A mí querida madre.
A mi madre querida.
Se acerca la fecha maldita
y un año más, separadas.
!Maldito¡ destino bífido
que nos castigó.
Esta interminable ausencia,
vacía de despedidas,
llena de desamparo.
Donde nace una lagrima
se muere el lamento.
Y aunque no muero,
me desgarro por dentro.
Un abrazo, un solo beso,
hoy, vuelve a mí el deseo.
Mas solo nacerá una lagrima
y morirá un lamento.
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