La seducción obliga a un movimiento orgánico de la vista. Es una acción natural a la hora de la apreciación. Las miradas y las poses insinuantes incitan, y cuando topamos con un escaparate femenino, condenadamente irresistible, lo vemos como un menú preparado para nosotros y, sin poder evitarlo, no dejamos de mirarlo. Lejos del morbo, el erotismo es una invitación que estimula nuestra capacidad de observación de la belleza, y de cómo ésta existe en nuestra condición humana.
Antonio Chávez LópezSevilla julio 2023
