Cambio de personalidad Se da por hecho como regla que una persona padece de algún desorden bipolar si a lo largo de su vida ha sufrido alguna depresión profunda, y, al menos, una vez ha pasado por algún episodio de manía, entendiéndose por “manía” un comportamiento fuera de lo común de alguien que actúa de manera eufórica, tanto en lo bueno como en lo malo. En estas etapas, se suele gastar en compras más de lo habitual, se suele comprar cosas innecesarias, se suele criticar a los demás, sin motivo aparente, o se suele desclasifican el orden de los valores en la vida.
También se considera dentro de esta faceta un aumento progresivo de la irritabilidad y una ansia desmesurada por dormir. Generalmente, en todas las manías el enfermo es incapaz de controlar su vertiginoso ritmo de pensamientos, lo que hace desorbitar su propia capacidad.
La depresión es otra cara del trastorno bipolar.
El cambio de una faceta a otra (de manía a depresión), es variable, y entre facetas existen periodos de estabilidad. Pero la frecuencia puede variar de una persona a otra.
Al trastorno bipolar también se le conoce como enfermedad maniaco depresivo. Afecta, según últimos estudios, al 6% de la población, y no al 4% como se pensaba. Para quienes padezcan este trastorno pueden ser excesivamente perturbadores. Pero la ciencia avanza en estos cambios de un estado de ánimo.
La bipolaridad puede aparecer en la adolescencia, o al inicio de la edad adulta, que es donde se mantiene más tiempo, aunque cada vez son más los casos en niños que la padecen.
Esta enfermedad no depende de uno, pues es un trastorno que afecta a la habilidad para ser funcional en las actividades diarias, afecta al trabajo, a los estudios, a la familia y a la vida social. Hoy en día se sabe mucho más sobre las causas y los tratamientos de este problema mental:
1) Se sabe que hay causas biológicas y componentes psicológicos en los trastornos bipolares que la mejor forma del tratamiento es la combinación de medicinas y psicoterapia. Contrariamente a lo que se venía creyendo hasta ahora, esta enfermedad no es exclusivamente bioquímica o de un desorden médico.
2) Se sabe que puede ser hereditaria, sobre todo de padres o madres que han padecido de Alzhéimer o Parkinson, pudiendo ser el el más afectado el primer hijo, sin que ello signifique que los restantes hijos (si los hubiese) se vean libres de la enfermedad.
El más importante episodio relativo a salud mental, es uno que subyacía pendiente y que estaba prácticamente olvidado, pero que tiene una enorme implicación para el futuro. El tratamiento está destinado a la estabilización del episodio, con el propósito de lograr la remisión, definida como un completo retorno a un nivel de base de funcionamiento y a la ausencia de síntomas.
La meta más específica de estos tratamientos es restar la frecuencia, la severidad y las consecuencias psicosociales de los episodios, así como y aliviar los funcionamientos psicosociales entre los episodios. Un paciente con daños crónicos, necesita un servicio específico de rehabilitación.
Ironía. La puerta de los obstáculos al tratamiento se produce en un momento en el que la ciencia de la psiquiatría está despertándonos para ver cuán enfermos nos encontramos.
Es cierto que los antidepresivos funcionan. El problema aparece cuando las compañías distribuidoras, y sobre todo las empresas fabricantes; es decir, los tan permanentemente cuestionados laboratorios farmacéuticos, no encuentran un medio fiable para probarlo, o no se ocupan ni preocupan lo suficiente para encontrarlo.

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Antonio Chávez LópezSevilla julio 2023