LOS SUEÑOS
Jugamos a acariciar el destino por miedo a que nos depare algo que nada repare.
Medimos nuestros sueños sin saber que justo es ahí donde pierden su mágia para convertirse en una mera probabilidad.
Pasamos media vida con nuestros miedos sin saborear lo que se esconde detrás de tantos muros.
Se hace tan difícil llegar a ser uno mismo que nos rendimos al da lo mismo....
Nos empachamos de peros de tal forma que el peso de la conformidad se apodere de nuestra vida con toda facilidad.
A mi que me lo quiten todo.
Pero a mis sueños que el tiempo no ose cortarles sus alas pues sin ellas vuelan a ras de tierra para al final terminar ahogándose entre tanta mierda.
Antonio J. mascaró Pérez