[LISTA] Dayana Parte I Capítulo I (Segundo fragmento)

editado 19 de mayo en El oficio de escribir

Aquella tarde, al arribar al pueblo de Suscro, los exsoldados Cneo y Máximus fueron a la posada más cercana que encontraron. Una vez pagaron y dejaron sus caballos en el establo, decidieron ir a refrescar sus gargantas.


—Mira, Max. Sigue en pie la taberna donde veníamos a beber hace años. ¡Vayamos a recordar viejos tiempos!

—Está bien.


Al entrar vieron, detrás del mostrador, a dos mujeres muy ocupadas sirviendo jarras a la numerosa clientela, y a un hombre que debía ser el dueño del establecimiento. Decidieron sentarse en una mesa, y esperar a ser atendidos, puesto que no tenían prisa. Dado el ruido de fondo, podían hablar sin temor a ser escuchados.


—Está muy bien la chica morena. ¿Eh? —afirmó con una sonrisa pícara.

—Cómo eres, Cneo —le espetó friamente—. No hemos venido aquí a divertirnos.

—¡Tenemos derecho a evadirnos un rato después de este largo viaje!

—Tienes razón, no debería haber sido tan borde —dijo a modo de disculpa—. Y sí, qué pedazo de mujer.


En ese momento, vieron que el hombre hablaba con la otra camarera, señalando la mesa donde ellos estaban.


—¡Qué pena! ¡Nos va a servir la otra, la de pelo castaño!

—Venga, Cneo, que tampoco está mal.

—No está mal pero es eso, una chica del montón.


De repente callaron al ver que la muchacha de la que estaban hablando se hallaba delante de ellos.


—Buenas tardes. ¿Qué deseáis tomar?


Al decir esto, la chica mostró una amplia sonrisa que les heló la sangre: esa dentadura le quitaba todo el atractivo que pudiera tener.


—Dos jarras de cerveza, por favor —pidió Cneo intentando disimular su sorpresa y sonar natural.

—¡Marchando! —exclamó enérgica.


Una vez ella se alejó, Cneo no pudo contenerse.


—¡Vaya boca le ha tocado a la pobre! ¡Lo siento mucho por ella!

—Bueno, hablemos de algo que no sean las camareras. ¿No te sientes nostálgico al estar en este pueblo de nuevo?

—Claro, me trae recuerdos de la época menos dura de la guerra, cuando estuvimos destinados aquí. ¡Qué grande era el comandante Mark Blossom!

—¿Y te acuerdas de Onara?

—¡No me la recuerdes! —exclamó con un gesto de asco.— ¡Qué mujer tan desagradable! ¡Me alegro de ser tuerto porque tengo un ojo menos para verla!


Al decir esto se echaron a reir. Máximus continuó hablando de ella, pese a la petición de Cneo.


—Probablemente aparezca por esta taberna. A esa le gusta demasiado emborracharse. Si sigue viviendo aquí, al caer la noche la tendremos empinando el codo delante de nosotros.

—¡Ya será casualidad!

—¿Qué te juegas a que la vemos aparecer en un rato?

—Me juego diez doblones.

Y en cuanto Cneo pronunció aquella frase, se dieron la mano, aunque era una apuesta simbólica, pues compartían gastos en sus viajes. Iban a quedarse hasta la hora del cierre, solo para ver si Onara aparecía o no. La taberna fue vaciándose, y en un determinado momento solo quedaban ellos dos, las dos camareras y el encargado del establecimiento.


—Yo me voy ya a a casa —dijo este—. Fregad los cacharros antes de iros y cerrad con llave.

—¡De acuerdo, Tom! ¡Hasta mañana! —exclamó la camarera guapa con efusividad.

Una vez se fue aquel hombre, los dos exsoldados bebieron en silencio, escuchando la conversación de las chicas.

—Aún tiene que venir Jairo. Ha dicho que vendría y siempre cumple.

—Sí... dame ánimos, Esther, porque los voy a necesitar.

—Ya siento la parte que te toca, siempre te llama Cocodrilo y...

—¡Si solo fuera eso! —la interrumpió—. ¡Creo que se me ha debido marcar su mano en la espalda del palmetazo que me ha dado!


En ese momento entró otro chico más.


—¡Dayanita, vengo a por la revancha!

—¡Steve, eres incorregible! —exclamó ella sonriendo.


Cogieron cada uno cinco dardos, y justo entonces entró un chico jovial y corpulento.


—¡Hola de nuevo, chicas! ¿Ya está la Cocodrilo con los dardos? —Y entonces se dirigió a Dayana—. ¡Es increíble que siempre ganes!


Y al decir esto fue a darle una palmada en la espalda, pero ella se giró con una mirada furibunda y el chico, amedrentado, usó la mano con la que iba a darle para rascarse el brazo. Estaba claro, pensaron Cneo y Máximus, que ese tipo era el tal Jairo.


—Lo siento... a veces no me controlo. Ponme una jarra, Esther.


Esther le puso la jarra, y Jairo comenzó a conversar con ella, mientras Dayana y Steve competían. Sorprendidos, Cneo y Máximus vieron como Dayana acertó en plena diana las cinco veces, mientras que su rival acertó una sola vez. Ambos reían y disfrutaban, pero de repente, apareció Onara, tal como los exsoldados la recordaban, aunque más entrada en años: Una mujer obesa y malcarada. Máximus sonrió al haber ganado la apuesta. Notaron que tanto las dos camareras como los dos muchachos se sintieron muy tensos al verla entrar.


—¡Un vino! ¡Ahora!


Esther le sirvió, y cualquiera notaba que le temblaba el pulso al hacerlo. Una vez tuvo el vaso en sus manos, Onara probó el vino y a los pocos segundos se lo escupió a Esther en la cara.


—¡Está picado, puta!


Mientras Esther se limpiaba la cara con un trapo, Dayana saltó el mostrador y retorció el brazo derecho de Onara, haciendola girarse y quedar de espaldas a ella. Ante la presión de la llave, la obesa mujer hincó una rodilla.


—Puedo tenerte así todo el día —afirmó con sequedad, apretando la mandíbula—, así que yo me rendiría pronto.


Onara aleteaba el brazo izquierdo intentando golpear inútilmente a su rival mientras profería los peores insultos y amenazas, ante la mirada atónita de Cneo y Máximus. Finalmente, la mujer dejó de resistirse y cerró la boca, con clara expresión de rabia.


—No vuelvas a faltar al respeto a nadie dentro de esta taberna. Y como te conozco, doy por hecho que en casa te desahogarás con tu marido. Como vuelva a verlo con marcas de golpes, te rompo un brazo. Ya ves que soy capaz.


Al decir esto, la soltó y Onara se alejó lo más rápido que pudo. Una vez estaba a una prudente distancia, comenzó a gritar:


—¡Esto no quedará así, pedazo de zorra!


Y salió corriendo por la puerta ante las risas de todos los presentes, excepto los dos soldados, que estaban atónitos ante lo que acababan de ver. En ese momento, Dayana se dirigió a ellos.


—Ya va siendo hora de cerrar. ¿Podéis pagar, por favor?

—Sí, claro—contestó Máximus—. Estoy impresionado. Tienes una gran puntería, y reducir a esa mala pécora tiene mucho mérito para alguien de tu tamaño. Te han entrenado, ¿Verdad?

—Más o menos. Yo...—titubeó sonrojada, tocándose la melena con visible nerviosismo.

—A Dayana la ha entrenado su padre, que fue comandante durante la guerra —aclaró Steve.

—Bueno, tampoco estoy tan en forma—afirmó ella con sinceridad—. Hace años que casi no entreno porque trabajo de sol a sol y vuelvo a casa reventada. Pero reducir a esa vieja no tiene tanto mérito… y lo de los dardos, como suelo jugar aquí mantengo la puntería.

—Te llamas Dayana Blossom. ¿Cierto? —preguntó Cneo.

—Sí.

—Fuimos soldados bajo el mando de tu padre —afirmó visiblemente emocionado—. Yo soy Cneo, y mi amigo, Máximus. En nombre de los dos puedo decir que estamos muy felices por conocerte.

Comentarios

  • Oh, con que así es la conexión entre Cneo y Maximus con Dayana...

    Ciertamente, me ha parecido súper entretenido este capítulo y me he quedado con ganas de ver más. 

    El punto flaco (pero no mucho) de este capítulo es la ubicación de los puntos y comas en ciertas partes:

    Al entrar vieron, detrás del mostrador, a dos mujeres muy ocupadas sirviendo jarras a la numerosa clientela

    Se vería mejor si lo pones así:

    Al entrar, vieron detrás del mostrador a dos mujeres muy ocupadas sirviendo jarras a la numerosa clientela

    Y este otro:

    —Te llamas Dayana Blossom. ¿Cierto? —preguntó Cneo.

    Que puedes ponerlo así:

    —Te llamas Dayana Blossom, ¿Cierto? —preguntó Cneo.

    En ambos casos, esos puntos y comas cortan la frase e introducen pausas innecesarias. Fuera de eso, te ha quedado excelente.

    Por otro lado, asumo que este es tu aporte para la lista, ¿cierto?
  • Muchas gracias por leer y comentar. Sí, es mi aporte a la lista, como indica el [LISTA] del título.

    ¡Un saludo!
  • Hola Iramesoj, me alegra seguir poder leyendo fragmentos tuyos. Como ya comenté en otro hilo de Lista, me gusta que haya continuidad, y cuando ya conoces un poco a los personajes y la historia, la lectura es mucho más amena.

    Voy a dejar plasmados unos apuntes en este caso de coherencia que me han chirriado un poco. A los personajes ya los vamos conociendo, por lo que no veo que deba centrarme en este punto en este momento. Sus personalidades se van perfilando poco a poco, descubrimos detalles nuevos que permiten ir atando cabos y se mezcla la trama de Dayana con la de Cneo y Max, lo cual es interesante.

    A medio capítulo me choca el cambio de narrador. Al principio todo está visto desde Cneo y Max, no conocen a nadie, les atienden dos camareras (yo no había caído aún en que eran Dayana y Esther) y hasta ahí todo correcto. Sin embargo, de repente pasamos a verlo todo un poco desde el punto de vista de Dayana o sus cercanos demasiado rápido. Con la frase:
    —¡Hola de nuevo, chicas! ¿Ya está la Cocodrilo con los dardos? —Y entonces se dirigió a Dayana—.

    Ahí ni Cneo ni Max conocen aún quién es Dayana, para mí sería más intrigante que se siguiera narrando la escena desde su punto de vista, sin conocer a todos los que van reuniendo. Vale que Jairo haya dicho antes: Dayanita vengo a por la revancha, pero quizá quedaría mejor seguir dejando ese punto de vista de "descubrir lo que está sucediendo" desde Cneo y Max, en lugar de pasar ya tan rápido a un narrador omnipresente. No digo que esté mal como está, pero me ha llamado la atención. 

    Por otro lado me ha chocado un poco que el dependiente de la taberna, a altas horas de la noche, ¡decida irse y dejar solas a dos chicas con dos tiarrones desconocidos que a saber lo que las pueden hacer! Y a eso sumarle que en principio se va porque iban a cerrar, pero de repente se empieza a llenar la taberna de gente (y no solo amigos, dado que llega Onara). Quizá sea mejor omitir a esas alturas que es la hora de cerrar, ya se lo dice Dayana al final cuando les insta a pagar.

    Ya para terminar, cuando hablas de recuerdos, en mi opinión queda mejor si todo está en pasado. La frase en la que habla de que se alegra de ser tuerto (no me queda claro si Max o Cneo) en mi opinión quedaría mejor como:
    —¡No me la recuerdes! —exclamó con un gesto de asco.— ¡Qué mujer tan desagradable! ¡Me alegro de ser tuerto porque tenía un ojo menos para verla!

    Y poco más, me alegra leer y poder comentar :)
  • editado 23 de mayo

    ¡Muchas gracias Valdemar! :D

    Lo de que el dueño de la taberna se vaya dejando solas a sus empleadas con tiarrones fuertes, no había pensado en ello.

    Cuando dices que podrían “hacerles lo que quieran”, creo que te estás refiriendo a algo sexual, no a cualquier otra maldad como pudiera ser atracarlas.

    Supongo que me influye el entorno en el que vivo. En la España actual, lo normal es que si dos chicas trabajan en un bar, no les pase nada aunque la clientela presente sean dos o más tiarrones fuertes, y estén ellas solas. Existen delitos sexuales aquí, como todos sabemos, pero se dan en circunstancias diferentes.

    Sin embargo, esta novela no está ambientada en el tiempo y lugar donde yo conozco, sino que es un escenario que imita a la edad media, pero tomándose licencias, al ser género fantástico. No soy historiador y no sé cómo de realista sería esa situación en el medievo, pero algunos datos apuntan a que quizá sea más verosímil de lo esperado. Existe una leyenda negra sobre el medievo en el que se da una visión más oscura de lo que fue, por lo que quizá la situación que muestro y has señalado no sea tan poco realista en un escenario medieval. Aquí un enlace sobre el trabajo de las mujeres en el medievo para reflexionar sobre el tema:

    https://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2018/06/28/oficios-mujeres-edad-media/933986.html

    Este enlace no aclara del todo el tema que nos ocupa, pero el hecho de que desempeñaran todo ese tipo de trabajos (incluido el regentar tabernas), nos indica que posiblemente la situación que muestro no es tan inverosimil (aunque tampoco resuelve del todo el tema, pues quizá siempre estuvieran escoltadas de algún modo u otro). En cualquier caso, al escribir fantasía no soy muy riguroso con imitar fielmente el medievo, solo lo imito en lo que me conviene como autor.

    Si pese a mis explicaciones crees que debería cambiar esa parte, soy todo oídos. Te confieso que no me gusta contestar del modo que lo he hecho, pues cada vez que me ponen una pega y defiendo mi escrito me da la impresión de que aparento no aceptar las críticas. Esto no es así en absoluto, y de hecho si nunca me hubieran hecho críticas negativas, escribiría mucho peor. Sin embargo, en este caso particular, esto es lo que pienso.

    Un saludo ;)


  • @Iramesoj

    La licencia artística. Un recurso que a los escritores de fantasía nos viene de perlas en cualquier circunstancia.
  • A quien le toca ahora dejar su escrito? 
  • Creo que aceptar una crítica en ningún caso debe implicar que tengas que cambiar tu escrito! Ni mucho menos! De hecho, ya lo he comentado en algún otro hilo, me parece incluso mejor que el autor se defienda con uñas y dientes, porque significa que ha leído la crítica, la ha asimilado, y aún así ha visto que no es del todo aplicable. ¿Problema? ¡Ninguno! Muchas veces son distintos puntos de vista o interpretaciones.

    Puede ser que tenga mi mente condicionada por la época en la que vivimos (yo creo que a todos de pequeños nos han dado los típicos consejos de "no andes solo por la calle tan tarde", "no te acerques a desconocidos..."). Eso hace que ya crezcas siendo consciente de que esas situaciones existen (no necesariamente sexuales, pueden ser violentas o, simplemente, incómodas) y cuando ves que puede pasar pues se te enciende la bombillita de alerta. 

    Concretamente esa escena me chirrió porque sé que Cneus y Max son soldados, tíos recios (no sé si irán armados, pero imagino que sí) y que no se les conoce de nada en la taberna. ¿Que aún así es una situación que puede pasar? Pues por supuesto, ya te digo que en mi pueblo (de unos 500 habitantes) dejan cerrando solas a las camareras sin mayor problema. Antiguamente no tengo ni idea, la verdad. Pero bueno en la fantasía no hay por que adherirse 100% al pasado. Oye, lo mismo en el pueblo de Dayana nunca ha habido ningún problema y es algo normal... La naturalidad con la que ocurre la escena da a entender que es así.
  • @Iramesoj

    La licencia artística. Un recurso que a los escritores de fantasía nos viene de perlas en cualquier circunstancia.
    ¿Te refieres al "lo hizo un mago" o al Deus-Ex-Machina? jeje

    Licencia artística sí, por supuesto, ¡pero siempre con unas reglas lógicas que no desconcierten al lector! (si no son las del mundo real, al menos que sean lógicas en el mundo que has creado)

    Esta respuesta no tiene que ver con el relato de Iramesoj :)
  • @ValdemarGrim, lo es, dependiendo de como se mire.

    Tú mismo lo mencionaste: puede que en la vida real se vea raro dejar a dos chicas solas en un bar medieval, pero esto es fantasía y uno puede ser más...liberal en ese aspecto.

    A menos que...(si usé mal el término, házmelo saber)
  • Nooo, si estoy de acuerdo con lo de licencia artística, Gary!. Si no es en este género, ¿en cuál?
    A lo que voy es que esa licencia debe ser coherente a lo largo del texto. Por ejemplo, no me pongas a dos mercenarios en un bar con dos chicas donde no pase nada, y que luego nada más salir cojan y atraquen a una ancianita (por seguir con este ejemplo, aunque sea una situación muy burda).

    En fin, que no hablamos de cosas tan distintas y sé que parece algo lógico a tener en cuenta (sobre todo en casos evidentes). Pero bueno, no está de más mencionarlo. 

    Ya dejo de ensuciar el hilo de LISTA, que está más bien para recibir comentarios y no para divagar tanto en esto jaja
  • Hola. Acabo de leerme el prólogo y el anterior fragmento. Me ha gustado, porque la historia parece interesante y el personaje de Dayana cae bien. Ahora, para mi gusto y tratándose de una historia fantástica en un mundo ficticio, echo en menos descripciones de ese mundo (y no solo del paisaje). Luego, a Cneo y Máximos les veo un problema, y es que parecen totalmente intercambiables. Cierto que uno de ellos (Cneo, si no recuerdo mal), es tuerto, pero aparte de eso, no soy capaz de distinguirlos en cuanto a personalidad.
    Un saludo y sigue adelante con tu novela.
  • editado 24 de mayo
    Valdemar, no has ensuciado el hilo ya que el debate se relacionaba con lo narrado en el fragmento, tranquilo :smiley:

    Stargazer, te agradezco mucho tu comentario. Intenté hacer más serio a Máximus y más jovial y espontáneo a Cneo, pero no lo he conseguido, pues no eres el primero que me dice que son intercambiables. Tendré que trabajar en el punto que me señalas, y también lo de las descripciones, que es mi punto débil.

    ¡Un saludo!
  • También te digo una cosa. Llevas 2 capítulos (contando el prólogo) así que quizás no veamos las diferencias entre uno u otro TODAVÍA, jeje. Quizá todo sea cuestión de conocerlos un poco más.
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