No, no soy un hombre feliz. Ni siquiera he llegado a saber en qué consiste la felicidad. A lo largo de mi vida he tenido la oportunidad de conocer a gente de diversos pelajes y he podido ver que el bienestar moral puede aglutinarse en torno a las cosas más inverosímiles y contradictorias. Infinitos son los cebos que el hombre se pone para cazar esa utopía que llaman felicidad; que, a mí, siempre me han parecido artilugios con los que nos pescamos nosotros mismos, de un modo ingenuo, incansable, agotador, como el ratón queriendo atrapar al gato. Para lograr felicidad, siempre he sentido la extraña sensación de estar luchando contra fuerzas invencibles.

Antonio Chávez López
Sevilla julio 2023
