¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

Salvador

pinkipinki Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
editado mayo 2015 en Poesía General
Ti… ti… tiri… tan
en las yemas de mi lengua
las tripas de tu madre, Salvador.

Son sus heces claros pececillos,
escurriéndose en la clara de mi boca.

Déjame inflar el globo granate,
no temas por la menstruación.
No me hagas sentir culpable, otra vez no,
no me ofrezcas tus tiernas manos infantiles,
llenas de saltamontes.

La mujer gorda y fea de la esquina
está cociendo en su caldero ojos de buey,
se parece, sí Salvador, se parece a tu madre.

Y dime, ¿qué culpa tiene la leche,
que cada mañana se pega a los ojos;
y besa las bocas sin miedo,
mordiendo las larvas celestes?
La lástima, recuérdalo Salvador,
es la excusa de los insectos
que devoran las heces moradas.

Ya sabes que también creció
en el vientre de tu madre
el hormiguero del silencio.

¿Recuerdas a aquellos elefantes
que se paseaban con muletas,
fingiendo estar tristes?
Entonces, no me dieron lástima,
pero ahora que mastico tus ojos de niño,
recuerdo a la mujer que se amputó el pecho
por no darte de mamar.
¡Qué cruel, Salvador, qué cruel!

Pero no, por lo que más quieras,
no vuelvas a hablarme de la comedia
de aquellos hombres,
que osaron orinar en fila horizontal,
rociando con su metralla al pobre Federico:
aquel risueño jilguero
que tantas mañanas te cantó al oído.

No Salvador, no te equivocabas,
el mundo es un gran espejo giratorio;
y es difícil reconocer un seno mutilado,
llorando en unas manos infantiles.

Sólo nos puede salvar la farsa de los insectos
que buscan la leche en los ojos y las bocas;
los vientres y las salivas; e incluso, Salvador,
en las heces y la orina.

¿Muerte me dices, Salvador, muerte?
No, comedia, sólo comedia, recuérdalo,
acuérdate de Gala.
¿Puedes escuchar aún el ruido de su vagina
masticando a los indefensos saltamontes,
orinando la leche, aquella adorable consternación
que te devolvió a la vida?

Ahora bésame, estruja tus huevos
en el hormiguero de la infancia,
allí donde aún susurra el fusilado jilguero.

Yo te prometo que volverás a nacer,
y Gala será tu madre, y tú su hijo:
la dulce leche que descansa
sobre un lecho de saltamontes.

Las muletas me han dicho:

que tirita el silencio del vientre,
esperando a que Salvador Dalí
dibuje los senos de los cisnes;
derramando su blanco vuelo
sobre las playas de Cadaqués.

Comentarios

  • BucolicoBukowskiBucolicoBukowski Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado mayo 2015
    Grandiosos todos: tú, Dalí, el surrealismo, el poema y las imágenes nauseabundas.
  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado mayo 2015
    Desgarrador de-mente, Salvador versus pinki. Surrealismo poético acompañado de fotogramas de imágenes que llegan como en un circo siniestro. Lo he leído tres veces, pero pasaré a releerlo de lo que me ha gustado... ¿"Ti… ti… tiri… tan"? ¡qué principio! un preludio de lo que viene después...
  • pinkipinki Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado mayo 2015
    Muy amable Estrofa por tu elogioso comentario. Sabes, uno se siente muy chiquito al lado de un genio, quizás no deja de ser atrevido dedicarle un poema.

    Pero como no puedo callar la boca, así lo hice.

    Un saludo cariñoso

    :)
  • pinkipinki Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado mayo 2015
    BucolicoBukowski escribió : »
    Grandiosos todos: tú, Dalí, el surrealismo, el poema y las imágenes nauseabundas.


    Me siento abrumado por tanta generosidad hacia mi poemilla, te lo agradezco de corazón, Bucolico.

    Un abrazo

    :)
  • Not FoundNot Found Pedro Abad s.XII
    editado mayo 2015
    vamos! coño!!

    Sólo nos puede salvar la farsa de los insectos
    que buscan la leche en los ojos y las bocas;

    que esta de puta madre!!!
  • pinkipinki Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado mayo 2015
    Vaya, pues yo que me alegro que te guste.

    Un abrazo.

    :)
Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com