Relato "El hijo del sepulturero" parte5

III

 

–Málika, Robert, ya podéis salir, necesito hablar con vosotros.

 

La pareja tardó unos segundos en aparecer tras el tejo, el tiempo que los llevó reunir el valor necesario. Málika, abrazada a su marido mientras ambos caminaban, miraba en todas direcciones buscando los cuerpos de los soldados, sus armas o uniformes, pero no alcanzó a ver nada, tan solo charcos y regueros de sangre como única prueba de lo que había acontecido. Viesca tenía en brazos al niño, envuelto en parte de una mortaja. Lo había limpiado torpemente y este dormía en sus brazos.

 

–Lo primero presentarme como es debido –comenzó la mujer –. Mi nombre es Viesca, disculpad mis modales de antes, pero urgía una intervención inmediata.

–No os preocupéis señora. No diremos nada de lo que aquí ha pasado. Mi mujer solo quería salvar al niño. Ahora que está a salvo nos iremos y olvidaremos todo. No tiene por qué hacernos nada. No hemos visto ni oído nada, por lo tanto, no podemos decir nada.

Viesca se rio bajando la cabeza, discretamente

–No voy a haceros ningún daño. Estoy aquí para subsanar una serie de desgraciados acontecimientos. Ah, y, por favor, no soy ninguna señora, no aparento edad ni tengo condición para serlo, podéis llamarme Viesca.

 

La sonrisa de Viesca era a todas luces sincera, lo que tranquilizó al matrimonio.

 

–¿Él bebe está bien? –Preguntó Málika.

–Muy bien, ¿quieres cogerlo en brazos? No estoy acostumbrada y no sé si lo estaré haciendo bien. Seguro que tú lo haces mejor.

 

Málika miró a su esposo buscando aprobación. Nunca había necesitado el permiso de Robert, pero en estas especiales circunstancias algo la llevó a hacerlo. Este le dio el parabién con un gesto con la cabeza. Soltó a su marido y se acercó lentamente a Viesca y cogió el recién nacido de los brazos de su salvadora. Al ver el rostro del bebe no pudo evitar romper a llorar. Fueron lágrimas de felicidad, pero, con ellas, también salieron las que por exceso de tristeza no brotaron con la muerte de su hijo.

 

–Lo haces infinitamente mejor que yo, se ve que serás una buena madre para él. No me miréis los dos con esa cara de asombro, este niño es ahora vuestro. Se muy bien que no salisteis de casa desde la muerte de vuestro hijo, nadie sabe que ha muerto, por lo que no tendréis que dar ninguna explicación. La plaga se llevó a alguien que no correspondía, los dioses lo acogerán con gusto, ya que no había cometido pecado alguno. Es una terrible perdida, como dije antes, un desgraciado acontecimiento. Pero, como bien es sabido, el sepulturero es generoso con aquellos que respetan las tradiciones y os da la oportunidad de tener un nuevo hijo. Os ruego que lo aceptéis y lo crieis como los buenos padres que sé que seréis. Solo os pediré una cosa, darle un nombre.

–¿Cuál es su nombre? –Preguntó Málika

–Silván

–Mi pequeño Silván –Dijo la nueva madre acariciando el rostro dormido de su nuevo hijo.






Comentarios

  • Parece el principio de una historia sobre Silvan...

    Aparte, creo que deberías explicar por qué Viesca sabe tanto sobre Robert y Málika.

    Leido todo, he de decir que has entrado con bastante nivel al foro. El formato es correcto (que. O suele ser habitual en escritores novatos cuando lo comparten por primera vez en un foro) y la fluidez me parece adecuada.

    Un saludo.
  • Muchas gracias por tus comentarios. Si, se trata del inicio de Silvan, uno de los personajes de un proyecto que tengo entre manos.

    Respecto a Viesca se sabe más adelante en la historia, ya que es uno de los puntos de unión entre personajes
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