Conexión Galaxias Intermedias. De mi novela Más allá del Universo

La primera idea total que existe del asunto universal data de los tiempos de la conquista galáctica, los hombres llegaron a Andrómeda en las eras del cómputo de los 21.000 millones de años después de la Creación. Más tarde por diversos sistemas se conquistaron otras galaxias y muchas más. Cuando consiguieron cierta visión de conjunto, las medidas del Universo, dónde terminaba, su tiempo, la vida total de las galaxias, se dieron cuenta de que aquel lugar era algo finito y cuales eran las coordenadas en las que estaba ese fin, el lugar donde terminaba la vida de las estrellas.
Todas las cosas se parecen a sí mismas, si las galaxias son cuerpos circulares que giran en la vorágine de un disco o núcleo, han debido tomar el modelo de algo concreto, es el Universo quien crea a sus criaturas. Fue también en esas eras cuando quedaron fijados  los centros universales., aunque fueron en todo momento, medidas cosmodésicas creadas por los cálculos científicos y matemáticos. Desde los centros a la periferia se extendían los vastos territorios donde, en el principio de los tiempos, las masas de gas y partículas dieron lugar a las galaxias.
En un grupo de esas galaxias situado en los niveles intermedios había vida, un pequeño planeta perdido en los torbellinos de un inmenso continente estelar. Un solo planeta y ellos -sus habitantes- lo sabían, puesto que el animal que consiguió hacerse el dueño y rey de aquel lugar, conquistó también la galaxia e hizo de ella su casa. Eso llamó su atención de forma poderosa, ¿por qué un solo planeta con vida?, ¿por qué un solo animal fue el rey de aquella creación?
La galaxia se llamaba Xik-N-Intermedia y el planeta donde había vida Urgo. Las primeras especies databan como en la Tierra de los principios de la Creación, nacieron con el universo y seguramente acabarían con él. Urgo giraba en torno a una estrella de nombre Itol y era un planeta con una fantástica atmósfera plagada de fenómenos meteorológicos y cambios climáticos, en función de un rico panorama estacional. Había estaciones altas, estaciones bajas, primaveras y otoños, estaciones blancas, verdes y rojas, inviernos y veranos. En la mayorìa de los casos, era el satélite correspondiente quien marcaba las estaciones y también, por supuesto, la proximidad o lejanía de la estrella.
En la superficie del planeta había grandes continentes donde convivían la mayoría de las especies y amplios océanos de gases pesados que lamían las costas en suaves runruneos de sonidos y ondas. La naturaleza era fenomenológicas, el ciclo de la vida no seguía la pauta nacimiento, desarrollo y muerte, sino que sucedía según una serie infinita de probabilidades, en el sentido, de que las especies vivían  cuando les interesaba, o cuando resultara más conveniente según el ciclo de la naturaleza.
La raza que al final de todas las etapas biológicas se proclamó reina de la creación fue la de los Elebors. En el planeta Urgo sólo existían ellos, no había ninguna otra raza pensante, un elebor era el único ser con la cualidad de pensarse a sí mismo y desde muy antiguo siguieron las indicaciones que les susurraba la vida. Como muy bien dijo uno de sus sabios al principio de la historia que "la vida es sólo un ser que está mirándose a un espejo", así los elebors. En su enajenación no contaron para nada con el resto de las especies  de Urgo a no ser para comérselas. Los elebors inventaron la palabra y la risa, los aparatos y la ciencia y por aquellos años eran una de las civilizaciones más avanzadas de todo el universo.
Los mejores amigos de los elebors eran los "cuzs", unos pájaros de plumaje azul domesticados en los primeros tiempos de la civilización. Era muy extraño que un elebor saliese de su casa a pasear sin llevarse el "cuz", al dejar el jardín el pájaro hacía un giro y se posaba en el hombro.
La raza elebor estaba muy orgullosa de sus propios logros y las astronaves cruzaban el espacio rumbo a cualquier lugar de la galaxia. El dato más curioso es que todo alcanzó unas metas tan considerables de progreso gracias a algo muy simple, una única y crucial circunstancia: el aprovechamiento de un sol que estaba a cinco años luz  del sistema planetario de Itol, una estrella enana de nombre Ebóo que pasaba por las últimas fases de su vida y, en esos momentos, representaba un pequeño cuerpo granular del tamaño de Urgo.

(Continuará)

Comentarios

  • Hola, como estas, un poco de información no quedaría mal, no somos un tablón de anuncios.
  • está bien sí tienes razón, pues resulta que hace unos años, esta es mi segunda o tercera novela que publique en Entrelíneas editores, bastante buena gente y serios, pues yo quería si es de vuecencia y del resto de los asistentes al foro, exponer ahora en los siguientes días, esto, una de las historias que aparecen en mi novela Más allá del Universo, se trata de una historia sobre la posible existencia de vida extraterrestre, pero como si quienes tuvieran el problema fueran gente de otra galaxia, ¿me seguís? así es que esas son mis intenciones, en realidad soy nuevo en la plaza ¿verdad? y cualquier indicación es bienvenida. saludos.
  • Hola. Hay una sección llamada 'Publica aquí tu relato'. Creo que es un buen lugar para hacerlo.

    Saludos.

  • sí, es cierto, he mirado eso, pero me remite al apartado de Ciencia Ficción. Creo que voy a seguir por aquí, gracias y un saludo.
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