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ENCUENTRO PLANEADO (Capítulo 2/2)




CAPÍTULO 2

Nuestro galán, no confió en la actuación, muy ensayada de la señorita, desde un primer momento tuvo sus dudas, los espacios en blanco antes de cada respuesta, no fueron de su agrado, pero...era demasiado temprano para emitir juicio. Consideró no consultar con ninguno de los compañeros del trabajo, eran más que revoltosos y con seguridad tendrían insinuaciones que podrían complicarlo. Al día siguiente, a primera hora, se ocupó de reservar las entradas para el cine, no quería hacer papelones en su primer encuentro °oficial°. Consideró que sería atento de su parte invitarla a una buena cena como broche a la velada. No tenía mucha experiencia al respecto y por lo tanto recurrió a su hermano, gran amante del buen diente. Éste, llamado a su juego, aseguró que un lugar no muy concurrido, sería el escenario correcto para una cena romántica; el restaurante estaba situado en las afueras de la ciudad, a escasos diez minutos de viaje, y él mismo se encargaría de reservar una mesa, le aseguró que la cocina francesa, especialidad de la casa, concordaría a sus propósitos. Ahora solo restaba decidir qué tipo de ropa sería lo adecuado, decidió algo informal, remera y pantalón y quizás una campera. Durante los días que restaban hasta el sábado, quiso crear una imagen real sobre Graciela. Para ello trató de recordar las charlas telefónicas, a las que adhirió la conversación en el bar de la facultad. Dudó en cierto momento, pues recapacitando llegó a la conclusión que no coincidían entre sí, o sea que ella estaba sobre-actuando; las razones podrían ser varias y se dedicó a sopesar si continuar o no, con la obra de teatro preparada por la supuesta artista.

 

Vilma, la hermana de Cristian, el verdadero nombre de “Graciela”, no se tragó el anzuelo del cuentito de su hermanita, y consiguió después de no mucho esfuerzo, sonsacarle los pormenores del susodicho encuentro.

-¿Por qué diablos te presentaste vestida con ropa tan en contra de tus maneras y costumbres? Ya de entrada, empezaste corriendo en contramano, ¡no te entiendo!

-No sos quién para darme consejitos, y aparte no quería mostrar todas mis cartas en el primer juego, ya tengo ciertas experiencias al respecto.

-Solo pregunté el porqué, pues no creo que si deseas entablar una relación, digamos estable, sea lógico esconder las cartas, siguiendo tu sistema de juego, como lo llamas. Pero, quizás tengas razón, hace lo que te plazca, es tu vida, queridita.

La semana transcurrió en forma normal; concurrió a sus clases de teatro, tuvo un examen escrito sobre el tema de la obra que estaban ensayando, no se preparó como debía y el escaso puntaje deterioró su libro de actor. Tuvo una semana bastante confusa, pues el Jefe de puesta en escena, le indicó poner más énfasis en el papel que representaría, que desde un comienzo había cuestionado su elección agregando que era muy elevado para sus aptitudes. Ella insistió y por lo visto, las cosas no marchaban.

 Llegó el sábado. Al sonar el teléfono, y al escuchar aquella voz, titubeó hasta captar de quien se trataba...

-Siiii, hola...

-Graciela soy yo, Peter, raro que no reconocieras mi voz, ¿perdón, estabas durmiendo, llamo más tarde...

-No, no no, perdóname...estaba estudiando y me tomaste desprevenida, ¿Hola, hola, que tal, cómo estás?

-No hay problema, no quisiera molestar, solo avisarte sobre lo del cine para esta noche, ¿vendrás, no?

-Por supuesto, que pregunta, no te entiendo, ¿hoy te disfrazaste de cómico? ¡Cuántas personalidades tenés!

-No, Gracielita, lo del otro día con la máquina fotográfica fue solo un chiste, un poco de humor, por lo visto no así lo entendiste, lo lamento. Tengo una sola cara, y actúo siempre con la misma. ¿Podés decir lo mismo?

Un silencio de duración astronómica ocupó la línea.

-Hola, Graciela ¿Estás ahí?...

-Eh...sí, sí, claro, te estoy escuchando, no doy crédito a mis oídos, dudas de mi palabra, apenas nos vimos unas horas y tienes el tupé de desconfiar de mí, ¿por quién me tomas? Me has ofendido, considero, que si aquí hay un impostor, con seguridad no soy yo. No creo que tenga nada positivo continuar esta conversación, ¿no lo crees?

-¿Yo impostor? Pues bien, al igual que en el juego de cartas, lo que vale son las que se colocan sobre la mesa. Por lo tanto aquí expongo las mías: Traté de recordar nuestras largas conversaciones por teléfono, nada que ver con tu forma de hablar en el café de la facultad, dibujaste una joven abierta, libre, con ideales modernos, en contra posición con la persona sería, centrada, que lee libros que no concuerdan con la época y menos con la fisonomía dibujada. A decir de la vestimenta, me encontré con el típico uniforme de una persona mayor con la vida ya hecha, nada que ver con la del teléfono. Tienes razón, nada positivo hay en esta conversación, ni en nuestra relación. Lo que más lamento es las entradas para el cine, pues es un estreno. Pensándolo bien, hace mucho que le debo favores a mi hermano, le daré una sorpresa. Considero que cambios de papeles, de personajes, de vestimenta, son dignos de una actriz de teatro, por lo tanto te aconsejaría dedicarte a ello, con seguridad tendrías mucho porvenir. Hasta nunca Graciela, o como te llames.

El conocido click, resonó como un trueno. No supo si llorar, si patalear, o quizás gritar ayudaría. Quedó como una estatua, con el teléfono en la mano.

Al entrar Vilma, buscó a su hermanita y la encontró en su pieza mirando la ventana, con el pelo revuelto y cigarrillo en mano.

-¿Qué te pasa, mocosita, así vas a ir al cine?

-DEJAMEEEEEEEEE....


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