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La madrugada

ymaskaymaska Gonzalo de Berceo s.XIII
editado marzo 2015 en Poesía General
La Madrugada
Me siento junto a la madrugada la veo insegura y asustada.
Le tiendo mi mano, ella esta fría y su mirada herida.
Solo le aliento a que suspire y hable. Le animo a que nunca llore para dentro pues el curarse se hace más lento.
Alza la mirada, me encuentro ante un rostro partido y curtido con perfiles de miedo acompañados por su hermano el dolor.
En mis bolsillos ninguna medicina, mi única salida la sonrisa.
No se me da mal tengo que estar muy mal para hacerlo mal.
Solo te puedo ayudar si quieres hablar le comento.
Ella duda a penas un momento. Da un leve suspiro que se asemeja al último quejido del moribundo que ya cansado de recorrer tanto mundo opta por abandonar este mundo.
Me dice que ya no puede, que en su recorrido por el manto opaco de la noche solo se topa con nichos repletos de sueños, cementerios de ilusiones, jardines de desesperación, mares teñidos a golpe de sangre, parques con las sombras de aquellos adultos a los que la prisa no les dejo ser niños. Reuniones adornadas con serpentinas vacías de sentimiento, parejas condenadas a vivir entre rejas, enfermos sin más compañía que su dolor, mujeres que en la sombra de la luna lloran su dolor temiendo la llegada de su maltratador, y sobre todo dice haber perdido toda esperanza e ilusión.
Que puedo decirle ante tanta desesperación.
Pero si de algo sabe este aspirante a payaso es que detrás de cada lagrima esta la falta de un abrazo.
Y entonces le abrazo y le digo:
La noche tiene recipientes grandes y hermosos repletos de sueños, grandes llanuras rebosantes de ilusiones, jardines desbordados por olores y colores, mares azules y cristalinos invitándonos a zambullirnos en su mundo cristalino, parque llenos de niños y padres jugando a ser niños, reuniones amparadas por el anfitrión de la amistad, parejas abrazadas durmiendo junto a sus sueños resguardados por las estrellas, enfermos descansando y sanando para al llegar tú madrugada poder levantarse, asearse y pasearse. Mujeres y hombres aguardando al que saben que con la madrugada vendrá su amor. Y sobre todo madrugada tienes que entender que sin tu llegada toda la vida se queda en nada. Pues el día jamás se levantaría de la cama y la noche acabaría cansada y hastiada. Viviríamos en el destiempo sin más compañía que sentirnos perdidos en el tiempo.

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