Sábado, noche
[FONT="]En la sala de espera, tras las puertas de los ascensores y montacargas, dentro, en los gritos de los pasillos, subiendo y bajando por las escaleras, en las pupilas de los ojos, franqueando las fosas nasales, en las sirenas de ambulancia, propagándose por la sangre, a estas horas, todo anda impregnado de locura un sábado por la noche
[/FONT][FONT="]- ¿Cuánto tiempo lleva borracho señor? -. - Señora, esto es Urgencias, no puede venir a molestar por un simple dolor de cabeza -. - Echa una mano con este, asoma el hueso por el pantalón como el mástil de un velero -. - Está convulsionando, llevarla a la sala dos, entubar y sacar el frasco de pastillas que lleva dentro. ¡Rápido! -. - La cabeza me duele como si me estuvieran masticando el cerebro Señor -. - Este hijo de puta trae una navaja en el costado y la nariz esparcida por la cara -. - Amigo, bebo luego existo -.
[/FONT][FONT="]El espacio se revela inundado de impaciencia. Con angustia, las puertas batientes abren y cierran palpitando como agallas fuera del agua. Echar una carrera con la mirada por los gestos: Ríe tomando impulso con sus dientes. Hago lo que debo exclaman esos ojos turbios. El dolor punza aquellas cejas espesas. La cara de la esquina palmotea en alcohol intentando mantenerse a flote. Enfrente, la sonrisa está levantando la falda a la enfermera. Dos bocas enzarzadas enseñando los dientes, arrojándose insultos irritan el aire. La carrera fatiga, mostrando un enfermizo desapego al constituido sentido del mundo.
[/FONT][FONT="]- Todo hombre puede cometer una locura si el Diablo le presta alas. Al Diablo se las prestó Dios -. Abriendo boca. Mientras, el instrumental de sutura, esterilización y anestesia esperan en formación militar sobre las bandejas; los bisturíes, tijeras y cuchillos con sus filos a la espera, brillan con soltura bañados por los focos del quirófano.
[/FONT][FONT="]Alimentado por el orgullo de la vanidad, engordaba. - Y solo algunos seres humanos se diferencian de los animales, los que hemos decidido no reproducirnos y cultivar el placer-. Las frases lapidarias adobadas con flema, uno de sus platos favoritos. - Los demás camináis erguidos, no siempre y eso lo hacen hasta los monos. Llegas tarde cariño -. Obedeciendo a las cadenas de la costumbre y con dos señales de stop en los ojos, sabiendo de memoria el camino transitado cada vez que comparten turno. - ¿No te cansas de flirtear?, sabes que soy territorio vedado con dos hijas cual vulgar chimpancé y las calles con la nevada están imposibles. Buenas noches Doctor, buenas noches George -. Entre el suelo gastado del quirófano y el amanecer, quedaba por delante atravesar las grietas que abre la noche. - Eso y el precipicio de tus piernas es lo que me motiva, solo trato de mostrar lo que un día desafortunado perdiste. Tú eres de los nuestros. Buenas noches Camarada -. La luna en fase creciente, velando el camino, sonríe con la luz cinérea en sus labios. - Buenas noches Alice. Sam tiene la noche espesa y es divertido estar siempre sorteando los aleteos de cristal afilados entre doctor y enfermera, pero es hora de abrir el negocio -.
[/FONT][FONT="]Los chasquidos de zafiro anticipando la música, cuarenta y cinco revoluciones por minuto y la Obertura 1812 comienza a desplegarse presagiando la salva de disparos de cañón por llegar. - Últimamente no sales del Romanticismo tardío -. Dardos con formas de palabras - Se te llena la boca de impaciencia, y es cuestión de tiempo que te asignen uno donde reinar, pero mientras tanto, mi quirófano, mi música. Y sabes que soy un romántico sin corazón, alguien lo tiene que poner - . Repele la diana. - Estamos en 1946, hoy los corazones laten impredecibles, sincopados en Bebop -. Dando unos golpes rítmicos en su pecho. - Olvida tu ritmo en las calles de Harlem y empieza a mover tu culo blanco -. Sin mediar transigencia en el tono de la respuesta. Pasa un segundo. Doce en punto en las manillas del reloj, dispuestos a estibar la mercancía a salvo, surtida por la erosión que ahorma en suerte cada vida que llega a sus manos sin importar mucho por qué.
[/FONT][FONT="]Tras las notas de La Marsellesa donde Tchaikovsky patea con ganas al chovinismo imperial, Napoleón irrumpe por la puerta inaugurando la noche. Casi dos metros de nervio extendidos sobre el plano de la camilla, atados con correas de cuero por pies y manos. - Viene custodiado por la policía, con una navaja clavada en el intercostal izquierdo y la nariz fracturada. Aquí dejamos al angelito y cuidado, quien intentó cortarle las alas ya no lo cuenta. George, tus diez dólares -. A las doce y cinco, de pie, en silencio Hécate dispone.
[/FONT][FONT="]- Todo gran hombre digno de conocer, ha amado alguna noche entre rejas -. Suelta con los ojos puestos sobre los dos acantilados con medias de nailon que se dirigen ligeros hacía la camilla. - Es cuestión de distinguir entre las dos posibles clases, locos dignos y locos de mierda. ¿Apuestas? -. En claro desafío desde las calles de Harlem y dando dos tirones fanfarrones con los dedos aferrados a cada lado del billete. - Yo por loco de mierda -. Acercando y colocando la camilla en posición. - Secundo la moción -. Conjurando su apuesta con el aliado. - No queda más que apostar por mi amigo, dos contra uno, un placer -. Evocando la mirada que flotaba sobre la cara ensangrentada.
[/FONT][FONT="]De repente el olor a salitre lo inunda todo y la humedad de la ciudad en verano se pega a los recuerdos paralizando por un instante el cuerpo. Una y otra vez la misma pregunta, ¿sabes qué es sentirse vivo?, estallando en la cabeza, ¿sabes qué es sentirse vivo?, encajando cada golpe seco. El sabor de la sangre en los labios, corriendo entre los dientes, atragantando la garganta. ¿Sabes qué es sentirse vivo?, el corazón acelerado, el gentío aturdiendo como un zumbido en los oídos. ¿Sabes qué es sentirse vivo?, con el sudor frio recorriendo la espalda y la tensión del instinto de supervivencia intentando escapar de la mirada.
[/FONT][FONT="]El instrumental en las bandejas rompe filas. -¿No sería mejor presentarse con un simple dolor de muelas?, ¿qué tal se encuentra amigo?-. Enterrando el orgullo. En sus manos,las tijeras describen un círculo cortando la tela alrededor de la herida, sobre la mitad del diámetro se alza como un cadalso la empuñadura de nácar, mecida fulgurante por la respiración y la luz. - Todas las noches sin excepción, el ladrón de guante negro sale de ronda a su hora, pateando la ciudad de cristal y cemento. Entra a hurtadillas en los edificios escamados. Subiendo por las escaleras, cuenta en silencio la amargura según cae apurada por los peldaños, para distraer el hambre que se le agarrota en la boca. Y después piso a piso, con sigilo, busca el botín. Entre los edredones y sábanas donde por las noches la gente se entierra, entre el oleaje de alientos dormidos, entre los latidos sumisos de los corazones, alguna brizna de amor que llevarse a la boca. Está en los huesos. Un muerto de hambre en la ciudad de cristal y cemento carcomida por la soledad. No estoy mucho peor que ellos, solo mantengo los ojos abiertos............................¡Amigo! -. Estampado en los ojos un saludo forzado entre los cañonazos que perforan el aire de fondo. - No se ponga trascendental o me hará perder la apuesta. Y ahora voy a tratar de poner orden en este desorden de nariz que le han dejado. Alice, puede ir a aletear con Sam, con esto me apaño solo -. Con burla en la mueca. - Cuanta amabilidad -. Devolviendo el gesto.
[/FONT][FONT="]Liebestraume empieza a apuntalar el ambiente y a edificar el aire. - Para destilar amargura, hay que tener un cerebro que a uno legue el veneno de la conciencia, rara avis, no pida a la gente más de lo que puede ofrecer. Esto le va a doler -. Aferrándose y tirando decidido del cadalso de nácar. - El dolor le hace a uno sentirse vivo y pone nombre propio a cada uno en su existencia. Es la lección a aprender y yo revelo el camino a los elegidos-. Ladrando feroces las palabras por la huida del acerode laherida -.- Sostén esto cariño -. Recreándose un instante en la blusa que luce amable con dos botones deshojados -. Y hoy por lo que han contado se le ha ido la mano, ¿no es así, amigo? -. Dando puntada con hilo -. - [/FONT][FONT="]Ya que no tiene mucho aprecio por la vida, debería al menos cambiar la frase por muere y deja morir.- [/FONT][FONT="]Entrecruza en la conversación arrastrando con desprecio las palabras con la navaja en las manos -.[/FONT][FONT="] - [/FONT][FONT="]Que soy descendiente por parte del odio no lo niego. Pero no me acuse de despreciar la vida. Hay que llegar al extremo para apreciarla en su magnitud y grandeza. Hoy ese hombre ha sentido, por un instante, lo que hace siglos había olvidado -.[/FONT][FONT="] Con la nariz en su sitio. - [/FONT][FONT="][FONT="]Si, yo aprendí la lección una noche de verano en un tugurio del muelle[/FONT] -. Con el orgulloso en la sonrisa del trabajo realizado.
[/FONT][FONT="]Ríe tomando impulso con sus dientes. Asaltan dudas a los ojos turbios. El dolor da un respiro a las cejas espesas. La cara de la esquina, rendida, ahogada en alcohol. Enfrente, la sonrisa busca una falda. Dos nuevas bocas enzarzadas enseñando los dientes, arrojándose insultos mantienen irritado el aire.[/FONT]- Y vosotros dos, aflojar los veinte dólares -.
JLFRIAS