Y va de conquistaYa no usamos zapatillas de andar por casa,
obviamos el pene flácido de aquella estatua;
y ya no bajo mi dedo, bajándote tú la falda,
ni mi sexo, en su guarida bragueta, resalta.
Pero hoy lubricamos mis espesos fluidos,
vertidos salvajemente sobre tus genitales,
de sexo a sexo, por ambos requeridos,
que en un clímax conquistador sobresalen.
Antonio Chávez LópezSevilla agosto 2005