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Sylvia Plath

byronabyrona Gonzalo de Berceo s.XIII
editado septiembre 2008 en Literatura
He escogido una de las poesias pertenecientes al libro de poemas titulado ARIEL, de Sylvia Plath.
Tras una vida tortuosa, llena de rencores, celos, sentido de inferioridad, engaños, y desalientos, Sylvia, nos dejó una especie de diario en poemas, unos poemas quebrantes y agudos que nos llegan al alma.
Sylvia Plath, no es una escritora importante por haberse suicidado, o por los exitos ahora olvidados de su marido Ted Hudges, Plath, es importante, por su obra, porque aunque no se lo hubiese imaginado, ha pasado a la historia como una gran escritora, lo que siempre quiso ser.

LA LUNA Y EL TEJO
Esta es la luz de la mente, fría y planetaria.
Los árboles de la mente son negros. La luz es azul.
Las hierbas se lamentan a mis pies, como si yo fuera Dios,
hiriendo mis tobillos murmuran su humildad.
Espirituosas brumas humeantes habitan este lugar
separado de mi casa por una hilera de lápidas.
Simplemente no puedo ver si hay un sitio adónde ir.

La luna no es una puerta. Es una cara por derecho propio,
blanca como un nudillo y terriblemente turbada.
Arrastra al mar detrás de sí, como un crimen oscuro;
y está en calma
con el bostezo en O del total desencanto. Yo vivo aquí.
Dos veces cada domingo las campanas sobresaltan el cielo-
ocho grandes lenguas afirmando la Resurrección.
Finalmente, ellas proclaman con sobriedad sus nombres.

El tejo apunta hacia arriba. Su forma es gótica.
Sus ojos se elevan por sobre él, y encuentran a la luna.
La luna es mi madre. Ella no es dulce como María.
Sus vestiduras azules sueltan pequeños murciélagos y lechuzas.
Cómo desearía creer en la ternura-
el rostro de la efigie, dulcificado por las velas,
inclinándose, sobre mí en particular, con ojos indulgentes.

¡He caído tanto! Las nubes están floreciendo,
azules y místicas sobre el rostro de las estrellas.
Dentro de la iglesia, los santos serán todos azules,
flotando con sus pies delicados sobre los bancos fríos,
sus cabezas y sus caras rígidas de santidad.
La luna no ve nada de esto. Ella es calva y salvaje.
Y el mensaje del tejo es negrura -negrura y silencio.
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