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Asesino Profesional

Bar ImperioBar Imperio Gonzalo de Berceo s.XIII
editado septiembre 2014 en Narrativa
Soy asesino profesional y mato a la gente por dinero.
No tengo ninguna clase de escrúpulos.
Aunque, bueno, eso pensaba hasta ayer al mediodía, cuando el amigo de un viejo conocido me encargó un trabajo por 50.000 dólares.
Habíamos mantenido una reunión en uno de los bares más exclusivos de la ciudad de Buenos Aires y el tipo me informó que la plata del contrato ya estaba depositada en mi cuenta bancaria en Suiza.
Eso para mí fue más que suficiente.
Hice un par de visitas al sitio del banco por Internet y comprobé que la afirmación era cierta.
Yo siempre guardo mis valores en Suiza porque toda mi vida fui a lo seguro. No me importan los misiles rusos o yanquis, ni tampoco los decadentes ingleses y menos los franceses de la vieja Europa. Yo deposito mi dinero en Suiza y con esos valores espero afrontar mi vejez.
Es que han sido años muy duros para mí.
Siempre estuve dedicado a calcular de manera precisa el destino de mis balas y además con la obligación de huir sin que me atrapen. Hasta hoy he matado más de treinta personas aunque tal vez la cuenta no sea demasiado exacta, vaya uno a saber.
Una noche debí balear desde casi una cuadra de distancia al yerno del presidente de Tanzania usando un Barret M82 de mira telescópica y nunca supe bien si terminé por matarlo o el infeliz quedó tan solo inválido hasta el final de sus días. En fin, son todas cuestiones estadísticas de las que prefiero no opinar.
Lo cierto es que ayer al mediodía el amigo de un viejo compañero me encargó asesinar a la esposa adolescente de un desconocido jeque árabe que vivía en Argentina.
Seguro que este hombre que me encargó el trabajo recibió de parte del jeque una suma mucho más importante que la mía pero eso no me importó. Ya les dije que soy asesino profesional, estoy conforme con los 50.000 dólares que me depositaron en Suiza y nada de lo demás me importa.
Y entonces conseguí el mejor rifle de mira telescópica del mundo, otro Barret, el M 99 con cerrojo y me instalé en el piso ático de un edificio cercano del barrio de Palermo dispuesto a cumplir con mi contrato.
Buenos Aires tiene la mezquita más importante de América Latina, valuada en decenas de millones de dólares. Tiene biblioteca, jardín de infantes, escuela primaria y secundaria, salas de conferencias, áreas para vivienda de imanes, sector para deportes, confiterías, playas de estacionamiento y parquización a todo su alrededor.
Lo único que yo debía de hacer era disparar desde el ático y meterle una bala en la cabeza a la muchacha casada con el jeque árabe.
Ése era mi único cometido. Ése era mi único propósito.
Hasta que entonces sucedió que la vi.
Fue como una especie de resplandor que acabó por empañar incluso a la mira telescópica del arma que disponía para mi cometido.
Era tan hermosa que hasta resultaba difícil de describir.
Ella caminó hacia un costado, donde casi no la iluminaba el sol, y se quedo en una posición estática, detrás de los árboles más grandes del parque porque las mujeres (eso creo) no pueden entrar a las mezquitas. Y entonces noté los enormes ojos negros y el pelo brillante que rodeaba su rostro y sus orejas. Miré su nariz perfecta y armoniosa y sus hombros pequeños y cercanos y también el velo y la belleza que cubría su rostro y su mirada indescriptible e interminable para mí.
Fue todo como un ritual que sucedió ante mis narices, algo de lo que no logré zafar, una condena que no pude dejar de sufrir. Fue como una especie de nube que nublaba todo aquello que pasaba entre nosotros. Una escena donde sería seguramente clavado en una cruz.
Pero sin embargo igual le disparé.
Estaba matando a la belleza y nada me importaba. Los designios de la muerte son muy duros de entender. Yo tan solo apretaba el gatillo hasta matarla y vaya uno a saber lo que iba a pasar después.
Es probable que pronto me retire al centro de Europa y pase una apacible vejez.
Me está comenzando a costar mucho apretar el gatillo y seguramente recordaré por el resto de mi vida los enormes ojos negros de esa joven mujer.
Tal vez en el futuro tenga mucho dinero guardado en mi banco de Suiza y camine en paz por Locarno, paseando a mi perro a orillas del Lago Mayor.
La verdad que no lo sé.
Soy asesino profesional y mato a la gente por dinero.
No me obliguen a repetirlo otra vez.

Comentarios

  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado septiembre 2014
    Por un momento pensé que no le dispararía a la chica y se la robaria:eek:
  • odmaldiodmaldi Fray Luis de León XVI
    editado septiembre 2014
    Muy poco los 50 mil. Con ese tipo de cantidad le tocará matar unas cuantas más para asegurarse la vejez que dice quiere en Suiza.

    Por otra parte, deje de estar revisando sus cuentas por Internet; no deje rastro de nada. También me da curiosidad saber cómo reaccionó toda esa gente en Palermo, que si bien recuerdo, era muy transitiada y turística.

    Quién iba a creer que el precio de asesinar a la belleza misma era de tan solo 50, lo que no recuerdo era si es o no es un asesino profesional. ¿Dijo usted que es profesional? ¿Me lo podría repetir, por favor? Gracias.:D

    ¡Gracias por compartir!
  • Bar ImperioBar Imperio Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado septiembre 2014
    Mejor no contradecirlo Odmali, por algo lo ha repetido varias veces. Además ha confesado que cargaba con unas treinta muertes. Con eso le alcanza para una jubilación en Suiza...¡Gracias por tu comentario!
  • odmaldiodmaldi Fray Luis de León XVI
    editado septiembre 2014
    Jajajaja, tiene razón. No vaya ser que entre un balazo por mi ventana.

    Yo decía lo de 50, porque a como van las cosas y la devaluación del dólar, imagínese usted que dentro de poco eso no será nada.

    Saludos!
  • FrancescaFrancesca Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2014
    Está muy bien... ¿Cómo no?


    Mientras lo leía, me decía:


    -Sí que sabe de todo nuestro Bar.


    Sobre tu estilo: su fluidez me encanta. Lo leo desde el principio hasta el fin como en una ola. No necesitas abusar de los adjetivos, no necesitas artificios. Gracias.

    Desconozco si las musulmanas pueden acceder a las mezquitas. Yo he entrado en la Mezquita de Alabastro, en el Cairo. Pero desconozco si la causa fue que era una "infiel", y da igual que entre porque -total- ya estoy condenada de todas maneras.


    Saludos afectuosos.
  • Bar ImperioBar Imperio Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado septiembre 2014
    Gracias Francesca, siempre tan gentil. En realidad, no quiero decepcionarte, pero muchos de los datos del cuento los saqué de Google. En especial los de balística. Respecto de las mezquitas, yo tampoco sé si pueden entrar o no las mujeres. Lo desconozco. Así que preferí dejarlo de ese modo en el relato.
    Borges solía recomendar el no ser demasiado asertivos al escribir. Decía que alguna pequeña duda del narrador cada tanto, lo hacía mas veraz. En fin, te agradezco el comentario. Yo me estoy adaptando nuevamente al sitio y a la brevedad me pondré a leer y comentar. Te mando un saludo. Que pases un hermoso fin de semana.
  • Lara TerraLara Terra Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2014
    Hola barImperio.

    Es triste saber que para algunos todo tiene un precio.

    Buen relato, me alegra volver volver a leerte.

    Un saludo
  • estrofaestrofa Garcilaso de la Vega XVI
    editado septiembre 2014
    Al empezar a leer el relato pensé en la película "El profesional (Léon)" con Jean Reno haciendo el papel de asesino profesional... pero nada que ver...

    Tú asesino profesional tiene muy claro lo que quiere y no tiene escrúpulos para llegar a conseguirlo... Sus victimas son un fin para conseguir un medio, y no pierde su objetivo en una belleza ni unos ojos... y el lado humano lo omite, sino no podría ser un asesino profesional, sería algo así como Torrente :-D

    Gracias por el relato, barImperio.
  • Bar ImperioBar Imperio Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado septiembre 2014
    Recuerdo vagamente el filme, creo que es de unos veinte años atrás. Gracias a ti, estrofa, por el comentario.
  • DukdosDukdos Pedro Abad s.XII
    editado septiembre 2014
    Un profesional... es un profesional, a pesar de los pequeños (para él) condicionantes éticos.
    Otros profesionales también matan lentamente y se encuentran en lo más alto de la escala social.
    Como siempre un relato espléndido, como no podía ser de otra manera viniendo de Bar Imperio

    Saludos y gracias
  • Bar ImperioBar Imperio Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado septiembre 2014
    Gracias Lara Terra, odmali y Dukdós por los gentiles comentarios.
  • CarlosSerranoCarlosSerrano Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2014
    Cuando se habla de asesinos a sueldos siempre me acuerdo de aquella mítica canción de Megadeth que dice: "Matar es mi negocio...y es un buen negocio.":rolleyes:
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