las estrellas las quiero sin orden ni concierto.
Dibujando caprichosas formas.
Con sus Osas por aquí, su Polar por allá,
y alguna que otra fugaz siempre con prisas.
Y ú mi lado: contándolas al unísono
Al séptimo cielo lo quiero inamovible,
justo donde ahora está.
Con accesibles escaleras,
siempre limpias de ángeles caídos
Y tú a mi lado: paseando una y otra vez sólo hasta sus puertas
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Comentarios
Nos vemos:)
Más maravilloso es, poder leer comentarios como el tuyo.
Gracias, AMANDO
Saludos
Consuelo
Si he conseguido dibujarte una sonrisa, el agradecimiento es mutuo.
Saludos
Consuelo
Muy bueno
Me alegra que te haya gustado esa repetición
Gracias por la lectura y el cometario
Saludos
Siempre he preferido los versos que no riman.
Gracias por este poema.
César
Hubo un tiempo en que no concebía la poesía sin rima; pero, desde que descubrí el verso libre, no he vuelto a escribir ripios.
Gracias, César, por leer y comentar
Saludos
Consuelo
Me ha gustado mucho la organización del poema. Se estructura principalmente con un índice que luego se descompone en cada uno de los siguientes párrafos, quedando más relevancia en el último.
Sólo te diría, por buscarle pegas -tarea difícil en tu poema-, y, teniendo en cuenta que hablo subjetivamente, que el quinto verso del primer párrafo se lee forzadamente por su gran número de sílabas. Lo que haría es hacer uno más corto o dividirlo en nuevos versos más cortos alargando, de este modo, el párrafo primero.
Por otra parte, me descuadra también el quinto verso de este primer párrafo con la resolución del último párrafo. Me explico: Si dices, «tampoco te pido que me eleves a ningún séptimo cielo» en el primer párrafo, ¿por qué esta necesidad de ir hasta sus puertas, tal y como se manifiesta en el último párrafo?
Salutaciones,
Es muy interesante lo que planteas y de fácil aclaración.
Si te fijas, ese cuarto verso de la primera estrofa está separado de los tres restantes por un punto.
Fraccionarlo sería, a mi parecer, un error, porque entonces sí que resultaría ilegible.
Normalmente, el ritmo de un poema lo marca el propio autor y en este caso, la manera idónea de leerlo es, tras el cuarto verso contar hasta dos y leer el quinto.
Podría haberlo dejado como verso único, pero ese efecto lo reservaba para: “Y tú a mi lado…”
Espero que se entienda lo que trato de decir.
En cuanto a la segunda observación: eres la primera persona que se ha apercibido de esa contradicción. Eso quiere decir que has leído el texto en profundidad, algo que se agradece enormemente
Quien aquí expone sus deseos es una mujer que prefiere los términos medios: no persigue las grades felicidades y se conforma con quedarse -en este caso- ante las puertas pero, eso sí, poder hacerlo una y mil veces. Tal vez, porque no desea averiguar qué es lo que hay tras ellas.
Saludos
Consuelo
A mí también me gustan tu comentario y el tema:rolleyes:
Un abrazo, pilar47
Consuelo