SOFÁ

Esta vez no erraré el tiro. Pienso haciendo un molinete con la pistola. Te odio: por tu bulimia, por tu morbidez, pero sobre todo por tu egoísmo acaparador del sofá que acordamos sería de ambos y luego...

Claro; al final ha sucedido lo que llevaba esperando con ansiedad durante tanto tiempo, que te lo has cargado.

En fin ¡Aquí estamos! Tú engullida por el cuero y el plumón y yo presto a manejarme con la pistola grapadora, para que no escapes de tu improvisada mortaja... Por cierto, jamás pensé que la piel de un sofá insonorizara tan bien.
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